
Pese al hermetismo que prevalece en esta recta final de la definición del candidato o candidata a la gubernatura por parte de Morena, ha trascendido un clima de mucha tensión desde el altiplano hasta Hermosillo.
Se esperaba, porque así fue anunciado, que el próximo lunes estarían en la capital de Sonora la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel y la secretaria de Elecciones, Citlalli Hernández y mucho se especuló en el sentido de que vendrían a levantarle la mano a quien fuera designado(a) Coordinador(a) del Comité de Defensa de la Cuarta Transformación, la Soberanía Nacional, la Autodeterminación de los Pueblos, la Paz Mundial, el Cambio Climático, el Calentamiento Global y la Mar y sus Pescaditos.
El candidato, o candidata, pues, a la gubernatura, para dejarnos de eufemismos.
Súbitamente, la gira fue cancelada sin mayores explicaciones, a través de un escueto comunicado en el que solamente informan que será reprogramada hasta nuevo aviso.
Estuvimos tratando de averiguar los motivos de la cancelación, pero nadie pudo (o quiso) dar alguna explicación más o menos puntual.
Como suele suceder cuando se cierra el flujo de información, se abre el caudal de la especulación y así, la tarde del jueves transcurrió en medio de toda suerte de hipótesis, la más recurrente, que el proceso de parto se había complicado, pues la decisión ya ha sido tomada en favor de una de las personas aspirantes, pero no fue bien recibida por otra de las personas que buscan la Coordinación.
No hay nada confirmado, pero preguntando aquí y allá supimos que esta versión no es tan descabellada y todo indica que el fin de semana será particularmente intenso porque, a diferencia de la elección de la ‘corcholata’ presidencial hace tres años, en Sonora no se pactaron acuerdos de distribución del poder.
La memoriosa lectora y hasta el olvidadizo lector habrán de recordar aquella cena en el restaurante El Mayor, del centro histórico de la Ciudad de México, en la que el presidente Andrés Manuel López Obrador fijó las reglas para un acuerdo entre los aspirantes, según las cuales quien resultara electo(a) Coordinador(a) asumiría la candidatura, y en orden descendente en los puntajes, el resto irían a la presidencia del Senado, de la Cámara de Diputados y a una secretaría de Estado.
Las reglas se cumplieron puntualmente: Claudia Sheinbaum fue candidata (la decisión estaba cantadísima); Gerardo Fernández Noroña fue presidente de la Cámara Alta, Ricardo Monreal de la Cámara Baja y Marcelo Ebrard asumió la Secretaría de Economía. Adán Augusto López Hernández fue coordinador parlamentario en el Senado.
En Sonora no hubo un acuerdo de ese tipo. Hace un par de semanas pregunté a Lorenia Valles sobre ese tema y me dijo que ni siquiera había sido puesto sobre la mesa. Los aspirantes, mencionó, han tenido varios encuentros para afinar detalles del proceso y para desahogar asuntos relacionados con el mismo, particularmente las quejas e inconformidades de algunos aspirantes sobre lo que consideraron inequidades o falta de piso parejo.
De hecho, cada uno de los aspirantes ha sido claro en puntualizar que si no resulta ganador(a) regresarían a sus cargos: Lorenia Valles al Senado, Javier Lamarque a la alcaldía de Cajeme, Froylán Gámez a la SEC, Omar del Valle a la diputación local (aunque propiamente este no sería un regreso, pues no solicitó licencia y sigue firmando como titular de la curul en el Congreso, para despecho del buen Güero Sallard, su suplente, que ya se hacía cumpliendo su sueño de ocupar, aunque fuera unos mesesel cargo de diputado).
María Dolores del Río regresaría a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, y Célida López dijo que de no resultar electa, no regresaría a la Secretaría de Agricultura, sino que buscaría un cargo en el gobierno federal.
Los reportes indican que la moneda no está en el aire, que la decisión ya está tomada y lo que sigue es ‘planchar’ acuerdos para mantener la unidad, una divisa, por lo visto, cara.
Así que no se despeguen de sus asientos, porque este fin de semana será particularmente intenso.
II
Y mientras en Morena gestionan los acuerdos de unidad y postergan la gira de las dirigentes nacionales y el humo blanco, los que aprovecharán el vacío de información sobre ese proceso son los de Movimiento Ciudadano, que el próximo lunes tendrán su asamblea plenaria en San Carlos, donde los reflectores estarán puestos en la figura del senador Luis Donaldo Colosio Riojas.
Y es que el hijo del malogrado candidato presidencial priista ha dejado crecer las versiones que lo ubican como candidato de MC a la gubernatura, una posibilidad que a querer y no, vendría a modificar el tablero sucesorio en Sonora.
No es que tenga algún chance de ganar, no. Pero sí redistribuiría los votos, levantaría las preferencias de los naranjas en el estado que, no me los menosprecien, en la pasada elección se pusieron al mismo nivel que el PRI y el PAN en cuanto a votos obtenidos, con poco más de 126 mil.
En un estado donde la gubernatura se gana con al menos 500 mil votos, la candidatura de Colosio estaría lejos de meterse a la verdadera disputa por la gubernatura, pero sin duda incidiría en el resultado final.
El tema no es sencillo. El virtual candidato de la oposición a la gubernatura, Antonio Astiazarán tiene una relación muy cercana con el dirigente nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez, pero la dirigente estatal de ese partido, Natalia Rivera Grijalva ha sido enfática en que los naranjas no irían en alianza con el PAN. Y ese es un ejercicio de congruencia de una mujer que fue factor fundamental para derrotar, desde el PRI, a Javier Gándara Magaña, candidato del PAN a la gubernatura en 2015.
Colosio Riojas, por su parte, tiene una relación más que cercana, diríase que casi familiar con el gobernador Alfonso Durazo, el hombre que junto a otros prominentes miembros del círculo más cercano a su padre se hicieron cargo de aquellos niños -Luis Donaldo y Mariana- víctimas de aquel espeluznante episodio de Lomas Taurinas en 1994.
El joven Colosio le guarda mucho respeto a Durazo y no sería extraño que le ayudara a gestionar su proyecto transexenal, con una candidatura que terciaría la votación minando las bases electorales del PRI y el PAN, pero también tiene una filiación partidista en un proyecto que ya tiene dos gubernaturas, la de Jalisco y Nuevo León y que busca crecer en Sonora y que por lo menos, ha hecho el milagro de hacer coincidir en torno a su figura, a dos rivales acérrimos como lo son Durazo y Manlio Fabio Beltrones, quien recientemente declaró que nunca estaría en contra de Colosio Riojas.
Demasiados movimientos los que estamos presenciando: un Eduardo Bours que se suma, junto a su hermano Ricardo a la campaña del PRI para impulsar la candidatura de Antonio Astiazarán; un Manlio que sigue teniendo peso en un sector importante del PRI y que no vería con malos ojos la candidatura de Colosio Riojas. Un Durazo que como presidente del Consejo Político Nacional de Morena tiene que tejer fino para sacar adelante su propia sucesión en medio de las marejadas de las tribus morenistas que ya no existen, pero sí existen, y como telón de fondo, el universo electoral sonorense de un millón 200 mil votos que estarán en juego el año venidero.
Por supuesto que estaremos el próximo lunes en San Carlos para traerles el reporte puntual de lo que suceda.
No se despeguen de las redes y vayan por más palomitas, porque esto se pondrá intenso.
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