En una tarde acariciada por el agua, el aire y perfumada por el aroma de la tierra mojada, se reunieron los pobladores de la comunidad de La Loma del Etchoropo del municipio de Huatabampo, para vivir un encuentro con la memoria, la tradición y sus profundas raíces culturales, en un entorno envuelto por árboles de mezquite.
El pasado sábado 8 de agosto, en el marco de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, establecida por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, Juanita Lara realizó esta conmemoración con el propósito de reconocer y visibilizar la riqueza cultural, los derechos y las aportaciones de los pueblos originarios Yaquis y Mayos.

La celebración contribuyó al fortalecimiento de la identidad, al mismo tiempo que favoreció la convivencia comunitaria. Los asistentes disfrutaron de platillos tradicionales como wakabaki, gallina pinta, pozole y lechiatol, en un ambiente donde la tarde esparció la energía y la esencia de los valores del compartir y de bien vivir en comunidad, aquí la alegría y la emoción se hicieron presentes como una expresión de resistencia y de compromiso con la preservación del patrimonio cultural.
Fue entonces que el sonido del tambor y la flauta transformó la calle, a un costado de la Escuela Primaria Niños Héroes, en un espacio tradicional que tendió un puente de conexión con las expresiones ancestrales de las culturas Mayo y Yaqui.

Poco a poco, el sonido de las sonajas de los danzantes de paskolas y matachines envolvió a los asistentes deteniendo el tiempo en una tarde eterna atemporal. Cada sonido, cada movimiento y cada paso evocaban una antigua historia, una memoria que permanece viva en quienes preservan y transmiten las tradiciones de nuestros pueblos originarios.
Entonces, sorpresivamente, aparece el danzante de venado, su movimiento ritual creó un profundo diálogo con la Madre Tierra. Cada paso de su danza representaba una conexión con la naturaleza; cada gesto, una expresión de respeto hacia el entorno que alimenta, protege y da vida en el universo del monte: El Juyya ania.
Benjamín Leyva Wicosa emprendió un viaje que logró conectar emocionalmente al público con el relato del Leñador Encantado a través de la narración con su entorno cotidiano y la magia de las leyendas de la tradición oral, El relato no solo entretuvo, sino que también fortaleció los lazos de pertenencia y orgullo, resaltando la importancia de preservar, transmitir y compartir estas historias de generación en generación.

Líderes como Juanita Lara, destacan la importancia de involucrarse activamente en la gestión de las políticas públicas, especialmente, en el contexto del Plan de Justicia del Pueblo Mayo. Su labor es fundamental para fortalecer la presencia y visibilidad de la cultura y de las demandas de los pueblos originarios en el Congreso del Estado. Esto permite avanzar en el reconocimiento y la protección de sus derechos, así como en la valoración y preservación de su riqueza cultural.
Este esfuerzo no solo busca promover la inclusión de las comunidades originarias en los procesos legislativos, sino también reconocer la necesidad de que sus voces sean escuchadas y tomadas en cuenta en la toma de decisiones para dar tratamiento a los problemas que directamente les afectan.
Esto implica preservar sus lenguas, tradiciones, ceremonias y expresiones culturales, además, es necesario, promover un profundo respeto a su dignidad, identidad y derecho a desarrollarse como comunidades con autonomía y capacidad de decisión. Al impulsar estas iniciativas, se propone el reconocimiento a la diversidad, a la igualdad y al desarrollo de los pueblos originarios.








