La llegada de la revolución mexicana marca el fin de la etapa del autoritarismo que tenía sustentado como pieza clave la figura personal de Don Porfirio Diaz, quien ostento el poder politico del pais por mas de treinta años, escenario que viene a cambiar tras la irrupción del movimiento armado o revolución mexicana de 1910, dándose un cambio de polo de poder al pasar no a una persona clave sino más bien a la organización del Estado y el partido político, esto tras la pacificación del país, que salvo algunos intentos disruptivos en los procesos electorales de 1951 a 1952 del Henriquismo, así como la de 1958, con Adolfo Lopez Mateos y Luis H. Álvarez del PAN y en 1988 con el más reciente fraude electoral de 1988 en contra de Cuauhtémoc Lázaro Cárdenas Solórzano, salvo dichos acontecimientos la coalición heredera de la revolución mexicana gobernó de manera continua sin interrupciones por más de 70 años el país.
En este etapa, en la década de los años de 1960 el modelo presenta síntomas de agotamiento ya que se llevó a cabo un escenario de protesta así como la puesta a discusión de los modelos democráticos clásicos, y las certezas autoritarias políticas del sistema político mexicano, esta etapa se caracterizó por el surgimiento de movimientos políticos y sociales de carácter urbano que cuestionaron la eficacia del sistema de participación política democrática y su marcado autoritarismo, habiéndose generalizando por ello una crítica a su legitimidad y la evidente necesidad para una sociedad más plural a efecto de que se llevarán cambios políticos que garantizaran más que nada la existencia de procesos electorales limpios en el cual pudiera ganar y gobernar cualquier partido político.
Ante la necesidad de adaptarse o dejar morir la narrativa revolucionaria institucional, el régimen que siempre supo adaptarse a condiciones adversas de predominio político, lleva a cabo cambios en el escenario de participación política, con la incorporación de las llamadas curules por representación proporcional, cambio sustancial en el orden jurídico electoral que habrá de abrir la puerta de la disidencia, para que la lucha armada no fuera la única opción política, con la cual la población civil pudiera llevar a cabo su protesta y participación política para que los movimientos guerrilleros violentos que existieron de 1960 a mediados de 1980, no tuvieran justificación su existencia, ya que el sistema político si permitia a partir de aquí la incursión política de personas no afines a la ideología gobernante.
Dichos cambios electorales auspiciados desde el propio Estado Mexicano con Jesús Reyes Heroles en 1977, permitió la posibilidad para personajes de la oposición llegar al Congreso de la Unión, lo que significó para muchos críticos el inicio de la transición política en México, la cual tuvo su recorrido con los cambios estructurales de la década de 1990 con el nacimiento del Instituto Federal Electoral (IFE) y su posterior etapa autónoma como el Instituto Nacional Electoral (INE), dicha transición política se supone estaba orientada al establecimiento de un sistema pluripartidista democratico.
Ante lo anterior debe decirse que se llevó a cabo una funcionalidad del naciente sistema democratico en México por 20 años del cual se esperaba la alternancia de partidos políticos, sea fuera cual fuera su ideología política, en los puestos del servicio público en México, democracia que contaba con sus defectos y virtudes es verdad, pero había permitido saltar del viejo régimen autoritario a uno en el cual los votos y la voluntad popular contaban en las urnas y no eran un mero accesorio para otorgar legitimidad política.
Ante lo anterior la historia tenía reservado otro escenario distinto ya que ante el hartazgo social contra una clase de política que se le observaba alejada de la realidad de los grupos más vulnerables del país, es como aparece en el escenario un líder carismático que habrá de cautivar la psique colectiva a través de la narrativa en la cual buscaba impulsar un modelo distinto al de los partidos políticos tradicionales ya conocidos, buscando a través de su narrativa la reivindicación de los más pobres y necesitados en México.
En los ocho años que lleva en el poder el movimiento político aglutinado por Andres Manuel Lopez Obrador el país ha sido testigo y ha apoyado una agenda agresiva en el plano político, tenemos la centralización del poder político en relación al poder ejecutivo, en detrimento de la división de poderes, la destrucción de contrapesos como es el reciente asalto y captura del Poder Judicial de la Federacion con jueces y ministros a modo, provenientes no de carrera judicial y preparación técnica, sino más bien de sufragio electoral por medio de acordeones cuestión que fue avalada por el propio Instituto Nacional Electoral (INE).
Entre algunos otros cambios importantes destacan la reciente Ley Federal de Telecomunicaciones ya que diversos organismos, académicos y defensores de derechos humanos han señalado rasgos autoritarios en esta legislación debido al control estatal sobre la información y las obligaciones de vigilancia sin control judicial a entregar datos de identificación de usuarios y su localización geográfica exacta en tiempo real a las autoridades competentes con la correspondiente contravención del tratado de libre comercio TMEC, debilitamiento de reglas y normas jurídicas como la Ley de Amparo en Mexico, en la cual se han introducido candados que limitan la capacidad de los jueces para otorgar suspensiones (especialmente con efectos generales) en contra de normas, actos administrativos u obras de infraestructura, argumentando que esto protege el orden y el interés público.
Ante esto la ultima piedra angular es la mas reciente reforma electoral impulsada por el oficialismo al ser posible anular una elección por una supuesta intervención extranjera, así que si, para el nuevo régimen la voluntad popular deja ya de favorecerlos, existe ahora la posibilidad de anular elecciones federales y locales, solo con la sola presunción de la existencia de una intervención extranjera, así que el sufragio libre y secreto no va a importar, que debe decirse ya fue aprobada por ambas Cámaras en el Congreso de la Unión, restando sólo como mero trámite las legislaturas locales en México así que es casi un hecho su aplicación.
Ello sin dejar minimizar a la actual casta gobernante y algunos o muchos de sus excesos hoy del conocimiento público, es la propia sociedad quien se supone tiene el control para decir hasta aquí, pero más que eso, estamos ante un panorama que respalda la continuidad de dicha agenda, sin importar el hecho que vienen tiempos difíciles ante el bajo crecimiento económico, ante la desconfianza de la inversión privada, la inseguridad publica sin cambios sustanciales, el sobre endeudamiento de las finanzas públicas, son factores claves que marcan un futuro incierto para el país,
En tiempos anteriores tal situación hubiera encendido las armas y puesto la protesta pública a flor de piel, muy por el contrario la sociedad actual es solo un espectador indiferente ante los cambios institucionales que están instaurando un modelo régimen de partido hegemónico con tintes autoritarios, similar al que heredó la revolución mexicana de 1910, sin realizar acciones contundentes que signifiquen un contrapeso, frente a un movimiento político que en el pasado se opuso a situaciones similares, pero que hoy hace suyas las mismas prácticas autoritarias de control social y politico, sera una vuelta al pasado que se suponía ya superado solo el tiempo lo dirá. Saludos…….





