Mullin, cara visible de la agenda migratoria de Trump, comparece ante la Cámara, donde aplaudió la coordinación con la Administración Sheinbaum. El exsenador se abre a deportar a Costa Rica a Kilmar Abrego García, como querían sus abogados
Patricia Caro
El nuevo secretario de Seguridad Nacional, el exsenador Markwayne Mullin, máximo responsable de hacer cumplir la agenda migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continuó este miércoles su obligación de comparecer ante el Capitolio con una audiencia en la Cámara de Representantes. Y en ella, ha hablado de México.
“Acabo de regresar de la Ciudad de México de hablar con la presidenta [Claudia] Sheinbaum y su gabinete sobre cooperación y les diré que nos ha impresionado que hayan sido muy cooperativos, mucho más cooperativos que la Administración pasada”, dijo Mullin ante el comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes. “Aún creen en su soberanía y debemos respetar eso”, añadió.
El martes, hizo lo propio en el Senado. Era su primera comparecencia en el Capitolio desde su nombramiento, en sustitución de Kristi Noem, una de las primeros cargos en abandonar el Gabinete de Trump tras un año lleno de polémicas. Las críticas a la gestión de Noem en la campaña de deportaciones de la Administración Trump alcanzaron su punto álgido entre enero y febrero en Minneapolis, donde dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, murieron tiroteados por los agentes.
Mullin evitó confirmar el martes que su departamento vaya a cumplir órdenes judiciales que busquen frenar las actividades de las agencias migratorias a su cargo, argumentando que muchas de ellas están politizadas. El exsenador de Oklahoma respondía así a las preguntas del senador Chris Murphy (Connecticut). Ambos protagonizaron los momentos más tensos de su audiencia ante el subcomité de asignaciones presupuestarias para la seguridad nacional, celebrada en el Capitolio.
La Casa Blanca solicita 63.000 millones de dólares de presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS son sus siglas en inglés), del que depende el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Protección Fronteriza (CBP). Esos números corresponden a 2027 y suponen una disminución de 2.200 millones de dólares en su asignación con respecto a 2026.
Otro punto clave de la comparecencia de Mullin del martes llegó cuando le preguntaron en la Cámara alta sobre Kilmar Abrego García, el migrante detenido en Maryland y expulsado erróneamente a El Salvador el año pasado, cuyo caso se convirtió en símbolo de la brutalidad de la política migratoria de Trump en los primeros compases de su segunda presidencia.
Mullin, que admitió no conocer el caso, dejó caer que podría enviarle a Costa Rica, el país que el salvadoreño ha elegido como destino. Abrego García pelea en tribunales su deportación a un tercer país, ante la imposibilidad de reenviarlo a El Salvador, donde sufriría persecución y represalias por las pandillas. El salvadoreño ha mantenido un pulso con la Administración Trump, que insistía en enviarle a Liberia y se negaba a que el destino fuera Costa Rica, el único país que él ha aceptado y le ha ofrecido asilo.
“Si él está dispuesto, estaremos encantados de enviarlo”, dijo Mullin, en respuesta a una pregunta del senador Chris Van Hollen, demócrata por Maryland, que se ha implicado con obstinación en el caso de Abrego García. No está claro si las palabras del nuevo secretario de Seguridad Nacional indican un cambio de criterio de su departamento, ni si esa deportación se hará realidad pronto, pero sus abogados aprovecharon el vídeo con las declaraciones de Mullin para presentárselo a la jueza de Maryland Paula Xinis, que lleva el caso.
La comparecencia de Mullin sucede en a la vez que el Senado se prepara para votar un presupuesto adicional de 70.000 millones de dólares para las agencias migratorias. Los republicanos presentaron la votación este miércoles después de varias semanas de retraso por desavenencias con la propuesta de Trump de crear un fondo de compensación para indemnizar a sus aliados. La propuesta se ha retirado y los senadores republicanos votarán, posiblemente esta noche, los nuevos fondos para el ICE sin el apoyo de los demócratas.








