Esta solemne movilización de 120 kilómetros (75 millas) rinde un profundo homenaje a los más de 8,000 migrantes que perdieron la vida en el desierto
LA OPINION
Con cruces blancas en las manos, cantos y momentos de silencio, decenas de activistas, voluntarios y defensores de los derechos humanos iniciaron en Arizona la edición número 23 de la Caminata del Sendero Migrante, una travesía de 120 kilómetros que busca recordar a los miles de migrantes que han perdido la vida al intentar cruzar el desierto de Sonora hacia Estados Unidos.
La movilización comenzó en la Iglesia Presbiteriana South Side, en Tucson, donde participantes de diferentes estados del país se reunieron para rendir homenaje a las víctimas de una de las rutas migratorias más peligrosas de Norteamérica. Antes de partir hacia la frontera en Sasabe, Arizona, los asistentes pronunciaron en repetidas ocasiones la palabra “Presente”, una tradición utilizada para honrar la memoria de quienes murieron o desaparecieron durante el trayecto.
Los organizadores estiman que más de 8,000 migrantes han fallecido desde finales de la década de 1990 en distintos puntos de la frontera entre México y Estados Unidos. Según grupos humanitarios, más de la mitad de esas muertes ocurrieron en el desierto de Arizona, donde las temperaturas extremas y la falta de agua convierten el cruce en un riesgo mortal.
“Caminamos para mostrar solidaridad con las víctimas de la migración que han muerto o desaparecido durante su viaje”, expresó Jamie Wilson, uno de los participantes de la caminata.
Durante siete días, el grupo recorrerá unas 75 millas desde Sasabe hasta Tucson, enfrentando las mismas condiciones de calor y agotamiento que viven miles de migrantes cada año. Para muchos participantes, la experiencia busca generar conciencia sobre las consecuencias humanas de las políticas migratorias y de las peligrosas rutas utilizadas por quienes intentan llegar al país.
Cruces blancas y nombres desconocidos
En la ceremonia de arranque, cada participante recibió una cruz blanca con el nombre de un migrante fallecido o con las palabras “desconocido” o “desconocida”, en referencia a las personas cuyos restos nunca fueron identificados.
“Cada paso es una muerte, cada paso es un recordatorio para los olvidados”, afirmó Lourdes González, directora de un refugio para migrantes en Texas y participante de la movilización.
Matthew Bridges, quien viajó desde Oakland, California, explicó que la caminata también permite comprender las difíciles condiciones que enfrentan los migrantes en la frontera.
“Nos permite experimentar el tipo de condiciones que estas personas están soportando”, dijo Bridges. “A pesar del número de muertes que vemos, todavía hay muchísimas personas que se preocupan”.
La Organización Internacional para las Migraciones ha reportado que al menos 131 migrantes han desaparecido este año en rutas fronterizas de la región.
Activistas temen más muertes en la frontera
Los organizadores expresaron preocupación por el impacto de las medidas migratorias más estrictas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, al considerar que podrían empujar a más personas a utilizar rutas remotas y peligrosas para reunirse con sus familias tras procesos de deportación.
Kat Rodríguez, una de las fundadoras de la caminata, señaló que el evento nació hace más de dos décadas con la esperanza de llamar la atención de líderes políticos y reducir el número de muertes en la frontera.
“Pensamos que, si lográbamos suficiente atención pública, podríamos ayudar a terminar con tantas muertes, pero desafortunadamente eso no ha ocurrido”, declaró.
Como ejemplo reciente de los riesgos que enfrentan los migrantes, activistas recordaron el hallazgo de siete personas muertas cerca de un patio ferroviario de Union Pacific en Laredo, Texas. Seis cuerpos fueron encontrados dentro de un vagón de carga y otro más cerca de las vías del tren.
La caminata concluirá el próximo domingo en Kennedy Park, en Tucson, con una ceremonia en memoria de los migrantes fallecidos y desaparecidos en la frontera.







