Análisis Estratégico y Prospectivo. Sonora 2027. Simposio en el Jardín del Paráclito.
En política, el tiempo nunca es neutro. El tiempo construye o destruye, fortalece o debilita, consagra o erosiona. Y en Morena Sonora, el tiempo empieza a ser la variable más importante.
La designación del coordinador de los Comités de Defensa de la 4T -que en los hechos será el candidato a la gubernatura- se ha retrasado más allá de lo previsto. Y ese retraso no es un detalle menor. Es una decisión táctica con consecuencias.
La pregunta central es obligada: ¿Este retardo fortalece o debilita a Javier Lamarque Cano?
Javier Lamarque llega a esta coyuntura con un capital político innegable. Es alcalde de Cajeme con licencia, es el aspirante que aparece de forma consistente en el primer lugar en la mayoría de los sondeos, y tiene la narrativa del político de izquierda de larga data. Pero su licencia tiene fecha de caducidad: 21 de septiembre. Esa fecha es su reloj político.
Veamos el juego en dos escenarios:
- Para Morena como partido, el retraso es una ventaja calculada.
A la dirigencia nacional no le conviene cerrar prematuramente la contienda. Prolongar el proceso le permite tres cosas: medir con mayor precisión el comportamiento real de cada aspirante, negociar equilibrios con los grupos internos que no resulten favorecidos, y evitar el error de una designación precipitada que rompa la unidad. En ese sentido, el tiempo es un aliado para el partido.
Pero toda ventaja tiene su riesgo. La indefinición prolongada genera en la opinión pública una percepción de fractura interna, de pleito por el poder.
Y mientras Morena se mira a sí mismo y discute su candidatura, la oposición con Toño Astiazaran avanza a paso firme y, se posiciona y ocupa espacios mediáticos que Morena deja vacíos por concentrarse en su disputa interna. La irrupción de Luis Donaldo Colosio Riojas, en la escena política local y nacional, es la evidencia de que la competencia es real y fuerte. - Para Lamarque, el tiempo es un arma de doble filo. * Si es el puntero, el tiempo puede consolidarlo. Cada semana adicional sin definición y manteniéndose arriba, refuerza la idea de que es inevitable.
Pero si la licencia del 21 de septiembre llega sin definición, el efecto puede ser inverso. Regresar a Cajeme sin la constancia de coordinador lo coloca en una posición de vulnerabilidad. Deja de ser el puntero en ascenso para convertirse en el alcalde que pidió licencia y tuvo que volver. Su capital político, en lugar de crecer, puede empezar a erosionarse.
Y hay un tercer factor: sus adversarios internos. Cada semana que pasa es una semana que los otros aspirantes utilizan para modificar percepciones, tejer alianzas con alcaldes, diputados y grupos empresariales, y para convertir la contienda en una carrera de resistencia y no de velocidad.
Por eso, la variable decisiva en Sonora no será quién apareció primero en las encuestas de junio, julio y agosto. Será quién llegue mejor posicionado, con más capacidad de operación y con menos desgaste, al momento exacto en que Morena tenga que convertir la competencia interna en una decisión política.
Morena no elegirá solo al más conocido. Elegirá al que le garantice ganar la gubernatura y mantener la unidad después.
Y ahí es donde se formula la pregunta final que debe responder el propio Lamarque y su equipo: En política, ¿el tiempo fortalece al puntero… o termina convirtiéndolo en el blanco de todos?
Entre el 17 al 21 de septiembre la Presidenta Claudia Sheinbaum, nos dará la primera respuesta.




