Hay políticos que pasan años intentando construir un nombre, Luis Donaldo Colosio Riojas tiene el problema contrario.
Su nombre llegó antes que su proyecto.
En Sonora basta mencionar su apellido para despertar recuerdos, expectativas y una carga simbólica que ningún consultor político podría fabricar. Ahora, después de la plenaria de Movimiento Ciudadano en Sonora, esa expectativa dejó de ser una conversación de café.
Hubo gritos de “¡gobernador!”, dirigentes nacionales, mensajes de respaldo y una presencia que difícilmente puede interpretarse como casualidad. Colosio no confirmó formalmente su candidatura durante el evento, pero tampoco cerró la puerta.
La pregunta, sin embargo, debería ser otra no se trata ser únicamente si “será” candidato, si no ¿por qué quiere ser gobernador de sonora? A su vez, esto genera una interrogante incomoda ¿Quiere gobernar Sonora o necesita de Sonora para llegar a 2030?
La plenaria hizo evidente lo que todos ya discutían
Movimiento Ciudadano reunió a su plana mayor, lo colocó en el centro del evento. El mensaje político fue evidente, nadie puede fingir que aquello fue una reunión sin intención electoral.
Pero hubo un detalle interesante.
Cuando se le preguntó por la gubernatura, Colosio Jr evitó dar una definición inmediata. Dijo que esperará los tiempos electorales.
Cuando le preguntaron si le interesaba más Sonora o Nuevo León, respondió algo todavía más revelador:
“Me interesa todo México”.
Y quizá ahí, sin querer, resumió perfectamente el problema.
Porque si se quiere ser gobernador de Sonora, los sonorenses tienen derecho a preguntar si Sonora es realmente el proyecto.
O solamente una parte de un proyecto mucho más grande.
“Son mamadas”, pero la pregunta sigue ahí
El momento más viral de la plenaria llegó cuando Colosio respondió a los cuestionamientos sobre su origen.
“Soy de Magdalena”, dijo primero.
Después fue más lejos:
“¡Son mamadas! Yo nací en Magdalena, Sonora”.
También calificó de “idioteces” las versiones que cuestionaban su lugar de nacimiento.
Perfecto. Que quede claro: nació en Magdalena.
Pero esa nunca fue la única pregunta. De hecho, quizá ni siquiera es la más importante.
El debate político no consiste solamente en dónde nació Colosio.
Consiste en dónde se construyó Colosio jr.
Su carrera política se desarrolló en Nuevo León. Ahí fue diputado local. Ahí fue alcalde de Monterrey. Ahí construyó su principal estructura política. Y hoy ocupa una senaduría vinculada electoralmente a ese estado.
Eso no es un insulto, no es una campaña negra. Y tampoco son mamadas.
Es su trayectoria política.
Por eso, decir “nací en Magdalena” puede responder la discusión sobre su origen.
Pero no responde la pregunta sobre su arraigo político.
Porque nacer en Sonora y construir un proyecto para Sonora son cosas distintas.
Sonora no puede ser la segunda mesa
Aquí es donde la discusión se vuelve más seria.
Durante meses, Colosio ha aparecido en conversaciones políticas relacionadas tanto con Sonora como con Nuevo León.
Es decir, Sonora no ha sido presentada necesariamente como una vocación política exclusiva.
Ha sido una de las opciones.
Y eso debería incomodar. Porque Sonora no puede ser la segunda mesa de nadie.
No puede ser el lugar al que se llega porque otra ruta se complicó.
No puede convertirse en la alternativa conveniente porque aquí el apellido pesa más, porque las condiciones electorales parecen favorables o porque una gubernatura ofrece una plataforma política atractiva.
Sonora no es el plan B de ningún político.
Y los sonorenses deberían exigir claridad sobre eso.
Porque gobernar un estado no es un trámite dentro de una carrera política.
No debería serlo.
El factor 2030
Hay una razón por la que esta discusión importa tanto.
Una gubernatura puede ser una plataforma política nacional.
- Da visibilidad.
- Da poder territorial.
- Da presupuesto.
- Da estructura.
- Da capacidad de negociación.
Y, sobre todo, puede colocar a un político en la primera línea de cualquier proyecto presidencial.
Colosio ya tiene algo que muchos aspirantes presidenciales tardan décadas en construir: reconocimiento nacional.
Su apellido tiene una carga histórica única.
Su figura ya ha sido parte de conversaciones nacionales sobre la sucesión presidencial.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Qué significaría gobernar Sonora en su ruta hacia 2030?
La respuesta puede ser perfectamente legítima.
Una gubernatura puede formar parte de una carrera política nacional.
El problema aparece cuando el estado deja de ser el objetivo y se convierte en el instrumento.
Porque los sonorenses no necesitan un gobernador pensando permanentemente en la siguiente elección.
No necesitan a alguien viendo hacia Palacio Nacional mientras ocupa Palacio de Gobierno.
Necesitan a alguien dispuesto a construir un proyecto para Sonora.
Y no solamente desde Sonora.
El verdadero respeto a los sonorenses
Colosio tendrá que entender algo si realmente quiere competir aquí.
Los sonorenses no le deben una candidatura por su apellido.
Tampoco por haber “nacido” en Magdalena.
El apellido puede generar simpatía.
La historia puede generar emoción.
Pero la gubernatura se tiene que merecer.
Y merecerla implica algo más que regresar al estado cuando aparece una oportunidad electoral.
- Implica conocer los problemas.
- Construir equipos.
- Recorrer el territorio.
- Entender las regiones.
Tener una visión para la frontera, el agua, la seguridad, la minería, el campo, la energía, la industria y los municipios.
Sobre todo, implica demostrar permanencia.
Porque Sonora merece más respeto que convertirse en una plataforma de lanzamiento.
El problema de Movimiento Ciudadano
La plenaria dejó otra contradicción.
Colosio dijo que un proyecto político no puede depender de una sola persona y que el trabajo debe ser colectivo y territorial.
Tiene razón. El problema es que, hasta ahora, toda la expectativa de MC en Sonora parece girar alrededor de una sola persona.
COLOSIO RIOJAS
Ese es precisamente el riesgo.
Que MC no esté construyendo un proyecto estatal.
Que esté construyendo un escenario para una candidatura.
Y no es lo mismo.
Una estructura partidista no puede aparecer seis meses antes de una elección.
El territorio no se conoce durante una campaña.
Los liderazgos no se improvisan.
Y si todo depende del apellido Colosio, entonces MC no habrá construido una alternativa.
Habrá rentado una marca.
Los gritos no son votos
La plenaria fue exitosa.
Hubo entusiasmo.
Hubo señales.
Hubo titulares.
Hubo gritos de “gobernador”.
Y hasta hubo una frase que seguramente seguirá circulando durante meses.
Pero una plenaria no es una elección.
Los asistentes ya estaban ahí. Los militantes ya sabían a qué iban. Los gritos estaban dentro de un evento partidista. Los votos están afuera.
En la calle, en los municipios, en las colonias, en los pueblos, en los sectores que no fueron invitados a la plenaria.
Ahí es donde Colosio tendría que demostrar que puede competir.
Porque el reconocimiento abre la conversación.
Pero la estructura decide si esa conversación llega a una urna.
La verdadera pregunta
Colosio puede convertirse en un candidato muy competitivo.
Sería un error subestimarlo.
Tiene nombre, tiene reconocimiento, tiene una historia imposible de ignorar.
Y ahora tiene señales cada vez más claras de que Movimiento Ciudadano quiere construir alrededor de él.
Pero todavía falta responder lo fundamental.
¿Qué quiere construir en Sonora?
No dónde nació. No qué apellido lleva. No qué gritaron los militantes. No qué tan alto aparece en una encuesta.
¿Qué quiere hacer con Sonora?
Y hay otra pregunta que tendrá que responder con hechos, no con discursos:
¿Dónde estará Colosio después de Sonora?
Porque si la gubernatura es el proyecto, tendrá que demostrarlo.
Y si la gubernatura es el trampolín hacia 2030, los sonorenses también tienen derecho a saberlo.
Por que los sonorenses merecemos saber si quien quiere gobernarnos viene a construir un futuro con nosotros o simplemente a utilizar a Sonora para llegar a otro lugar.







