El gusano barrenador dejó pérdidas por 2 mil 800 millones de dólares en exportaciones de ganado y elevó los costos para los productores. Ahora, la reapertura gradual de la frontera con EU ofrece un respiro al sector.
EL FINANCIERO
La propagación del gusano barrenador eleva los costos para los ganaderos mexicanos y mantuvo prácticamente paralizado durante más de un año el comercio de ganado vivo con Estados Unidos. La presión podría comenzar a ceder después de que Washington anunciara una reapertura gradual de la frontera, aunque el sector aún enfrenta las pérdidas acumuladas por el cierre.
México exportó a EU ganado bovino en pie por más de mil millones de dólares en 2023, según datos de importación de ese país. Esa cifra corresponde al periodo anterior a la reaparición en México de la mosca que provoca la plaga, lo que llevó a Estados Unidos a cerrar su frontera al ganado procedente de su vecino del sur en 2024. Desde entonces, el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) estima que el valor de las exportaciones de ganado que se han dejado de realizar asciende a 2 mil 800 millones de dólares.
Si bien las ventas de carne de res empacada aumentaron al no estar incluidas en la prohibición, una encuesta de la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado Bovino (AMEG), correspondiente al primer semestre de 2026, mostró una caída de 12 por ciento en el precio por kilogramo de las vaquillas enviadas a corrales de engorda. A la baja de los precios se suman mayores costos por inspecciones veterinarias, certificaciones sanitarias y medicamentos necesarios para prevenir y tratar las lesiones provocadas por el gusano barrenador del Nuevo Mundo. 1/100:11elfinanciero.com.mx Continue watching‘Es un filtro para que no queden los tramposos’: UNAM aplica HOY el examen de control en CDMXafter the ad
Pese a la prohibición, el gusano barrenador apareció en EU a principios de junio. Hasta finales de julio se habían detectado 21 casos entre los 86 millones de cabezas de ganado del país. Todos correspondían a Texas y solo cuatro seguían activos. Si se produjera un brote importante de esta plaga, erradicada en EU hace cerca de cinco décadas, el sector agropecuario de Texas podría sufrir pérdidas anuales superiores a 700 millones de dólares.
En México, el impacto en la industria ya se refleja en las cifras. De acuerdo con datos oficiales, en los últimos dos años se han registrado más de 20 mil casos de gusano barrenador en ganado bovino, dentro de un hato nacional cercano a 37 millones de cabezas. Además, se han documentado otros 14 mil casos en diferentes especies animales. “Cuando EU estornuda, para nosotros es como un infarto, porque dependemos de ellos”, dijo Ronaldo Ocampo, un ganadero de 65 años del sur de Chiapas, cuyo rebaño ha registrado casos de infestación.
Un toro del rancho de Ocampo, valuado en casi 10 mil dólares, desarrolló una infección por gusano barrenador el año pasado y requirió atención veterinaria de emergencia. Su perro pastor perdió parte de una pata luego de que las larvas entraran por una herida. Además, varios becerros murieron cuando los gusanos invadieron sus cordones umbilicales y Ocampo no detectó la infección a tiempo.
Ocampo calcula que el gusano barrenador le ha costado cerca de 8 mil dólares, a lo que se suman las pérdidas por la caída de las cotizaciones en un centro de acopio cercano. Según el ganadero, el valor por kilogramo ha disminuido 20 por ciento desde que Estados Unidos suspendió las importaciones.
La mosca del gusano barrenador deposita sus huevos cerca de las heridas de animales de sangre caliente. Si la infestación no se trata a tiempo, las larvas del parásito comienzan a alimentarse del tejido vivo y provocan lesiones potencialmente mortales.
Más de la mitad del ganado mexicano se cría en libre pastoreo y, en los estados del sur donde comenzó la infestación, la mayoría de los productores opera explotaciones relativamente pequeñas, con apenas decenas de reses en promedio. “El problema no es solo que los animales mueran”, dijo Ocampo. “También ha bajado el precio de un toro joven. De verdad está afectando nuestras finanzas”.
La presión aumenta
El criador Hiram Gómez, de 34 años, contó que cuando los precios del ganado mexicano comenzaron a caer en enero, sus clientes empezaron a preocuparse porque los toros de registro que vende, con precios a partir de 4 mil 500 dólares, ya parecían fuera de su alcance. “El cliente que ahora va a comprarme un toro necesita vender siete becerros, no seis”, dijo Gómez. “Les digo a mis clientes que, lamentablemente, ese factor, el precio, no lo podemos controlar. Pero tratamos de convencerlos de que un toro registrado es una inversión”.
Aunque los precios de la carne de res han aumentado de forma importante, algunos ganaderos mexicanos dicen que el precio del ganado en pie ha bajado recientemente y atribuyen el fenómeno al excedente de animales que ya no pueden exportarse.
Parte de ese excedente se comercializa como carne, tanto en el mercado nacional como en EU. Durante los primeros cinco meses de 2026, las ventas mexicanas de carne de res a compradores estadounidenses aumentaron casi una cuarta parte respecto al mismo periodo de 2025.
Gómez también resiente la presión. Los costos para transportar sus sementales se han incrementado desde el resurgimiento del gusano barrenador.
El permiso para movilizar ganado, el certificado veterinario de buena salud y los tratamientos antiparasitarios que deben aplicarse antes del traslado ahora son mucho más caros, lo que prácticamente ha duplicado el monto a desembolsar.
Gómez sostiene que la revisión diaria de los animales puede reducir tanto los costos como los riesgos de la infestación.
“Un pequeño productor revisa su ganado todos los días”, dijo. “El animal se comporta de manera extraña cuando tiene una infestación de gusano barrenador. Si está en la vulva, mueve la cola y se muestra inquieto. Si está en la oreja, puede mover la cola, la oreja o sacudir la cabeza”.
La veterinaria María Elizabeth Imatzu, quien trabaja en Chiapas, dice que algunos ganaderos omiten reportar los casos.
“La gente tenía miedo. Pensaban: ‘Van a venir y me van a cerrar el rancho’”, explicó. Aunque, añade, que eso no fue el caso. Las larvas oportunistas del gusano barrenador pueden introducirse en las heridas provocadas por los aretes de identificación, en los muñones sangrantes tras el descorne o en los genitales de las vacas que acaban de parir.
Con unas pinzas en la mano, Imatzu extrajo recientemente larvas muertas de una herida en el pecho de una cabra, en el rancho de un amigo. Después las colocó en un tubo para realizar pruebas. Podía distinguir las estrías de su cuerpo y unas protuberancias en forma de ganchos que le daban el aspecto de una morsa en miniatura. No había duda: era el gusano barrenador.
Predomina el pesimismo
Panamá y México producen moscas estériles que, al liberarse en el medio silvestre, limitan la reproducción del gusano barrenador. EU ha destinado más de 100 millones de dólares para apoyar estos esfuerzos. Aunque durante meses los ganaderos mexicanos dudaron que el comercio transfronterizo pudiera reabrirse antes de 2027, Washington anunció a finales de julio que permitiría reanudar gradualmente las importaciones de ganado mexicano. El primer cruce autorizado sería el de Douglas, Arizona, y otros dos puertos de Nuevo México abrirían más adelante.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se comprometió a respaldar al sector afectado y anunció un programa de 128 millones de dólares para impulsar la producción de carne con el ganado disponible en el norte del país. Además, las autoridades mexicanas han distribuido medicamentos gratuitos a través de las uniones ganaderas.
Gómez cuida con atención a cada cría que nace en su rancho. En junio sostuvo a un becerro mientras un trabajador aplicaba un larvicida de color púrpura sobre su cordón umbilical recién cortado. Después rociaron las rodillas raspadas de la madre y caminaron hasta otro corral para repetir el procedimiento con los demás becerros.
Pese a las medidas para contener la crisis, incluida la próxima liberación masiva de moscas estériles, Gómez no apostaba por una solución rápida. Pero tuvo razón en decir que habría un factor determinante para la incentivar la apertura de la frontera: “que los gringos tengan mucho déficit de carne”.
ENLACE: La plaga que hunde a la ganadería mexicana – El Financiero











