
Carta abierta a Luis Donaldo Colosio Riojas.
Senador de la Republica
Luis me dirijo a ti con el respeto que me merecía tu padre, con el cual tuve la oportunidad de dialogar con él años antes del lamentable suceso que todos conocemos. La idea de expresarte estas líneas es compartir mi visión y creo que de muchos relacionado a tu futuro político, el cual observo muy apresurado no por ti sino de los políticos experimentados que te rodean. Luis es importante que tengas los pies en la tierra y de manera reflexiva tomes el control de tu vida política en base a criterios propios y del aprendizaje testimonial que dejo tu padre, te digo esto ya que sin darte cuenta te has convertido en un botín político, para los partidos que buscan el poder como siempre lo han hecho, a través de personas que hacen candidatos de manera inescrupulosa independientemente de los principios y valores que tengan, ya que mediante el poder y el dinero cambian los intereses esenciales de los bien intencionados, como ejemplo te pongo a decenas de personas con principios éticos y claridad del quehacer publico los transforman en gestores de intereses inconfesables para sus patrocinadores dígase los partidos políticos que los impulsaron, a esos dirigentes no les importa quien eres sino cuantos votos me vas a proporcionar. Luis es muy importante que estes muy atento a lo que te digo, ya que te están moviendo ya como precandidato presidencial a mediano plazo y a gobernador en el corto, es mas ya te están comprometiendo con una reunión el lunes 24 de este mes en San Carlos, pregunta ¿de cuando ese partido político ha hecho una asamblea con todos sus diputados y senadores en Sonora? Que curioso verdad, no peques de ingenuo ya que el objetivo de dicha reunión es ungirte como el salvador del Estado de Sonora…te repito, té están embarcando a una aventura que puedes salir muy dañado y complicar tu derecho de competir por la Presidencia de la República.
Mira Luis desde mi punto de vista considero, que debes de prepararte para conseguir la primera magistratura desde la base social, no a través de reuniones con glamour y aire acondicionado, tienes que seguir un camino parecido al de tu padre y mas concretamente el modelo que utilizó Andrés Manuel López Obrador, les guste o no a la gente que te habla al oído.
Cuando AMLO logró alcanzar la Presidencia de México, muchos analistas se quedaron sorprendidos. No fue la publicidad más costosa, ni las campañas digitales más sofisticadas, ni los mensajes diseñados para brillar en pantallas lo que abrió las puertas de Palacio Nacional. Fue algo mucho más sencillo, antiguo y poderoso: ir donde está la gente, (precisando la gente común), no únicamente las organizaciones empresariales y sociales que es donde se acostumbra a tomar la foto.
AMLO demostró que la fuerza verdadera no está en un teléfono móvil, sino en la gente de carne y hueso que vive en los rincones más apartados del país. Su estrategia fue clara: no esperar que el pueblo acuda al político, sino que el político acuda al pueblo eso es lo que debieras hacer, si decides buscar la Presidencia de la República.
Recorrer México de punta a punta, pueblo por pueblo, ranchería por ranchería, colonia por colonia. Detenerse en los quioscos de las plazas principales, donde la gente se reúne al atardecer; caminar por los caminos de tierra hasta llegar a las comunidades que muchas veces ni aparecen en los mapas; sentarse a escuchar a quienes viven lejos de las grandes ciudades y de los reflectores, tomar café con los jóvenes las mujeres y los viejos de la comunidad.
Allí, en la base misma de la sociedad en quienes trabajan la tierra, en quienes viven en las colonias más alejadas, en quienes pocas veces son tomados en cuenta se encuentra verdadero respaldo que ningún anuncio de televisión ni publicación en internet podría jamás comprar. Porque cuando alguien va hasta donde tú estás, cuando te mira a los ojos y te escucha de verdad, se crea un vínculo que la tecnología simplemente no puede construir.
Mira Luis en estos procesos surge algo esencial que conviene mirar con claridad, como te comenté líneas arriba: muchas veces un candidato bien intencionado, con convicción y verdadero deseo de servir, termina rodeado de personas cuyos intereses están muy lejos de la ética y del bienestar común. Al ser arropado por un partido o por varios, ocurre algo que conviene que tengas muy claro: lo que guía al partido no suele ser el candidato, ni mucho menos el pueblo, sino lo que se puede obtener a través del candidato.
Los intereses de quienes arropan muchas veces al candidato no coinciden con los principios que lo llevaron a buscar el bienestar de la gente. Se busca más poder, más influencia, más beneficios para unos cuantos, aprovechando la buena voluntad y el compromiso de quien sí vino a servir. Y así, poco a poco, las ideas genuinas pueden verse desplazadas por lo que conviene a las estructuras, y no a la población.
Por eso es tan importante que si decides buscar la presidencia de nuestro país mantengas los pies en la tierra y la mirada en la gente: cuando uno tiene arraigo en el pueblo, (el cual se obtiene cara a cara) nace el verdadero vinculo nadie puede apartarlo de su camino verdadero. La cercanía con las personas más humildes sirve también como brújula y como escudo: al saber directamente qué necesitan, nadie puede venir después a decirle qué se debe hacer, ni imponerle prioridades ajenas. Quien camina junto al pueblo no responde a intereses ocultos, porque responde ante quien lo eligió: la gente misma.
Hoy en día vivimos rodeados de información digital. Sin embargo, cada vez más personas sienten que detrás de esos mensajes hay discursos vacíos, promesas que se desvanecen con un clic y palabras que no se sienten sinceras. La tecnología tiene alcance, velocidad y brillo, pero le falta algo esencial: calidez, cercanía y confianza, el alma como diría un amigo que es promotor cultural aquí en Hermosillo. Además, algo muy importante no existe aplicación ni publicación que pueda revelarnos si detrás de un candidato hay intereses ajenos o compromiso genuino: eso se descubre mirando si está cerca de la gente o si está rodeado de quienes solo buscan beneficios propios.
Si se va a los pueblos y a las rancherías es porque se quiere servir de verdad, no porque alguien lo ordenó o porque conviene a un grupo. La confianza florece cuando se ve que hay coherencia entre lo que se dice y donde se está.
Ojalá Luis esta comunicación unilateral te sirva de enseñanza: la verdadera fuerza no viene de cuántos partidos te apoyen ni de cuántos recursos se tengan, sino de cuánta gente te reconozca como suyo, porque sabe que está de su lado, esto lo entendió muy bien tu padre. Ninguna estructura partidista, ni campaña costosa ni aplicación puede comprar esa confianza.
A manera de conclusión
Si deseas representar verdaderamente al pueblo de México no debes esperar que este vaya a buscarte, ni dejarse llevar por quienes ven en la política solo beneficios propios. Debes salir a buscarlo, allá donde vive y trabaja, mantener tu voz clara y tus principios firmes, y recordar siempre: lo que da el verdadero triunfo no es el poder que otros te presten, ni los mensajes que se ven en pantallas. Es la confianza que nace cuando uno camina junto al pueblo, escucha de verdad y se mantiene libre de intereses ajenos a su bienestar. Esa es la fuerza que no se puede comprar, ni fabricar artificialmente, ni reemplazar con nada. Y esa es la fuerza que verdaderamente transforma una nación.
Recibe un fuerte abrazo………. Suerte.
Hermosillo, Sonora verano del 2026







