Arizona y Texas concentran dos nuevos frentes de la política fronteriza de Donald Trump: una barrera proyectada sobre territorio de la Nación Tohono O’odham y un contrato de 1,700 millones de dólares para infraestructura en la región de Big Bend.
OVACIONES
La administración de Donald Trump extiende la infraestructura fronteriza hacia sectores que durante años habían quedado fuera de los principales proyectos de barreras físicas, según reportes de medios estadounidenses.
Disputa y litigio en Arizona por muro fronterizo
Arizona y Texas muestran dos frentes de esa expansión: en territorio de la Nación Tohono O’odham avanza un proyecto de unas 62 millas de muro, mientras en la región de Big Bend, en Texas, opera un contrato federal por mil 700 millones de dólares para nuevas barreras, caminos de patrulla y sistemas de vigilancia.
En Arizona, el gobierno federal enfrenta una disputa con la Nación Tohono O’odham por un proyecto de muro que atravesaría su territorio en la frontera con México.
La Nación presentó una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional para impedir la toma de tierras y agua de la reserva destinada al proyecto, según Cronkite News, citando documentos de la propia tribu.
Durante el fin de semana, la Nación Tohono O’odham advirtió que contratistas federales podían intentar ingresar a sus tierras para comenzar trabajos relacionados con el proyecto y colocó a sus fuerzas de seguridad en alerta ante posibles ingresos no autorizados.
La advertencia fue difundida por la propia Nación mientras continúa el litigio contra el gobierno federal.
Expansión de infraestructura en Big Bend, Texas
El proyecto fronterizo en Arizona no parte de una zona sin infraestructura. La Nación Tohono O’odham ya tiene sectores de la frontera con México con barreras y vigilancia, pero el nuevo plan busca ampliar esa presencia sobre una franja de territorio tribal que durante años había quedado fuera de los principales proyectos de muro.
En Texas, la expansión adopta otra forma. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos adjudicó en mayo a Southwest Valley Constructors un contrato de aproximadamente mil 700 millones de dólares para infraestructura fronteriza en la región de Big Bend. El contrato tiene como objetivo la construcción de barreras fronterizas en el sector.
El Houston Chronicle publicó este lunes que Stillwell Store & RV Park, cerca de Big Bend National Park, fue vendido por 875 mil dólares a Park Group Construction, empresa especializada en alojamiento temporal para trabajadores. El predio tiene 250 acres y capacidad para 133 casas rodantes.
El medio vincula la operación temporalmente con el proyecto fronterizo federal, aunque aclara que no existe confirmación de que la compra esté vinculada directamente con la obra.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) precisó que el proyecto contempla unas 17 millas de barreras para vehículos.
También incluye aproximadamente 205 millas de sensores y barreras de postes sobre rieles, además de caminos de patrulla y otros componentes de vigilancia. La agencia aclaró que el contrato no contempla una barrera peatonal de 30 pies dentro de Big Bend National Park, Big Bend Ranch State Park o Black Gap Wildlife Management Area.
Las obras preliminares ya comenzaron en la región. CBP confirmó trabajos iniciales relacionados con proyectos de barreras fronterizas en Big Bend, después de que fotografías de maquinaria pesada en la zona generaran dudas sobre el alcance de las obras.
La intervención federal alcanza un sector donde la geografía había reducido durante años la necesidad de infraestructura física. El Río Bravo y el terreno accidentado de Big Bend dificultan el tránsito y habían limitado la construcción de barreras en comparación con otros puntos de la frontera.
Ahora Washington incorpora ese territorio a una estrategia más amplia que combina obstáculos físicos, caminos para agentes y tecnología de detección. El proyecto de Big Bend incluso contempla trabajos dentro o en las inmediaciones del parque nacional.
La diferencia entre ambos casos está en el territorio que atraviesa la nueva infraestructura. En Arizona, la barrera proyectada afecta tierras de una nación indígena con soberanía reconocida por el gobierno estadounidense. En Texas, la expansión alcanza uno de los espacios naturales más extensos de la frontera.
Para México, ambos proyectos tienen un punto común: ocurren sobre la misma línea internacional y modifican las condiciones del territorio estadounidense colindante con el país.
La ampliación puede cambiar los puntos de vigilancia, los accesos utilizados por agentes estadounidenses y la movilidad en zonas próximas al Río Bravo y al desierto de Sonora.
En Texas, el despliegue de caminos y sensores también incrementará la capacidad de detección en un sector donde la geografía había tenido un peso central en el control fronterizo.
ENLACE: EU expande infraestructura fronteriza hacia la línea con México – Ovaciones











