Iniciaron las audiencias en un tribunal de Washington para que la tribu, que habita desde tiempos ancestrales entre Sonora y Arizona, exponga que la valla invade sus tierras protegidas y destruiría sitios sagrados
Daniel Sánchez Dórame / EXCELSIOR
Un tribunal federal en Washington D.C., escuchó los argumentos de la Nación Tohono O’odham (pápagos) contra el plan del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) de ampliar y reforzar el muro fronterizo partiendo el territorio que esta tribu habita desde tiempos ancestrales entre Sonora y Arizona.
La tribu demanda que el doble muro afecta su soberanía, invade tierras protegidas y pone en riesgo sitios sagrados y recursos naturales.
Pero esta región también es una de las zonas de mayor tráfico ilegal de cargamentos de droga y paso de migrantes indocumentados; así como aprovechada por los grupos criminales para importar arsenales y regresar desde EU a México el dinero producto del narcotrafico.
Las autoridades tradicionales de los O’odham, demandaron a la administración del presidente Donald Trump el pasado 16 de junio; buscan una orden judicial que bloquee la construcción del muro fronterizo en su territorio. La obra les fue notificada, sin pedirles consentimiento, el 15 de mayo.
Poco después de la presentación de la demanda, abogados del Departamento de Justicia aseguraron que la tribu carece de poder de veto para bloquear la intención del DHS de construir el muro.
El pasado 22 de julio se desarrolló la primera audiencia judicial del caso que continuará en los próximos días. El juez dio un plazo de días, a partir de la fecha de la primera audiencia, para que la Nación O’odham y la administración Trump presenten toda la evidencia que sustente su demanda y su caso, para decidir si procede al juicio o desestima los cargos.
En la actualidad ya existe un muro con varias puertas, de las cuales, ciertos miembros Tohono O’odham tienen llave de la cerradura para cruzar la línea Internacional sin limitaciones en ceremonias como la Peregrinación de la Sal, donde hombres de varias generaciones étnicas caminan desde el desierto de Arizona hacia la costa de Sonora.
Pero recientemente el DHS entregó la concesión a empresas contratistas estadunidenses para la construcción del muro inteligente que cuenta con tecnología de torres de vigilancia autónoma para distinguir vehículos, especies y personas; recolección de datos biométricos; kilómetros de fibra óptica y sensores sísmicos que detectan vibraciones de pisadas o excavaciones.
Mientras las audiencias en la Corte del Distrito en Columbia apenas comienzan y están desarrollándose, las empresas constructoras bombean agua desde el subsuelo para hacer la mezcla de concreto que cimenta al acero del muro fronterizo, lo que podría secar a Quitobaquito, un oasis en el Desierto de Sonora.
Además, la maquinaria arrasa los saguaros para instalar la valla de nueve metros de altura, que forma una profunda cicatriz entre las reservas ecológicas del Organ Pipe Cactus National Monument y de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.
“Al avanzar la construcción del muro, los daños que sufre el territorio del pueblo originario y sus miembros son graves e irreparables, y no pueden justificarse con argumentos de seguridad fronteriza”, dijo Riyaz A. Kanji, abogado del bufete Kanji & Katzen, quien presentó la demanda.
Los Tohono O’odham, son una tribu binacional con más de 37 mil miembros reconocidos. Éstos señalan que el muro fronterizo destruiría sitios que su cultura considera sagrados, que son parte de rituales ancestrales.
La Nación sostiene en su demanda que la decisión unilateral de la construcción del muro en su territorio representa una violación al artículo 258 del Título 28 del Código de Estados Unidos, en donde se plantea que cualquier cambio en los límites de una reserva se debe realizar mediante una Ley del Congreso.
En la primera audiencia el juez Richard Leon, del Tribunal Federal para el Distrito de Columbia, solicitó más información y evidencia por las dos partes para seguir avanzando en el proceso ante la corte.
“Nos complace facilitar más información a petición del juez Leon y confiamos en obtener un resultado favorable a medida que el tribunal aplique la ley”, respondió en un comunicado el presidente de la nación O’odham, Verlon José.
La reserva indígena comparte comparte aproximadamente entre 75 millas (unos 120 kilómetros)de frontera internacional, que, del lado mexicano, discurren entre los municipios de Plutarco Elías Calles -Sonoyta- hacia San Luis Río Colorado en Sonora, en esta última ciudad, la Mesa Estatal de Seguridad reportó el aseguramiento de un fuerte arsenal de 81 rifles de asalto y más de 274 mil cartuchos.
Esta misma región fue donde en diciembre de 2023, ocurrió una crisis humanitaria con el arribo de miles de familias migrantes provenientes de Asia, África y Centroamérica, quienes eran atraídos por la falsa promesa de un sueño americano por bandas criminales dedicadas al tráfico humano.
Según los informes del Departamento de Seguridad, actualmente están construyendo aproximadamente 10 kilómetros de muro inteligente por semana, pero prevén aumentar el ritmo a partir de agosto para llegar hasta 16 kilómetros semanales.
Para cumplir con el reforzamiento del muro que es una de las máximas prioridades de la administración Trump, el DHS anuló más de una docena de leyes de protección al medio ambiente y especies en peligro de extinción.
En la región hay más de 60 especies de flora y fauna amenazadas o en peligro de extinción, que migran regularmente a través de la frontera. Entre ellas, destacan tres en grave peligro de desaparecer del planeta: el jaguar, el berrendo sonorense y el lobo gris mexicano.
ENLACE: Nación Tohono O’odham inicia audiencias para frenar muro fronterizo inteligente de Trump







