
El Partido Acción Nacional sigue adelantando fichas rumbo al proceso electoral 2027 y ayer, el dirigente estatal de ese partido, Gildardo Real Ramírez anunció su intención de ir por la candidatura a la alcaldía de Hermosillo, sin lugar a dudas la plaza más complicada para Morena entre los municipios con más de cien mil habitantes.
Pero no solo es complicada para Morena. La capital de Sonora ha mostrado en los últimos 20 años un comportamiento electoral bastante volátil, con un voto diferenciado que suele definir resultados en un sentido o en otro, de manera poco común.
La más reciente elección (reelección) municipal es el ejemplo más a la mano. En 2024 la alianza PRI-PAN-PRD ganó la alcaldía llevando a Antonio Astiazarán como candidato, pero perdió los seis distritos locales y los dos federales, con un dato extra: esa alianza obtuvo alrededor de 150 mil votos para ganar la presidencia municipal, cifra récord para la capital.
En la jerga, se dice que Hermosillo sigue siendo una plaza ‘muy panista’, pero eso no es del todo cierto. En 2009 y 2012 la alcaldía fue ganada por Javier Gándara Magaña (que recién había renunciado al PRI) y por Alejandro López Caballero, que hasta antes de ser candidato fue secretario de Hacienda del gobernador panista Guillermo Padrés, que había conquistado para el PAN la gubernatura por primera vez en su historia.
Pero fue flor de un día. Su sexenio terminó dramáticamente mal (hasta a la cárcel fue a parar junto con algunos de sus principales colaboradores) y en 2015 el PRI recuperó esa plaza con Manuel Ignacio “El Maloro” Acosta. Ese año, el candidato de Morena fue Jacobo Mendoza (primera elección en la que Morena participó como partido) jugando un papel apenas testimonial, obteniendo unos 5 mil votos.
Pero en los tres años posteriores Morena creció sorprendentemente con la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador para 2018. Ese año, Morena postuló a Célida López Cárdenas, que definitivamente le restó muchísimos votos al PAN, por su ascendencia en ese partido.
2018 fue trágico para el blanquiazul. Compitió aliado con el PRD llevando como candidata a la empresaria Mirna Rea, que apenas alcanzó el 16% de la votación, unos 50 mil votos que la mandaron hasta un lejano tercer lugar; Célida López tuvo 101 mil, y el candidato del PRI-Verde-PANAL, Ernesto “El Pato” de Lucas tuvo 85 mil.
El PAN perdió más de 50 mil votos en esa elección, pero los recuperó en 2021 y los hizo crecer en 2024, aliado ya con el PRI y con el PRD y llevando como candidato al Toño Astiazarán.
No es casual, pues, que la candidatura a la alcaldía de Hermosillo esté tan disputada en la oposición a Morena, que aspira a refrendar el triunfo en 2027, aunque antes tendría que pasar una aduana que no se antoja sencilla: la de la integración de una alianza que, hasta el momento no termina de tomar forma y, antes bien, está cruzada por intereses partidistas que aún no definen el tema.
El PAN no quiere ir en alianza con el PRI; Movimiento Ciudadano no quiere ir en alianza con el PAN; el PRI está a favor de la alianza, pero ya está ‘destapando’ precandidatos en una jugada con la que pretende mostrar que puede ir solo, aunque consciente de que así, obtendría resultados más bien magros. El Partido Sonorense hace tiempo que se decantó en favor de la precandidatura de Antonio Astiazarán para la gubernatura, aunque obviamente disputará posiciones en alcaldías y distritos locales.
Pero no solo es eso. Al interior mismo del PAN no hay consenso sobre quién debería encabezar la fórmula que mandará a la contienda. Se dice que el alcalde, quien tiene voto y veto en el proceso, juega con dos cartas: su Oficial Mayor, Ramón Corral Aguirre, de ascendencia panista, y Flor Ayala Robles Linares, su Tesorera, que viene del PRI, un partido que el propio Toño Astiazarán ha reconocido, fue el que le aportó la mayor cantidad de votos en 2024.
Sin embargo, no son los únicos interesados en la candidatura. Desde hace meses el ex alcalde Alejandro López Caballero ha hecho públicas sus intenciones y viene trabajando en ello desde su Fundación. López Caballero no es un personaje menor en Hermosillo: tiene estructura, recursos y relaciones, que lo harían un aspirante de cuidado, aun cuando no niega su relación de amistad con el exgobernador Guillermo Padrés, una relación que por cierto tampoco niegan ninguno de los otros aspirantes, especialmente Gildardo Real, y mucho menos Agustín Rodríguez, diputado federal que también ha levantado la mano y quien se desempeñó como secretario particular plenipotenciario en aquel sexenio, trágico para muchos, pero ultra mega redituable para sus más cercanos, que descaradamente tiraron el piojo de manera escandalosa.
Por cierto, en el evento donde ayer Gildardo Real anunció su intención de ir por la candidatura, el auditorio estuvo compuesto principalmente por empresarios, pero también algunos personajes sobre los que hay que pasar lista, comenzando por los ex alcaldes Javier Gándara Magaña y Pancho Búrquez; la propia Flor Ayala y Agustín Rodríguez, así como otros funcionarios municipales.
Ignoro si es bueno o malo que haya tantos levantando la mano, pero lo que es seguro es que el proceso de elección será complicado y planteará retos enormes para la unidad, ya al interior del PAN, ya si se concreta la alianza con el PRI y otros partidos, que también tienen sus propios aspirantes, señaladamente el PRI.
Y si al interior las cosas lucen complicadas, hacia afuera no lo son menos, pues la alianza que encabeza Morena ha dejado claro que en 2027 irán también por la ‘joya de la corona’ y esta vez no habrá concesiones como las que -dice la leyenda urbana- se tuvieron en 2021 y 2024, dada la muy cercana relación del gobernador Alfonso Durazo con Antonio Astiazarán. Eso dicen.
Ahora bien, en Morena tampoco todo es coser y cantar. Hay varios aspirantes a esa candidatura, algunos muy bien posicionados. El reto también es mantener la unidad, porque en la lista hay una variopinta cantidad de opciones: Paulina Ocaña Encinas y Fernando Rojo de la Vega como los aparentemente mejor perfilados, aunque han levantado la mano otros como Jacobo Mendoza y Vicky Espinoza, de esa corriente que ya se empieza a conocer como los ‘fundadores’ de Morena, para diferenciarse de quienes llegaron después, como los también aspirantes Norberto Barraza, David Figueroa, Omar del Valle Colosio (PVEM), Froylán Gámez y Diana Karina Barrera, estos dos últimos del PT.
A simple vista la contienda parecería definida si se considera que cualquiera de los eventuales abanderados del PAN encajan perfectamente en la narrativa morenista que descalifica en automático a personajes del viejo régimen, pero no deben olvidar que en Hermosillo esa narrativa no ha permeado de la misma forma que en otras regiones del estado, y la prueba es que en las pasadas dos elecciones, los hermosillenses han votado por ellos, señaladamente en la alcaldía, aunque no tanto en las diputaciones.
Como sea, Hermosillo está pintando para ser el escenario de la contienda más competida en todo el estado.
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