El jugador anota su tercer gol en el Mundial y se afianza como uno de los líderes del equipo que jugará los octavos de final
Diego Mancera
Julián Quiñones reafirma la hipótesis de que un mexicano nace donde su corazón le indica. O aquella un poco más visceral de Chavela Vargas: “Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana”. El del delantero no apuntaba hacia su natal Nariño, en Colombia. Eligió México, el país que le abrió de par en par una puerta cuando era un joven. Quiñones pasó de jugar en Segunda División con Venados de Mérida a ser el goleador mexicano del Mundial de 2026. Hoy lidera el ataque mexicano en un Mundial de ensueño.
Quiñones, de 29 años, vive como el hombre gol. Durante la pasada temporada que disputó en el Al Qadsiah de Arabia Saudí no ha parado de celebrar goles. Fue campeón de goleo con 33 anotaciones, por encima de Cristiano Ronaldo, ya peleado con el retiro. Eso le gustaba a Javier Aguirre. El seleccionador mexicano lo mantuvo en su radar y le dejaba en paz en amistosos en los que aún quería saber qué jugadores podían acompañarle.
El jugador mostró sus bríos en los amistosos de marzo frente a Portugal y Bélgica. Ahí el seleccionador confirmó que era imparable como goleador, aunque no necesariamente fuera un delantero centro. Aguirre lo colocó en la izquierda y encontró oro sólido. Ahí Aguirre mueve la marca, aprovecha su velocidad (más de seis kilómetros en cada sprint) y tira a puerta. Ya ha hecho goles contra Sudáfrica, Chequia y ahora Ecuador.
Quiñones hizo el gol contra Ecuador, el primero de la noche, luego de que sus compañeros le mandaran un balón al vacío en el lado izquierdo. Por ahí empezaron a notarse las zancadas del mexicano. Su velocidad se compagina muy bien con la destreza. En un amague dejó paralizado a uno de los mejores defensores del mundo, a Willian Pacho, jugador del PSG. “Es el jugador más potente que tenemos”, dijo Aguirre este martes por la noche. El entrenador también ha valorado el “sacrificio defensivo” que ha tenido durante todos los partidos del Mundial para apoyar en el centro del campo y en la lateral de Jesús Gallardo. “Entiende muy bien el juego”, agregó en conferencia de prensa.
El atacante, camiseta número 16, ha empatado los mismos goles que hicieron Cuauhtémoc Blanco y Rafael Márquez en una Copa del Mundo. Está a uno de superar a los grandes goleadores mexicanos del torneo, como Luis El Matador Hernández y Javier Chicharito Hernández. Quiñones es único, es potencia, es la esperanza goleadora de México en octavos de final.
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