El bloqueo de corredores biológicos pone en riesgo de extinción al berrendo sonorense, cuyos censos aéreos permanecen suspendidos desde 2023 por falta de recursos e inseguridad
Ernesto Méndez
El muro en la frontera entre Arizona y Sonora; el Parque Solar de Puerto Peñasco y el proyecto del gasoducto Centauro del Norte “Tramo II”, que correría de Caborca a San Luis Río Colorado, tienen a la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar al borde de ser incluida en la Lista de “Patrimonio Mundial en Peligro”.
En la próxima reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, a celebrarse del 19 al 29 de julio en Busan, Corea del Sur, los representantes de 21 Estados Parte, podrían lanzar la última advertencia a los gobiernos de México y Estados Unidos: “Si no se restaura la conectividad ecológica necesaria para proteger a las poblaciones clave de vida silvestre, el sitio podría cumplir las condiciones para ser inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro”, según el borrador de la resolución en poder de Excélsior.
Las principales preocupaciones de expertos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), órgano asesor en materia de naturaleza en el marco de la Convención del Patrimonio Mundial son: el muro fronterizo, que sigue siendo una amenaza central, en los límites del Organ Pipe Cactus National Monument y Cabeza Prieto National Wildlife Refuge, del lado de Estados Unidos en colindancia con la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar en territorio mexicano.
El documento advierte que la presencia física del muro, donde actualmente la administración Trump construye una segunda barrera, tiene “impactos negativos claros”, por la fragmentación del hábitat y el bloqueo del movimiento de poblaciones críticas de fauna silvestre, incluido el berrendo sonorense, una especie clave que otorga el “Valor Universal Excepcional” del sitio declarado como Patrimonio Mundial en 2013.
El Comité de la UNESCO, “observa con preocupación que sigue pendiente el desarrollo de un Plan de Acción Urgente para restaurar la conectividad ecológica, solicitado desde 2023“, por lo que exhorta a Estados Unidos a desarrollarlo, financiarlo e implementarlo en cooperación con México, a más tardar el 1 de diciembre de 2026.
Además lamenta que la misión de la UNESCO / IUCN no haya podido realizar su monitoreo reactivo en la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, por la falta de coordinación entre ambos países, y pide a México organizar la visita con carácter de urgente en conjunto con Estados Unidos, “en la medida de lo posible”.
Un segundo punto de atención es el gasoducto Centauro del Norte “Tramo II”, que actualmente está bajo evaluación federal y que cruzaría 171.86 kilómetros del sitio y su zona de amortiguamiento, donde se identificaron 17 impactos negativos, por lo que pidió que cualquier evaluación integral del proyecto incluya un proceso participativo que garantice el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas.
El borrador de la resolución señala también que el monitoreo del berrendo sonorense, especie compartida en peligro de extinción, de la que se estiman quedan 500 ejemplares en México, es insuficiente, debido a que los censos aéreos están suspendidos desde 2023 por inseguridad y falta de recursos, continuando solamente con cámaras trampa.
Una cuarta preocupación es el Parque Solar de Puerto Peñasco, que debe mantenerse bajo vigilancia, durante la construcción y operación para evitar impactos negativos, luego de tomar nota de las medidas de mitigación del proyecto que buscan evitar impactos a la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.
Biodiversidad en riesgo
Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica (CDB), destacado que la resolución que podría adoptar el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, confirma lo que han denunciado durante años: el muro fronterizo impacta gravemente esta área natural protegida, fragmentando uno de los paisajes desérticos más importantes del continente y bloqueando el movimiento de especies como el berrendo sonorense, el jaguar, el borrego cimarrón, el venado bura, el puma, el coyote y el zorro del desierto.
“No estamos hablando de un riesgo hipotético, la biodiversidad ya está siendo afectada por una barrera física que interrumpe corredores biológicos, limita el flujo genético y compromete la viabilidad de especies silvestres clave”, alertó.
El representante del CDB, lamentó que la UNESCO no actúe con la urgencia necesaria para inscribir a El Pinacate y Gran Desierto de Altar en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, ya que el daño está ocurriendo y cada año de demora aumenta el riesgo para especies únicas y para uno de los patrimonios naturales más extraordinarios de México, donde se construye un segundo muro fronterizo.
“México y Estados Unidos deben dejar de tratar este problema como un asunto administrativo pendiente y asumirlo como una crisis de conservación transfronteriza. Es urgente restaurar la conectividad ecológica, financiar e implementar un plan de acción efectivo, permitir una misión de monitoreo reactivo y detener cualquier nueva infraestructura que pueda agravar los impactos acumulativos sobre la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar”, manifestó.
Valor excepcional
Para lograr su inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad, México acreditó hace 13 años el impresionante paisaje con los volcanes dormidos y ríos de lava negra y roja de El Pinacate en la parte oriental, así como las dunas de arena cambiando del Gran Desierto de Altar en la región oeste.
“Diez cráteres enormes, profundos y casi perfectamente circulares también contribuyen a la belleza de El Pinacate, cuya excepcional combinación lo convierte en especialmente interesante para la ciencia”, destacó.
El gobierno mexicano demostró que esta área natural protegida tiene ecosistemas naturales representativos e importantes para la conservación de la biodiversidad, valores paisajísticos y estéticos únicos en el mundo, al albergar más de mil especies de flora y fauna, que lo convierten en el desierto más biodiverso del mundo.
El Pinacate y Gran Desierto de Altar cuenta con mamíferos, aves, reptiles, anfibios y dos especies nativas de peces de agua dulce, además de ecosistemas frágiles representativos de áreas desérticas y de vegetación de dunas móviles.






