Como lo dije lo que mal acaba mal termina, en mis comunicados realizados ante este importante medio de comunicación la profunda crisis financiera que enfrenta la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sonora (CEDH) quedó evidenciada tras la salida de su ahora ex presidente, Luis Fernando Rentería Barragán, quien habría dejado un pasivo superior a los 120 millones de pesos al término de su administración.
El nuevo Ombudsperson sonorense, Teodoro Cervando Flores Castelo, dijo en entrevista para Proyecto Puente que recibió un organismo severamente debilitado en sus finanzas, con litigios laborales acumulados, adeudos históricos y fuertes cuestionamientos sobre el manejo interno de los recursos públicos durante los últimos años.
De acuerdo con información vinculada al proceso de entrega-recepción, desde marzo de 2022 Rentería Barragán asumió la presidencia de la Comisión con una deuda cercana a los 70 millones de pesos, originada principalmente por laudos laborales, despidos injustificados y compromisos financieros heredados desde administraciones anteriores, algunos de ellos arrastrados desde 2010.
No obstante, lejos de disminuir los pasivos o implementar un esquema de saneamiento financiero y contención del gasto, durante su gestión las obligaciones económicas crecieron de manera considerable, comprometiendo incluso la operatividad institucional y la viabilidad presupuestal del organismo autónomo.
Se estima que en apenas cinco años los adeudos se incrementaron entre un 60 y un 80 por ciento, situación atribuida a más de 40 litigios laborales, resoluciones condenatorias y presuntos excesos administrativos registrados durante la administración saliente.
Diversos trabajadores y ex empleados promovieron demandas laborales por despidos injustificados, varias de las cuales concluyeron en laudos condenatorios que hasta la fecha permanecen sin cumplirse, generando mayores cargas económicas para la institución.
Entre los casos de despidos injustos e injustificados que mayor indignación generaron al interior del organismo, en medios de comunicación y en la sociedad en general, destaca el del reconocido y veterano periodista sonorense Alejandro Matty Ortega, comunicador con una trayectoria intachable de más de tres décadas dedicada al ejercicio periodístico, la defensa de la verdad, la justicia y los derechos humanos en Sonora, cuya salida fue considerada por diversos sectores como una de las decisiones más desafortunadas de la administración saliente que hundió en la quiebra financiera y pasivo contingente a la CEDH Sonora.
A ello se suman señalamientos internos relacionados con presuntos malos manejos financieros, gastos excesivos y decisiones administrativas cuestionadas, las cuales —según versiones de personal y sectores vinculados al organismo— profundizaron el deterioro institucional y presupuestal de la CEDH Sonora.
Durante su toma de protesta, Flores Castelo afirmó que no promoverá una “cacería de brujas”; sin embargo, distintos sectores de la sociedad consideran indispensable realizar una revisión exhaustiva del estado financiero y administrativo de la Comisión y, en caso de detectarse irregularidades, proceder conforme a derecho.
Organizaciones de la sociedad civil, colectivos defensores de derechos humanos y diversas organizaciones no gubernamentales han expresado confianza en la nueva etapa encabezada por Flores Castelo, al considerar que su llegada representa una oportunidad para reconstruir la credibilidad y autonomía moral de la institución.
Su designación contó además con el respaldo de las dos terceras partes del Congreso del Estado de Sonora, apoyo legislativo que fortaleció su legitimidad para asumir la titularidad del organismo autónomo en un momento particularmente complejo.
La administración encabezada por Rentería Barragán también dejó diversos señalamientos y denuncias por presunto acoso laboral y sexual, hechos que impactaron negativamente la imagen pública de la institución y erosionaron la confianza ciudadana en el órgano defensor de derechos humanos.
Para especialistas y activistas, el principal desafío de la nueva presidencia no será únicamente reordenar las finanzas y atender los litigios pendientes, sino recuperar la credibilidad de una institución que durante años ha sido señalada por opacidad, rezago administrativo y falta de resultados una tarea y camino que habrá de recomponer y de que la gente vuelva a creer de nueva cuenta en tan noble institución.
Atentamente.
Santos Luis Morales Borbon




