De entrada, la dedicatoria para este reportero, es un golpe a la conciencia, ese juez implacable e ineludible en la vida de todo ser humano.
Lo otro, apartarse de la sima y, alzar la vista al cielo; una y otra son nuestra elección en este mundo: el bien o el mal; la terrible carga del libre albedrío.
Ni los mismos ángeles lo tienen, así de portentoso es nuestro destino en la tierra.
Lo mismo debió ocurrir para mi amigo, Francisco Larios Gaxiola, pieza clave para conocer a Tadeo Ortega Grijalva y, de paso para una reseña sobre su reciente libro: “Una cita con el Diablo”.
Más que una entrevista, fue un recorrido fantástico dicha tarde con quien solo se define como un “creyente” y, quizás esto lo impulse a plasmar que el mundo asocia desde siempre el color blanco con lo bueno y, el negro con lo malo.
“¿Acaso hemos asignado la maldad en el color equivocado…?”, reflexiona, escoltado por Jesús Benjamin Hurtado, a quien muestra su agradecimiento y apoyo para escribir la obra que, en breve será presentada oficialmente el día quince en Galería Café.
Dalénili, el personaje principal del libro y, el cual es presa como todos y cada uno de nosotros en nuestro diario caminar del dilema interno de nuestra existencia; un hombre como cualquier burócrata, sin saber que, en breve, con tasas de café de por medio, sostendrá uno de los duelos verbales más apasionantes de su anodina vida, nada menos que con el Diablo, en este caso con Samael, “Sam..” para él, le dice el viejo enemigo.
Una esgrima verbal portentosa, un duelo de espadachines en una dialéctica estructurada por Tadeo Ortega en forma alucinante y, en la cual, busca respuestas a dudas sin fin en su existencia, a sabiendas que el hombre es el único animal que se niega a ser lo que es.
Llegar a esta obra, implicó un recorrido de preparación en filosofía y teología; así como de vida.
Casi al final de dicho “encuentro” en un café, la pregunta de Dalénili dirigida a Sam, “¿Dónde estás …? No te veo…”
“Soy la maldad que llevas dentro…la oscuridad no es tu enemiga, a veces es donde encontramos las verdades más profundas …”
“Nos veremos pronto, Dalénili, nos vemos siempre…”
Esta modesta reseña de Cita con el Diablo, cumple con el precepto periodístico: “ … hay que enseñar estrictamente lo necesario”
Una obra extraordinaria y, no leerla será un pecado; lo que le encantaría al Diablo.








