El parte médico de la tarde confirma la recuperación del Pontífice por quinto día consecutivo desde la crisis que sufrió el sábado, aunque aún se deben esperar “más días de estabilidad clínica” para un pronóstico positivo
Iñigo Domínguez
“Ha salido de la fase más crítica”, aseguran fuentes vaticanas, aunque la situación del papa Francisco sigue siendo compleja. Tras el parte médico de la tarde de este jueves, el mensaje es de cauto optimismo. El Pontífice, ingresado en el hospital Gemelli de Roma desde el 14 de febrero, sigue mejorando por quinto día consecutivo y continúa su lenta recuperación desde que
intomas-de-anemia.html” target=”_blank” data-link-track-dtm=””>el sábado sufrió una crisis en la neumonía que padece. No obstante, los médicos son prudentes y el pronóstico sigue siendo reservado, porque aún se debe esperar para constatar que el Pontífice, de 88 años, está fuera de peligro y no se registran nuevas recaídas: “Se confirma también hoy que las condiciones clínicas del Santo Padre están mejorando. Dada la complejidad del cuadro clínico, son necesarios más días de estabilidad clínica para cambiar el pronóstico”, señala el parte. En resumen, si todo sigue así el Papa saldrá adelante, pero aún predomina la cautela. Mañana viernes cumple dos semanas de hospitalización.
Como ocurrió el miércoles, del comunicado de este jueves ha desaparecido la expresión “condiciones críticas” y ya se da por superada esa fase. La nota, difundida a las 18.55, detalla que el Papa “hoy ha alternado oxigenoterapia de alto flujo con mascarilla”, es decir, recibe menos ayuda para respirar que los días anteriores, y que por la mañana realizó fisioterapia respiratoria. Y concluye: “Por la tarde, tras otra sesión de fisioterapia, se recogió a rezar en la capilla del apartamento privado situado en el piso 10, recibiendo la eucaristía. Luego se dedicó a actividades laborales”. Es decir, más señales de normalidad.
Por la mañana, el primer escueto comunicado del día señaló que el Papa había dormido bien y estaba reposando, y confirmó que no había novedad respecto al último boletín del miércoles por la tarde, el más optimista desde que Jorge Mario Bergoglio sufrió complicaciones el pasado sábado. Desde entonces, ya van cinco días de continua mejoría. Luego, pasadas las once de la mañana, fuentes vaticanas añadieron que se había despertado y había desayunado. “Está de buen humor, sigue con la terapia y está haciendo otros análisis”, precisaron.
El Pontífice padece una neumonía bilateral que se le detectó el 18 de febrero, cuando llevaba cuatro días en el hospital Gemelli de Roma, donde fue ingresado con una bronquitis que no terminaba de curarse y se estaba agravando. Además, a Bergoglio le fue extirpado parte del pulmón derecho en su juventud. Los médicos resumieron el viernes: “Su vida no corre peligro, pero no está fuera de peligro”. Explicaron que se estaba recuperando, pero cualquier incidencia podía desequilibrar su estado. Es lo que ocurrió el sábado, con una crisis respiratoria prolongada, síntomas de anemia y una insuficiencia renal leve, pero desde entonces su salud ha ido mejorando y ya no ha vuelto a sufrir episodios similares. El miércoles, la insuficiencia renal se dio por resuelta.
El parte médico de este miércoles habló de “ulterior y leve mejoría” y mantuvo un pronóstico reservado. Señaló varios indicadores positivos: “La insuficiencia renal leve que presentaba en los últimos días se ha resuelto. El TAC (tomografía axial computarizada) de tórax, realizado ayer por la tarde, ha mostrado una evolución normal de la inflamación pulmonar. Los análisis de sangre y las pruebas hematológicas de hoy han confirmado la mejoría de ayer”.
El informe también precisaba que Bergoglio “continúa con la oxigenoterapia de alto flujo, hasta el día de hoy no presenta ninguna crisis respiratoria asmática”. El Pontífice está realizando “fisioterapia respiratoria”, como parte de su recuperación. Por la mañana recibió la comunión y por la tarde se dedicó a actividades de trabajo. Estos días, según ha ido informando fuentes vaticanas, el Papa siempre ha estado lúcido, se ha levantado para sentarse en un sillón y come normalmente. Además, ha firmado decretos con nombramientos, canonizaciones y hasta una modificación de normas vaticanas, una clara señal de que sigue gobernando desde el hospital, para acallar rumores de una posible renuncia, como la de Benedicto XVI en 2013.