Los medicamentos genéricos importados dejarán de tener arancel cero tras el periodo de gracia anunciado por Trump
Oswaldo Rojas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes que los medicamentos genéricos importados estarán sujetos a aranceles del 100 por ciento a partir de agosto de 2028.
Aseguró que se trata de una medida que busca llevar de regreso la producción farmacéutica al país.
Desde el 1 de agosto de 2026, todos los medicamentos genéricos importados a Estados Unidos se continuarán beneficiando de aranceles del 0% por un periodo de dos años, luego de los cuales los aranceles aumentarán al 100% por un año”, escribió en su red Truth Social.
Después del plazo del primer año, los aranceles aumentarán al “200%”, añadió.
Nueva ofensiva comercial de Trump
La amenaza de imponer aranceles del 100 por ciento a los medicamentos genéricos importados forma parte de una nueva ofensiva comercial impulsada por la administración de Donald Trump durante la última semana.
Además del anuncio sobre el sector farmacéutico, la Casa Blanca confirmó nuevas medidas contra varios socios comerciales y prepara una nueva ronda de gravámenes para decenas de países, una vez que expire el actual esquema temporal de aranceles globales.
Entre las decisiones más relevantes, Estados Unidos anunció un arancel del 50% para determinados productos procedentes de Canadá, al considerar que ese país mantiene prácticas comerciales discriminatorias contra las exportaciones estadounidenses.
La medida afecta importaciones por alrededor de 20 mil millones de dólares, entre ellas cerveza, miel, cemento, productos lácteos y equipos deportivos, aunque quedaron exentos el petróleo y los automóviles.
En paralelo, la administración Trump también activó un arancel del 25% sobre determinados bienes de Brasil al concluir una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Washington argumentó que existen prácticas consideradas injustas en áreas como comercio digital, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol y otras políticas que, según el gobierno estadounidense, perjudican a empresas y trabajadores de Estados Unidos.
La política comercial de la Casa Blanca ha enfrentado además obstáculos judiciales.
Aunque la Corte Suprema anuló parte de los aranceles globales impuestos previamente por Trump mediante poderes de emergencia, la administración ha recurrido a otros mecanismos legales, como las investigaciones bajo las secciones 232 y 301, para mantener e imponer nuevos gravámenes dirigidos a sectores estratégicos como el acero, los automóviles y la industria farmacéutica.
Economistas y organismos empresariales han advertido que la nueva escalada de aranceles podría aumentar los costos para fabricantes y consumidores, además de elevar el riesgo de represalias comerciales por parte de otros países. Pese a ello, Trump sostiene que estas medidas son necesarias para fortalecer la producción nacional, reducir la dependencia de cadenas de suministro extranjeras y proteger la seguridad económica de Estados Unidos.









