La permanencia de la presidenta consejera del INE ya no podía continuar, ya no tuvo el apoyo del gobierno y de Morena. Los esfuerzos por limpiar su biografía política y justificar las relaciones oscuras con personajes beneficiados con contratos millonarios fueron vanas.
La permanencia de la presidenta consejera del INE ya no podía continuar, ya no tuvo el apoyo del gobierno y de Morena. Los esfuerzos por limpiar su biografía política y justificar las relaciones oscuras con personajes beneficiados con contratos millonarios fueron vanas.
Después de años de escándalos y acusaciones de nepotismo, corrupción y lobreguez la presidenta consejera del INE, Guadalupe Taddei presentó su renuncia en un comunicado que minutos después de hacerlo circular fue retirado momentáneamente para después volverlo a colocar en la página del instituto, con lo que se mostraba una situación de desastre.
Aunque era cercana al gobierno y a Morena que la impulsaron para dirigir el INE en 2023, las acusaciones de permitir negocios particulares con contratos millonarios a personas cercanas causaron un enorme malestar en la presidenta Claudia Sheinbaum y en todos los partidos.
La probidad de la sonorense Guadalupe Taddei estaba en entredicho como para dejarla como responsable de la organización de las elecciones de 2027 en que se renovará la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas.
Impulsada por Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, Taddei se convirtió en un factor de incertidumbre para dicha elección, sobre todo porque se había perdido la confianza en quien juega el papel de árbitro electoral y su gestión era investigada tanto por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) como por la Auditoria Superior de la Federación.
El sábado último Taddei declaró que no se iría del INE, pues, dijo, estaba tranquila frente a la ola de acusaciones de corrupción en su contra denunciando que se trataba de “un asunto político”.
Sin embargo, su suerte ya estaba echada.
Durante tres años fue protegida desde el oficialismo pese a los escándalos que arrastraba desde que llegó al Instituto Nacional Electoral en 2023. En los tres años Taddei enfrentó una serie de controversias producto de sus decisiones como cuando tomó por asalto la designación de los nombramientos de titulares en áreas clave, como la Secretaría Ejecutiva y seis direcciones, pasando por encima del Consejo General.
Con el proceso electoral ya en marcha los escándalos de corrupción aumentaron y ponían en seria duda su integridad y en riesgo la calificación de los comicios de 2027.
Las recientes publicaciones del negocio que permitió hacer a sus allegados a quienes tenía como choferes o cocineros, dándoles contratos millonarios, evidenciaron el tráfico de influencias y corrupción en lo más alto del INE y puso en entredicho su permanencia.
Sus reacciones al hacer cambios de última hora en la estructura administrativa del instituto fueron vanas y expusieron el caos que ya existía en el órgano electoral.
Guadalupe Taddei se sentía segura de mantenerse al frente del INE por el apoyo que tenía en Morena y de su amigo Alfonso Durazo. Sin embargo, ese apoyo se esfumó el fin de semana cuando en la opinión pública salió a relucir su pasado de nepotismo en Sonora, pues toda su familia se había instalado en diversas áreas del gobierno estatal y federal a partir de lucirse en fotos junto con Andrés Manuel López Obrador.
Sus hijos Jorge Francisco Piñeda Taddei, León Fernando Piñeda y Luis Rogelio Piñeda Taddei habíanocupado o desempeñado funciones en organismos públicos y dependencias del gobierno de Durazo Moreno.
Pablo Daniel Taddei Arriola, hijo de Jorge Luis Taddei Bringas, fue puesto al frente de Litio para México (LitioMx), empresa estatal que ha sido un fracaso en la exploración, explotación y aprovechamiento del litio en territorio nacional.
Mientras que Ivana Celeste Taddei Arriola había sido diputada local por el distrito 11 en las elecciones de 2021; Jorge Carlos Taddei Arriola, en la dirección de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp); Luis Alfonso Taddei Torres, primo de la consejera presidenta del INE, se desempeñó como director de Estudios y Proyectos del Instituto Sonorense de la Juventud. Y Álvaro Bracamonte Sierra, tío político de Guadalupe Taddei, ocupó el cargo de secretario de Gobierno de Sonora.
Ahora la presidenta consejera enfrentaba severas acusaciones de contubernio al entregar concesiones millonarias en los últimos tres años a personajes cercanos como de José Alfredo Hernández Casillas, dueño de siete empresas proveedoras del INE.
Se trata de las empresas Cajas Graf, Corporativo Zeg, Formas Finas y Materiales, Seriplast, Diseño Reconstrucción y Comunicación, Formas Finas y Grupo Selati proveedoras del INE y de institutos electorales locales. La UIF indaga simulación de competencia, triangulación de recursos y operación de factureras.
Aunado a esta investigación, un nuevo escándalo estalló con la publicación de El Universal de que la presentadora de televisión Itzel Sadino Piña Soria, hija de la asesora de Taddei, Lourdes Piña Soria del Valle, ofrece servicios al INE utilizando las instalaciones del instituto sin ser parte de la estructura ni en la lista de proveedores, sólo por el hecho de ser la hija de la “mano derecha” de Taddei.
También la difusión de un video en el noticiero del periodista Carlos Loret de Mola en Latinus en el cual se veía a José Alfredo Hernández Casillas, proveedor favorecido del INE, en un hotel de lujo en París, junto a Jorge Francisco Piñeda Taddei, hijo de la consejera presidenta del órgano electoral, Guadalupe Taddei.
La permanencia de la presidenta consejera del INE ya no podía continuar, ya no tuvo el apoyo del gobierno y de Morena. Los esfuerzos por limpiar su biografía política y justificar las relaciones oscuras con personajes beneficiados con contratos millonarios fueron vanas. La cauda de escándalos es interminable y arrastró la credibilidad del INE, poniendo en alto riesgo el proceso electoral que de por sí ya está amenazado por la violencia del crimen organizado.








