En la Bolsa de Sao Paulo, los precios futuros del índice Ibovespa se desplomaron un 20% en la preapertura, lo que obligó al mercado a activar mecanismos automáticos de protección y a suspender temporalmente las operaciones, lo que no ocurría desde 2020, en medio de la pandemia del Covid 19.
Rafael Croda
BOGOTÁ (apro).- El triunfo electoral del mandatario izquierdista de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien logró reelegirse en la segunda vuelta presidencial del domingo, fue recibido este lunes con un desplome del mercado bursátil del país y con una gran dosis de optimismo por parte de sectores populares que siguen celebrando la victoria del abanderado del Partido de los Trabajadores (PT).
Los reportes de los medios brasileños eran contrastantes en el día después del triunfo del gobernante izquierdista: mientras en los barrios populares de las grandes ciudades y de la región nordeste, bastión electoral del PT, el ambiente era festivo y con gente vestida con camisetas rojas con el rostro de Lula, el sector financiero reaccionó con pesimismo.
En la Bolsa de Sao Paulo, los precios futuros del índice Ibovespa se desplomaron un 20% en la preapertura, lo que obligó al mercado a activar mecanismos automáticos de protección y a suspender temporalmente las operaciones, lo que no ocurría desde 2020, en medio de la pandemia del Covid 19.
Al reanudarse las operaciones bursátiles el índice registró una pequeña recuperación, pero al mediodía mantenía una pérdida del 16%, mientras que las empresas brasileñas que cotizan en Wall Street sufrían retrocesos de hasta 40%.
Además, la cotización del dólar estadunidense frente al real brasileño subió 10%.
Analistas bursátiles dijeron que la reacción es “natural” porque los mercados esperaban un triunfo del candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien había anunciado reformas económicas que incluían la reducción del gasto público.
“Pero en la medida en que Lula dé señales de que está comprometido, como lo ha dicho, con un cambio en la trayectoria del gasto público para evitar más inflación y la subida de las tasas de interés, los mercados tenderán a estabilizarse”, dijo el consultor económico Elio Goncalves.
Dijo que los sectores financieros esperan cambios en el equipo económico de Lula y la designación de un nuevo ministro de Hacienda que cuente con la confianza de los mercados, como el presidente del banco Bradesco, Luiz Carlos Trabuco Cappi, a quien se menciona para el cargo.
Lula, quien iniciará en enero próximo un cuarto mandato, suele ser pragmático con el manejo de la economía y sus relaciones con el sector privado han sido de entendimiento.
El nerviosismo de los mercados financieros se produce mientras miles de simpatizantes de Lula siguen celebrando la victoria de su candidato con reuniones espontáneas en parques públicos de Sao Paulo, Brasilia, Río de Janeiro y varias ciudades del nordeste, una región clave en el triunfo de mandatario izquierdista.
Analistas políticos coinciden en que Lula debe aprovechar que aún cuenta con un Congreso manejable para impulsar su agenda económica y social.
En la primera vuelta electoral del pasado 4 de octubre el ultraderechista Partido Liberal (PL), de Bolsonaro, obtuvo las bancadas más numerosas en el Senado y en la Cámara de Diputados, pero estos legisladores asumirán sus cargos hasta febrero próximo, por lo que Lula tiene aún poco más de tres meses para trabajar con la actual legislatura, en la que cuenta con una coalición suficiente para sacar adelante su agenda de reformas.
La reacción de Bolsonaro
La negativa de Bolsonaro a reconocer la victoria de Lula, anunciada por el abanderado ultraderechista la noche del domingo, no ha tenido un gran eco entre la prensa brasileña, que la observa como una reacción esperada de un candidato derrotado que muchas veces a lo largo de la campaña anunció, sin presentar pruebas, que sería víctima de un fraude electoral.
Bolsonaro alega que hubo irregularidades en la jornada, como la extensión de dos horas del horario de votación decretada por el Tribunal Superior Electoral (TSE) por los problemas con el transporte público en varias ciudades, y habla de solicitar la anulación de las elecciones, pero según expertos en derecho electoral sus demandas tienen poco sustento.
Esto, porque la solicitud de prorrogar la jornada no solo fue del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, sino también de dirigentes del PL de Bolsonaro.
Además, la diferencia de votos entre ambos candidatos refleja un triunfo contundente del abanderado izquierdista.
Según los resultados oficiales del TSE, con el 100% de las urnas escrutadas, Lula obtuvo el 51.79% de los votos y Bolsonaro el 48.21%. La diferencia entre ambos candidatos fue de 3.58 puntos porcentuales y de 4.4 millones de votos, lo que dificulta al político ultraderechista hablar de fraude.
“No hay sustento legal para eso ni para anular el proceso”, dijo a la cadena SBT el profesor de derecho electoral Fernando Naisser.
Además, varios partidos de derecha que respaldaron a Bolsonaro han reconocido la victoria de Lula y le ofrecieron una relación armónica desde su condición de opositores.
A nivel internacional, Lula ha sido felicitado por la mayoría de países, pero el gobierno del presidente estadunidense, Donald Trump, no se ha pronunciado. El gobernante republicano nunca ocultó que Bolsonaro era su candidato e intervino de diversas formas a favor de él a lo largo de la campaña.
Medios brasileños comentaron que Bolsonaro espera que Trump lo respalde en su negativa a reconocer la victoria de Lula por supuestas irregularidades en la jornada del domingo.







