La descomposición y los escándalos que el organismo ha sufrido en los últimos tres años coincide con la toma de control del consejo general, por consejeras y consejeros que proceden principalmente de la llamada “generación del 15”, es decir, aquellas personas que fueron consejeros estatales electorales después de la reforma política de 2014.
Arturo Rodríguez
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La integración del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) presidido por Guadalupe Taddei tiene una peculiaridad: una mayoría de miembros cuyo origen, incluida la propia Taddei, está en los organismos públicos locales electorales y con experiencia limitada en ámbitos de acción de los estados.
La descomposición y los escándalos que el organismo ha sufrido en los últimos tres años coincide con la toma de control del consejo general, por consejeras y consejeros que proceden principalmente de la llamada “generación del 15”, es decir, aquellas personas que fueron consejeros estatales electorales después de la reforma política de 2014.
A diferencia de sus predecesores, cuya experiencia estaba en la academia y la justicia electoral, el litigio o los institutos electorales del centro del país e inclusive la estructura operativa del propio INE, desde 2023, la llegada de Taddei marcó la mayor representación provinciana de la historia.
Aunque había tenido diversos cargos de responsabilidad en la primera década de existencia del IFE (el antecedente del INE), la responsabilidad anterior inmediata fue como consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora, a partir de 2014 y hasta 2022, año en el que fue designada comisionada de transparencia, dando un paso que era más o menos frecuente entre quienes concluían consejerías electorales hasta la extinción de ese tipo de órganos.
Su llegada al INE en abril de 2023 no estuvo exenta de polémica, debido a que numerosos miembros de su familia ocupaban cargos públicos en los gobiernos federal y estatal emanados de Morena, e inclusive, de representación popular por dicho partido. Además, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, admitió tener relación con su familia y la declaró una mujer honesta.
Para entonces, las descalificaciones de López Obrador al consejo general precedente, específicamente al presidente Lorenzo Córdova Vianello y Ciro Murayama, se habían ampliado al secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo. En el cargo recae la administración y operación del organismo, por lo que al entonces funcionario le habían integrado numerosas auditorías de las que hasta ahora ha salido bien librado, dejando la idea de la corrupción sólo como un dicho presidencial que no logró acreditarse.
Edmundo Jacobo dejó la secretaría ejecutiva, días antes del arribo de Guadalupe Taddei a la presidencia del consejo general y su cargo fue ocupado brevemente por dos encargadurías de despacho, primero con Miguel Ángel Patiño y luego con María Elena Cornejo, hasta que en noviembre de 2024, fue designada Claudia Arlett Espino, conocida en el medio como “Cata”.
Espino procedía del Instituto Electoral de Chihuahua y, como la propia Taddei en el vecino estado de Sonora, había sido electa en 2015; ocupó la presidencia del órgano local de manera provisional entre 2020 y 2021.
La provisionalidad de Cata como secretaria ejecutiva se extendió por dos años y, cuando prácticamente había tomado las riendas de la operatividad del INE, el 7 de septiembre renunció al cargo, oficialmente por motivos de salud, pero en medio de rumores y señalamientos internos por actos de corrupción que no llegaron a ser carpetas ni fueron investigados.
Semanas después, Cata regresó al gobierno de Chihuahua para convertirse en directora jurídica de la Secretaría de Seguridad Pública en la entidad.
La salida de Cata fue el antecedente que marcó el deterioro interno de la presidencia de Taddei y también un anticipo del escándalo de corrupción que hoy resultó en su renuncia a la presidencia del INE.
El origen estatal
Más que una federalización, como se ha querido manejar en ciertos ámbitos, la llegada de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del INE en 2023, marcó el arribo de un grupo surgido en los mencionados organismos locales y fortalecido en la Asociación Mexicana de Consejeras Estatales Electorales y en el Observatorio de Participación Política de las Mujeres.
Y es que, además de Taddei y Espino, tienen los mismos antecedentes las consejeras Rita Bell López Vences y Blanca Yassahara Cruz García.
López Vences fue consejera en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca desde 2015 hasta 2023, mientras Cruz García lo fue en el Instituto Electoral del Estado de Puebla.
Las cuatro mencionadas llegaron a los institutos estatales como parte de la renovación general que se dio con la reforma política de 2014, precisamente la que cambió del IFE a INE, dando a este último la capacidad de elegir a los institutos locales.
Dentro del consejo general del INE, hay otros perfiles que proceden de los órganos estatales aunque no necesariamente elegidos en 2014-2015. Por ejemplo, Dania Ravel Cuevas, fue consejera del órgano local de la Ciudad de México de 2010 a 2017; en el mismo órgano fue consejera de 206 a 2013, Karla Humphrey; y aunque no fue consejera, Frida Deni Gómez Puga, se desempeñaba como contralora del instituto electoral de Tamaulipas.
Además, de las mencionadas, encaja en el perfil de la experiencia local Jorge Montaño Ventura, procedente de Tabasco, fue consejero local electoral hasta 2010, para luego convertirse en magistrado electoral y, finalmente, en fiscal electoral en dicho estado.
Montaño se convirtió en el principal aliado de Taddei Zavala durante el período que coincidieron en el INE, integrando una dupla en la operación política del organismo, con Claudia Arlett Espino “Cata”.
Además, José Martín Fernando Faz Mora, fue consejero electoral en el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de San Luis Potosí.
Sin ser de Ople
Quienes no proceden de un organismo estatal son Arturo Manuel Chávez López, quien por su parte estuvo el frente de Talleres Gráficos de México, la paraestatal impresora que, por cierto, es una de las competidoras contra Cajas Graf y Corporativo Zeg.
De hecho, en el contexto del escándalo, el nombre de Chávez López ha surgido en diferentes oportunidades por su conocimiento del sector y de los procedimientos licitatorios relacionados con la impresión que son los que se relacionan principalmente con el escándalo de Taddei.
Otro de los consejeros que no procede de un organismo local es Arturo Castillo Loza, quien formó parte de la estructura del INE pero en su experiencia inmediata previa a la consejería, se desempeñó en el ámbito judicial electoral.
Tampoco tiene su origen en el ámbito local la consejera Norma Irene de la Cruz Magaña, quien si bien formó parte de la estructura burocrática del IFE, su trayectoria se ha desarrollado principalmente en la consultoría y el internacionalismo electoral.
Y finalmente, el único con un antecedente de militancia política es Uuc Kib Espadas Ancona, cuya trayectoria académica se vio acampada siempre de militancia política en el antiguo Partido Vomunista Mexicano y, posteriormente, en el PRD por el que inclusive fue diputado federal.










