Cuando llegaron los de Morena al poder; muchos, pero pocos, entre la gran mayoría; se volvieron insanos. Así, cuando quisieron, por la fuerza, introducir el drenaje en Bahía Kino, se desató una resistencia que tuvo una reacción violenta y represiva.
Célida López sin empacho declaro que quienes se opusieran a la introducción del drenaje seriamos sujetos a levantamiento del IPH (Informe Policial Homologado) y en esos días, llegando de Bahía Kino fui asaltado a mano armada y me despojaron de mi celular; afortunadamente solo sufrí una cortada en mi mano por el arma blanca; días después mi hija fue objeto de una bajeza que, gracias a la opinión pública, evitamos que llegara a una desgracia impredecible.
Esa mañana hablé con Jorge Taddei y evidentemente sabía lo que estaba pasando, aun así, no solo fue un represor sino un ser plenamente transformado.
Cuando una vez logre romper el cerco que evitaba el acercamiento a López Obrador, volvió a tomarme del cuello a traición que gracias a los gritos de alerta de la avanzada presidencial se vio obligado a soltarme; ese día, comprendí que estaba presenciando uno de los actos más repudiable de un sector de ex activistas que estaban dispuestos a todo para gozar los placeres del poder; unos “vulgares ambiciosos” diría su mentor.
Una vez, comente que la ambición irresponsable de Jorge Taddei llevaría a un callejón sin salida a su entorno y que su apellido quedaría marcado para la posteridad y que nadie en su sano juicio se merecía pagar un precio tan alto. No solo no me equivoque, sino que me quede corto; al final las agresiones que sufrimos legal o no fue un acto de injusticia, y su futuro legal o no serán unos prófugos de la justicia.
La caída de los Taddei y las grietas de Morena
Pero los Taddei no son cualquiera, son parte estrecha del círculo más cercano del ex presidente que demuestra que su ausencia no le da el poder para cobijarlos, es decir el poder de la llamada Cuarta Transformación esta agrietada.
Y la caída de Guadalupe Taddei Zavala pone en crisis una superestructura del poder, donde nada más y nada menos, donde se cuenta y se legitima el poder político.
Y las extravagancias como gastos ridículos y superfluos los ponen en el mismísimo nivel de quienes decían combatir; aún más, ni las toallas de Fox, ni el discreto derroche priista les puede regatear la carrera de la impunidad.
La apología soberanista de Morena y el integralismo Prianista
Nadie puede negar que el intervencionismo de Estados Unidos en América Latina es una realidad, en ese contexto Morena y la presidenta llevan una campaña nacionalista cuyo discurso recae en la defensa de la soberanía, y también a la par llevan una campaña tenaz contra todo forma de organización autónoma, incluso a organizaciones moderadas como son las Asociaciones civiles las tiene marginadas, ya que “no tratan con intermediarios sino individualmente” es decir la tesis fundamental del neoliberalismo como es la individualización de la sociedad.
Y confunde una política asistencial con una política de masas, debilitando al sujeto histórico que es quien debe defender la soberanía, o dicho en otras palabras, soberanía-pueblo.
De tal suerte que la supuesta defensa de la soberanía solo es un simple cliché que no abona a la defensa real, y si algo pone en riesgo la soberanía es precisamente esa ausencia de una política de masas o popular, dejándole el campo libre a los mismos que acusa de entreguista.
Lo que estamos viendo con los Taddei es lo mismo que infinidades de familias ligadas al poder político de Morena, y son esas prácticas deben revisarse si realmente Morena quiere aportar a la defensa de la patria.
Seguramente los Taddei pensaron que siempre estarían en La Junta celestial, y no, hoy están en el purgatorio, pero, pero, lo más delicado es que están arrastrando al país a una crisis impredecible; algo debe surgir, y es urgente.





