PRENSA MERCOSUR
La muerte de Moana, una delfín hembra de apenas 8 años, no es solo una pérdida más para el Delfinario Sonora: es la que terminó por detonar la exigencia pública de cierre definitivo del recinto. La necropsia confirmó que murió por traumatismo, posiblemente vinculado a la caída de un elemento de la infraestructura del lugar, y la Profepa ya abrió una investigación. Detrás de Moana hay otros siete delfines muertos con historial en el mismo recinto, y la Coalición Animalista del Estado de Sonora dice que ya es suficiente.
Ocho muertes y una necropsia que lo cambió todo
La vocera de la Coalición Animalista del Estado de Sonora, Carolina Araiza, fue directa: no solo piden justicia por Moana, sino que se esclarezca la muerte de los ocho delfines que han fallecido en el recinto a lo largo de su historia. El número no es menor. En cualquier instalación con estándares internacionales de bienestar animal, una sola muerte no explicada ya activa protocolos de revisión. Ocho muertes en un mismo lugar apuntan a un problema estructural, no a una cadena de coincidencias.
La necropsia de Moana reveló traumatismo como causa de muerte. La Profepa investiga si ese traumatismo estuvo relacionado con la caída de algún elemento de la infraestructura del delfinario. Los delfines en cautiverio ya cargan con condiciones que los estudios científicos han documentado como dañinas —estrés crónico, restricción de movilidad, sonar distorsionado por las paredes de concreto— y sumarle riesgos físicos del recinto mismo es lo que convierte este caso en algo que llevan décadas esperando que alguien investigue con rigor.
Por qué el Delfinario Sonora lleva años en el centro de la polémica
Los delfinarios en México operan bajo regulación de la Semarnat y la Profepa, pero la supervisión efectiva ha sido históricamente irregular. El Delfinario Sonora no es el único recinto señalado, pero la acumulación de muertes documentadas lo convierte en el caso más urgente del noroeste del país en este momento.
La coalición animalista no improvisa su exigencia: lleva tiempo rastreando el historial del recinto y reuniendo testimonios. Su demanda tiene dos frentes claros. Primero, transparencia total sobre las causas de muerte de los ocho delfines. Segundo, el cierre definitivo del lugar como medida de protección para los animales que aún permanecen ahí. Mientras la Profepa avanza en su investigación, las organizaciones esperan que esta vez las autoridades no archiven el expediente.









