El expresidente AMLO buscó nacionalizar algo que ya era de la nación: el litio. Luego, hace tres años, le expropiaron a la empresa china Ganfeng Lithium el changarrito que tenía en Sonora. En realidad, le quitaron nueve concesiones de litio, y eso incluyó el yacimiento más grande que tiene el país. Se les dijo que era una ridiculez, pero en eso la 4T es experta.
Luego, en el colmo de las cosas, le aventaron un negocio minero a la Sener, un negocio del que, además, no se tiene ni idea. Hace tres años dijeron que era bronca de Rocío Nahle, quien estaba más ocupada con Dos Bocas y su pelea a muerte con el entonces director de Pemex, hoy titular del Infonavit, Octavio Romero Oropeza. Ella está en Veracruz enfrentando la crisis causada por el peor gobernador que ha tenido la entidad, Cuitláhuac García, quien trasladó este desorden orgánico en el que vive al Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas). Puras fallas, pues.
Total, estos se inventaron una empresa estatal llamada Litio para México, o LitioMx, que quedó como un organismo público descentralizado coordinado por la Sener, y designaron como director a Pablo Taddei, quien además está a cargo del programa Litio para México.
Pablo Taddei es hijo de Jorge Luis Taddei Bringas, quien fue superdelegado de los Programas para el Bienestar en Sonora; sobrino de Guadalupe Taddei, presidenta del INE; hermano de Ivana Taddei Arriola, diputada local en Sonora por Morena, y de Jorge Carlos Taddei, quien fue director regional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
Ahora, lo que sabemos es que no pueden con el negocio y la decisión que tomaron fue aplazar hasta 2030 el Plan del Litio, un mineral cuya explotación es exclusiva del Estado. Y es que, en el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum, querían que Pemex —no se pasen, Pemex— se hiciera cargo.
El modelo de negocio que tendría que estar operando hoy consiste en que la paraestatal extraiga litio de las salmueras petroleras. Esa es la narrativa y hasta el anterior director de Pemex, en el segundo piso de la 4T, les dijo: “Vemos”, por no decir: “Están muy locos, chavos”.
Víctor Rodríguez Padilla se sacó de la manga que se podía trabajar con este mineral en las salmueras de los yacimientos del sur-sureste del país, donde el fracaso huele en cada instalación abandonada. Tabasco, Veracruz, Campeche, Tamaulipas y Chiapas están en el menú, pero no se hizo nada, aunque el Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 identifica 26 campos con salmueras ricas en litio asociadas a la producción de hidrocarburos.
El martes se publicó en el DOF el Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos y ahí está el proyecto para trabajar en la extracción de litio y así alcanzar una producción comercial en 2030. Pero ¿qué cree? Lo que dejó Rodríguez Padilla fueron indicios de que, cuando buscaron crudo, detectaron litio. No se ría, es en serio.
Total, el proyecto de litio de Pemex duerme en el cajón de los sueños locos del obradorismo. Es imposible que vayan a poder desarrollar algo porque no tienen dinero y porque la relación entre la petrolera y Pablo Taddei, encargado del programa Litio para México, es inexistente. Al parecer, ni siquiera se conocen.
Finalmente, y sólo para tener claro el proceso: el gobierno mexicano enfrenta un proceso internacional por la expropiación a la empresa china Ganfeng Lithium y, hasta ahora, va perdiendo; no hay dinero para iniciar una nueva línea de negocio en Pemex que permita extraer litio de salmuera petrolera; a los privados no les importa nada de lo que ocurra con el mineral y, hasta ahora, el mejor yacimiento del mundo está en Bolivia, pero siguen sin sacar nada.







