Podría alterar ecosistemas como arrecifes y bosques de sargazo, además de afectar actividades como la pesca y el ecoturismo
EL SOL DE HERMOSILLO
El aumento del tráfico marítimo que implicarían los proyectos de gas natural licuado Saguaro LNG en Puerto Libertad y Amigo GNL en Guaymas, podría representar un nuevo riesgo para la biodiversidad del Golfo de California, debido a la posibilidad de introducir especies no nativas mediante el agua de lastre y los organismos que se adhieren a los cascos de las embarcaciones, advirtió Mariana Domínguez, bióloga y coordinadora de comunicación de Nuestro Futuro A.C.
En entrevista con El Sol de Hermosillo, la especialista explicó que estos dos mecanismos pueden pasar desapercibidos frente a otros impactos asociados con el transporte de gas, pero representan una amenaza para un ecosistema que actualmente tiene una presencia limitada de este tipo de embarcaciones.
“La ciencia sigue resaltando y comprobando que los impactos de estos megaproyectos de gas natural licuado de exportación que se proponen en las costas del Golfo de California son una amenaza directa y latente de desequilibrio ecológico. Y ahora lo que hemos hecho con este nuevo reporte señala directamente una lista de impactos que han sido muy invisibilizados porque llegan a ser muy técnicos”, sostuvo.
Domínguez detalló que el agua de lastre es utilizada por los barcos para mantener su flotabilidad y estabilidad durante los trayectos, en el caso de los buques que transportarían gas natural licuado entre Asia y el Golfo de California, estas embarcaciones podrían cargar agua durante su recorrido y posteriormente descargarla al llegar a la región, liberando junto con ella organismos que se encontraban en el lugar de origen.
El riesgo, precisó, está principalmente en los organismos que pueden encontrarse en el agua en diferentes etapas de su desarrollo y que, una vez liberados, podrían encontrar en el Golfo de California condiciones adecuadas para establecerse.
Al tratarse de especies que no pertenecen naturalmente a este ecosistema, podrían competir con organismos nativos por alimento y espacio.
El segundo mecanismo identificado es la bioincrustación, que ocurre cuando organismos se adhieren a las partes de las embarcaciones que permanecen sumergidas durante sus recorridos.
La diferencia con la incrustación es que aquí sí se pueden adherir organismos muchísimo más grandes, como lo son algas, balanos, o sea, los famosos percebes, organismos más grandes, pero con la misma capacidad de introducir especies invasoras
Mariana Domínguez
Uno de los principales problemas, señaló, es que actualmente no es posible determinar con precisión qué especies podrían llegar al Golfo de California a través de estos mecanismos ni cuál sería su capacidad de adaptación, por ello, tampoco se puede establecer de antemano qué ecosistemas resultarían más afectados si alguna de ellas consigue establecerse.
Entre los sitios que podrían resentir las consecuencias mencionó los arrecifes y bosques de sargazo, debido a que funcionan como zonas de alimentación, reproducción y refugio para numerosas especies.
La llegada de un organismo invasor podría alterar las relaciones entre las especies y desencadenar afectaciones que posteriormente alcancen a otros niveles de la cadena alimenticia.
La eliminación de una especie invasora, agregó, también puede representar un costo elevado y no garantiza que pueda retirarse por completo del ecosistema, por ello, desde la organización consideran que la prevención resulta fundamental para evitar que una especie llegue a establecerse en el Golfo de California.
“La realidad es que no hay otra forma de prevenir la introducción de especies invasoras, ni la forma de reducir su impacto más que no teniendo este tipo de barcos en el Golfo de California. La única forma de hablar de impactos irreversibles es no exponiendo a esta región a este tránsito de buques de gas natural de exportación”, apuntó.
Actualmente, ambos proyectos enfrentan procesos judiciales que han frenado su avance; en el caso de Saguaro LNG, la organización cuenta con una suspensión definitiva que impide el ingreso de los buques relacionados con el proyecto al Golfo de California.
De acuerdo con la estimación mencionada por Domínguez, a máxima capacidad la terminal podría representar la descarga de hasta 30 mil millones de litros de agua de lastre al año, lo equivalente a alrededor de 12 mil albercas olímpicas.
Respecto a Amigo GNL, actualmente existe una suspensión que impide a la autoridad ambiental autorizar el proyecto, debido a inconsistencias que la organización ha señalado en el proceso de consulta pública; sin embargo, estos frenos no significan que el riesgo haya desaparecido.
La organización también ha solicitado que el Golfo de California sea declarado hábitat crítico, una figura contemplada en la legislación mexicana que permitiría establecer una mayor protección para la región frente a proyectos de alto impacto y tránsito marítimo.
La preocupación ambiental, añadió, también alcanza a las actividades económicas que dependen directamente del también llamado Mar de Cortés, entre ellas la pesca y el ecoturismo.










