Los agentes de la Border Patrol aseguran que protegen los derechos humanos de las y los migrantes bajo la Constitución de Estados Unidos
EL UNIVERSAL
Tucson, Arizona.— La narrativa de los grupos de la delincuencia que ya se adueñaron del negocio de “pasar a las personas a la frontera” es hacer ver como “los malos” a la Migra, a los elementos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
Aunque arriesguen su vida en los rescates aun en condiciones adversas, coloquen advertencias de los peligros que corren los migrantes y desplieguen recursos para salvar a las personas, van a ser “los malos”. Pero tampoco quieren ser como una “estación de la Fórmula 1” para llevar a los y las migrantes a la muerte.
Para el agente Sergio Vergara, coordinador del programa Migrante Extraviado de la Patrulla Fronteriza de Tucson, el auxilio “siempre se va a dar con trato humano” a quienes intenten cruzar de manera ilegal a Estados Unidos por el desierto de Arizona, donde abundan escorpiones, serpientes y arañas, entre otra fauna.
Organizaciones no gubernamentales también han señalado a los agentes de la Patrulla Fronteriza como “los malos”, por no dejarles agua a los migrantes para que sigan su camino bajo una temperatura de hasta 45 grados, o por no ponerles cargador de celular en puntos de auxilio.
“Lo que no queremos es [ser] como una estación de Fórmula 1, que llegas y cambian tus llantas; porque van a seguir avanzando, ya están cansados [los migrantes]”.
“¿Cuánto te puede durar un galón de agua? Y llegan a una zona donde no tienes señal telefónica, entonces estamos ayudando a que fallezcan”, afirma.
“Nosotros queremos que se entreguen antes de que sea demasiado tarde (…) Somos una agencia donde siempre nos tachan de malos”, expresa.
El agente Vergara reitera que “en cuanto a rescates siempre vamos a atender”, pero acusa que el mensaje contra la Patrulla Fronteriza también se observa desde los medios que únicamente transmiten detenciones de este grupo encargado de la seguridad de la frontera: “Si busca, sí encuentra artículos que hablan de rescates, pero no se les da la importancia”.
El mensaje en la administración de Donald Trump se mantiene para las y los migrantes: si usted cruza de una manera irregular, usted va a ser detenido, va a ser procesado y lo más probable es que vaya a ser regresado a su país de inmediato.
Para el jefe de la Patrulla Fronteriza en el sector de Tucson, John Morris, además de proteger la franja, “es una misión de seguridad nacional”, y eleva su reconocimiento al auxilio de personas migrantes mientras “hacemos cumplir la ley todo lo posible” con trato humano.
“Si decides infringir la ley, esa es tu decisión. Pero eso tampoco significa que queramos que nadie muera. Muchos, muchos hombres y mujeres están altamente capacitados en técnicas de rescate y salvamento. Tenemos equipo especializado para ir”, expresa en la sede de la Patrulla Fronteriza a su cargo.
Bajo el verde olivo de su uniforme, vehículos todo terreno, caballos, bicicletas y tecnología avanzada que se ha adecuado ante una “nueva estrategia” de los cárteles, como polleros y coyotes digitales, la Patrulla Fronteriza también se ha diversificado contra la migración ilegal bajo el lema “Honor Primero”.
Estos agentes de la Border Patrol aseguran que protegen los derechos humanos de las y los migrantes bajo la Constitución de Estados Unidos, así como fallos judiciales.
Son implacables contra los traficantes de migrantes, pues a ellos no les interesan las vidas de las personas que “son una mercancía” y sólo buscan ingresos multimillonarios.
ENLACE: Siempre nos tachan de ser malos, afirman elementos de la Patrulla Fronteriza | El Universal









