La acusación forma parte de un informe en el que el gobierno estadunidense asegura haber identificado a más de 40 países asociados con un riesgo elevado de transbordo ilegal de productos vinculados con China
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CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- México es señalado como uno de los principales países que integran una red utilizada por China para realizar transbordos ilegales de mercancías y esquivar los aranceles de Estados Unidos, una práctica que Donald Trump considera como traición de sus principales socios comerciales.
La acusación forma parte del informe denominado “Red Fantasma de Transbordo de China”, elaborado por la Casa Blanca y difundido este 13 de agosto, en el que el gobierno estadunidense asegura haber identificado a más de 40 países asociados con un riesgo elevado de transbordo ilegal de productos vinculados con China.
De acuerdo con el documento, el objetivo de estas operaciones es aprovechar las diferencias entre los aranceles que Estados Unidos cobra a China y los que aplica a otros países; los productos chinos primero pasan por otro país, donde pueden ser reempacados, reetiquetados, ligeramente modificados o acompañados de nueva documentación antes de cruzar la frontera.
El gobierno estadunidense estima que este tipo de prácticas puede tener impactos superiores a 70 mil millones de dólares anuales sobre su economía.
“Estados Unidos enfrenta un desafío creciente por el transbordo ilegal de mercancías a través de terceros países, utilizado para evadir los aranceles aplicables y otras medidas comerciales. Los exportadores ubicados en jurisdicciones sujetas a aranceles más elevados pueden aprovechar las diferencias en el trato arancelario que Estados Unidos aplica entre países para desviar mercancías a través de jurisdicciones con aranceles más bajos antes de introducirlas al mercado estadounidense”, sostiene el documento.
La traición de México, acusa Estados Unidos
La Unión Americana señala que algunos de sus principales socios comerciales cuentan con la maquinaria necesaria para funcionar como intermediarios, con grandes bases industriales, cadenas de producción, infraestructura logística y elevados volúmenes de comercio. Entre ellos coloca a México, cuya cercanía geográfica con Estados Unidos y enorme integración comercial lo convierten en la principal pieza de esta red vinculada con China.
Según el informe, el fenómeno dejó de limitarse al simple traslado de mercancías y terminó construyendo una infraestructura alrededor del mundo.
En esta red mundial también están los centros de producción, plataformas logísticas, zonas de libre comercio, almacenes aduaneros, corredores de procesamiento y centros de reexportación, espacios que pueden convertirse en escalas intermedias entre China y el mercado estadunidense.
La red, según el informe, también funciona por dos caminos, con la producción y la logística.
En el primero, los productos pueden llegar a un tercer país y someterse a ensamblajes ligeros, acabados, pruebas, empaquetado, etiquetado, inspecciones o integración de componentes antes de ser enviados hacia Estados Unidos.
El segundo camino puede ser todavía más sencillo, ya que los nodos logísticos pueden dedicarse principalmente al desvío de rutas, consolidación y almacenamiento de mercancías, refacturación, reetiquetado o elaboración de nuevos documentos de exportación.
Una empresa puede importar componentes chinos, transformarlos realmente mediante un proceso productivo en México y posteriormente exportar un producto diferente hacia Estados Unidos. Por ello, el propio documento plantea la necesidad de distinguir entre la manufactura legítima y una transformación sustancial de los productos, por un lado, y el comercio meramente de paso y la alteración del origen, por otro.
China
Estados Unidos remonta el crecimiento de esta red a la primera guerra arancelaria contra China. En 2018, durante el primer gobierno de Donald Trump, Estados Unidos impuso los aranceles de la Sección 301 a una amplia gama de productos chinos.
Después de esas medidas, el déficit comercial directo de Estados Unidos con China disminuyó durante 2019 y 2020.
Pero para el gobierno estadunidense, esa reducción no significó necesariamente que todos los productos chinos dejaran de llegar a su mercado. Su argumento es que parte del comercio comenzó a buscar otros caminos.
“Incluso en la actualidad, las importaciones estadunidenses de diversos productos chinos sujetos a esos aranceles originales, como los vehículos eléctricos, son mucho menores en Estados Unidos que en lugares como la Unión Europea”, sostiene.










