Activistas defendieron durante más de dos meses un árbol centenario, pero las autoridades estadounidenses terminaron por derribarlo
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Durante 71 días, un árbol se convirtió en el centro de una batalla ambiental en la frontera entre Arizona y Sonora. Activistas permanecieron entre sus ramas, a varios metros de altura, para impedir que fuera derribado por las obras de construcción del muro fronterizo. La protesta terminó el lunes 5 de octubre, cuando agentes de la Patrulla Fronteriza intervinieron el lugar y detuvieron a varios manifestantes.
Los hechos ocurrieron en Lochiel, una pequeña comunidad del valle de San Rafael, al este de Nogales, Arizona, donde un grupo de ambientalistas decidió defender un álamo centenario conocido como Grandmother Tree, o Árbol Abuela, cuya antigüedad se estimaba entre 150 y 250 años.
La resistencia comenzó el 29 de julio, después de que trabajadores encargados de las obras del muro fronterizo derribaran otros tres árboles cercanos. Para evitar que ocurriera lo mismo con el último de los ejemplares, los manifestantes instalaron una plataforma entre sus ramas y organizaron turnos para mantener una presencia permanente.
Durante más de dos meses soportaron las condiciones del desierto, mientras las obras avanzaban en los alrededores. Su objetivo era impedir la tala y llamar la atención sobre las consecuencias ambientales de levantar nuevas barreras de acero en una zona considerada corredor natural de distintas especies silvestres.
Sin embargo, la mañana del lunes 5 de octubre, alrededor de las seis horas, agentes federales llegaron al campamento para retirar a los manifestantes y permitir que continuaran los trabajos.
Medios locales reportaron al menos 20 personas detenidas durante el operativo. Diez de ellas fueron trasladadas a instalaciones de la Patrulla Fronteriza, mientras otras diez recibieron citatorios y posteriormente fueron liberadas. La cifra y situación jurídica de los involucrados no han sido confirmadas a detalle por las autoridades.
Después del desalojo, trabajadores encargados de la obra procedieron a derribar el árbol que los ambientalistas habían protegido durante 71 días.
Mientras el Centro para la Diversidad Biológica advierte sobre posibles afectaciones al desplazamiento de especies como jaguares, ocelotes y osos negros. Por su parte, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos defendió la continuidad del proyecto argumentando que el tránsito migratorio ilegal también provoca daños ambientales.











