Morena enfrenta el reto de reagrupar filas tras un proceso de designación de coordinadores estatales plagado de conflictos. Los gobernadores intervinieron, se usó el aparato público y las encuestas quedaron en entredicho, mientras la oposición interna y la guerra sucia ganaron terreno.
Redacción
Morena enfrenta el reto de reagrupar filas tras un proceso de designación de coordinadores estatales plagado de conflictos. Los gobernadores intervinieron, se usó el aparato público y las encuestas quedaron en entredicho, mientras la oposición interna y la guerra sucia ganaron terreno.
Intervencionismo de los gobernadores, el uso del aparato público, encuestas puestas en duda y guerra sucia, así ha transcurrido el proceso de designación de “coordinadores estatales para la defensa de la Cuarta Transformación”, particularmente en varios estados gobernados por Morena.
A ello se suman los reclamos surgidos de los partidos que completan la alianza, el PT y el Verde Ecologista, que en varias entidades han denunciado falta de cumplimiento de acuerdos para los nombramientos, o se niegan a reconocer nombramientos morenistas mientras impulsan a sus propios perfiles.
También hubo resultados alejados de los perfiles que fueron identificados como cercanos o respaldados por la presidenta Claudia Sheinbaum, como es el caso de Ulises Mejía, inesperado perdedor frente a la designación de Verónica Díaz como coordinadora en Zacatecas, identificada con el monrealismo y particularmente con el gobernador David Monreal.
A Morena le espera el reto de reagrupar filas, mientras en las últimas semanas el PT se convirtió en un dolor de cabeza para la alianza, confrontando públicamente a la dirigente morenista Ariadna Montiel y con amenazas de ir por separado en estados como Baja California, Guerrero, Michoacán o Baja California Sur.
Descalabro para Sheinbaum en Zacatecas
En Zacatecas, la designación de la exdelegada de los programas de Bienestar Verónica Díaz Robles franqueó la puerta de una abierta confrontación interna en Morena y del amago del Partido del Trabajo (PT) de abandonar la alianza en el estado, olvidadas las muestras de unidad que se expresaron en junio, cuando ocho aspirantes se registraron para el proceso, incluyendo a Ulises Mejía Haro y José Narro Céspedes, así como la petista Geovanna Bañuelos.
A la contienda entró Alfonso Ramírez Cuéllar, diputado federal y cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum, en apoyo a Ulises Mejía, en torno de quien buscó construir una candidatura de grupos no monrealistas, además de insistir en que Morena debía respetar las encuestas y evitar imposiciones por acuerdos cupulares. Pero el gobernador David Monreal no fue un observador de la contienda, sino que dio el espaldarazo político a Díaz Robles.
Horas antes del Grito de Independencia, Morena anunció la designación de Verónica Díaz, entre llamados a la “unidad” del movimiento, ante la notoria ausencia de Ulises Mejía y Geovanna Bañuelos y amenazas de José Narro de encabezar movilizaciones, mostrando que el proceso deja heridas abiertas y a la deriva la coalición para la sucesión en Zacatecas.
Bonilla, dolor de cabeza para Morena en Baja California
En Baja California la designada Julieta Ramírez Padilla dejó de aparecer como la sucesora natural de la gobernadora Marina del Pilar Ávila (de quien fue secretaria particular) tras ser señalada por presuntos actos anticipados de campaña y tener un acercamiento con el exgobernador Jaime Bonilla Valdez, acérrimo opositor de Marina del Pilar.
El día del registro para elegir al “Coordinador Estatal para la Defensa de la Transformación”, el 22 de junio, Bonilla Valdez, actual líder del Partido del Trabajo (PT), respaldó a Montserrat Caballero Ramírez como su abanderada, e incluso amenazó con romper la alianza con Morena, que en la entidad también incluye al Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Luego, Julieta Ramírez sorprendió por reunirse en agosto en el PT con Bonilla e incluso pasearse para una entrevista por PSN, canal del exgobernador.





