Alito tiene un pie en la antesala de un juicio político que lo llevaría al desafuero como senador y de ahí a tribunales judiciales. Su imagen de corrupción y de ser un personaje violento tampoco suma a ganar los votos que se requieren para ganar en algunos de los estados en disputa. Y eso lo sabe el PAN.
José Gil Olmos
Alito tiene un pie en la antesala de un juicio político que lo llevaría al desafuero como senador y de ahí a tribunales judiciales. Su imagen de corrupción y de ser un personaje violento tampoco suma a ganar los votos que se requieren para ganar en algunos de los estados en disputa. Y eso lo sabe el PAN.
Hace unas semanas Alejandro Moreno, mejor conocido como Alito, tuvo contacto con la dirigencia del PAN. El senador y presidente nacional del PRI propuso una vez más una alianza para enfrentar a Morena en las elecciones del año que viene, al parecer había logrado un acuerdo de ir juntos, pero sólo localmente en algunos de los 17 estados. El argumento era la necesidad de la unidad de la oposición, pero en el fondo lo que el PRI se juega es su sobrevivencia.
El PRI y su dirigente Alito ya no representan ni significan un factor importante electoralmente y menos en una alianza como la proponen ahora, es decir, llevar candidatos de unidad como lo hicieron en 2024. Los pésimos resultados de dicha alianza ideológica e históricamente contradictoria fue un fracaso y por ello el PAN acoto el acuerdo, el nuevo acuerdo en ciernes de manera parcial dejando fuera Querétaro, Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Nuevo León donde siente posibilidades de ganar por sí sólo, mientras que en el resto dependería de la cuota de género o de lo que pudiera aportar el priismo local.
Así, de llevarse a cabo la alianza PRIAN sería muy restringida pues el otrora partido hegemónico hoy carece de oportunidades de aportar algo significativo en cada una de las entidades y su dirigente Alejandro Moreno lleva una carga negativa a cuestas que no ayuda a nadie, sino todo lo contrario.
En víspera de la elección rumbo a las elecciones de 2027, el PRI enfrenta el peligro de perder el registro en algunas entidades pues llega con una enorme debilidad de votantes y simpatizantes; de acuerdo con las cifras del INE, en los 17 estados concentra menos de 30% de su militancia.
Aunado a esa situación, bajo el mando del campechano el PRI ha perdido casi 48 mil afiliados en sólo seis meses, de acuerdo con sus propios informes.
¿El PRI qué puede ofrecer en una alianza si de sus 846 mil 328 militantes reportados recientemente, en los 17 estados tiene sólo 236 mil 692 afiliados?
El PRI es el partido que más ha perdido presencia en el país. Los datos duros institucionales reflejan una situación crítica, pues ha perdido 42% de sus afiliados desde 2023.
Según los datos presentados ante el INE, de 1.40 millones de afiliados pasó a poco más de 810 mil, una reducción que refleja la debilidad de su militancia y de votos rumbo al proceso electoral de 2027.
Además de esa situación de perdida de militantes y simpatizantes, que han llevado al PRI a ser la cuarta fuerza política nacional, es preocupante la pésima imagen pública que tiene Alejandro Moreno acusado de malversación, lavado de dinero y apropiación de propiedades en Campeche cuando era gobernador.
Alito tiene un pie en la antesala de un juicio político que lo llevaría al desafuero como senador y de ahí a tribunales judiciales. Su imagen de corrupción y de ser un personaje violento tampoco suma a ganar los votos que se requieren para ganar en algunos de los estados en disputa. Y eso lo sabe el PAN.
Así que, como partido a la baja y con un liderazgo cuestionado y criticado, el PRI enfrenta una situación más grave que la de 2024, cuando en la elección federal perdió 10 gubernaturas y 10 millones de votos.
Este es el contexto en el cual se mantiene con pinzas la propuesta de una alianza que hicieron con el PAN en esta elección, en la cual los dos partidos llegan menguados ante Morena y sus aliados, el Partido Verde y del Trabajo.
La asistencia a la sede nacional del PRI por parte de Vicente Fox Quesada y sus cercanos Juan Carlos Romero Hicks, José Luis Salas Cacho, Rodolfo Elizondo, José Espina, Víctor Guerrero Chávez y JuanHernández, más que abonar a la intención de la alianza nacional opositora, dejo un mal sabor de boca en la opinión pública ante la contradicción intrínseca que hubo en dicha reunión pues, aún se recuerda como en 2000 Fox festejó la derrota del PRI muy a su estilo: sacamos de Los Pinos a las tepocatas y víboras prietas.
La desesperación priista ha llevado a querer empujar la alianza opositora a como dé lugar. La insistencia de Alejando Moreno ya se agotó y lo más seguro es que para 2027 el PRI se esté jugando la sobrevivencia y el registro como partido con representación nacional.
Enlace: https://www.proceso.com.mx/opinion/2026/9/28/pri-sobrevivir-o-desaparecer-380784.html







