Aun con el incremento previsto para 2027, la dependencia encabezada por Edgar Amador sostiene que en los siguientes años podrá estabilizar la deuda como proporción del PIB y mantenerla en niveles sostenibles.
Camila Ayala
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La deuda pública del país terminará 2027 alcanzando ya 55% del Producto Interno Bruto (PIB), más de lo previsto por el propio gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo para este año, en momentos en que las finanzas públicas enfrentan presión.
De acuerdo con el Paquete Económico 2027, entregado este 8 de septiembre, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que representa la medida más amplia de la deuda pública del país, se ubicará en 55.0% del PIB el próximo año, 1.0 punto porcentual por encima de lo estimado para el cierre de 2026.
El gobierno de la científica reconoce qué está empujando la deuda, y es que México tendrá que cargar con un mayor costo financiero y, además, un tipo de cambio más elevado que ha aumentado el valor en pesos de las obligaciones contratadas en moneda extranjera.
“Este nivel reflejará principalmente un mayor costo financiero y el efecto de un tipo de cambio más alto sobre la valuación en moneda nacional de la deuda externa”, señaló el documento Criterios Generales de Política Económica.
Según los datos oficiales de Hacienda a junio, la deuda total representa 51% del PIB.
Aun con el incremento previsto para 2027, la dependencia encabezada por Edgar Amador sostiene que en los siguientes años podrá estabilizar la deuda como proporción del PIB y mantenerla en niveles sostenibles.
Para conseguirlo, Hacienda apuesta a sacar más recursos de la recaudación.
“En particular, las modificaciones tributarias propuestas fortalecerán estructuralmente la recaudación y contribuirán a mejorar el balance presupuestario en los años siguientes”, sostiene.
Más necesidades de financiamiento fuera del presupuesto
Además del balance presupuestario, la estimación de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) incorpora necesidades de financiamiento fuera del presupuesto equivalentes a 0.5% del PIB.
Entre ellas aparecen las necesidades financieras de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) asociadas con los Proyectos de Inversión en Infraestructura Productiva con Registro Diferido en el Gasto Público (Pidiregas), equivalentes a 0.1% del PIB.
También están los requerimientos financieros del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) por 0.1% del PIB, asociados principalmente con el componente inflacionario de los intereses de su deuda.
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A la cuenta se agregan los requerimientos del Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN) por 0.05% del PIB, en el marco de la ejecución de proyectos del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030.
Del otro lado, Hacienda calcula apoyos a programas de deudores por -0.1% del PIB, un superávit derivado del pago total de apoyos fiscales conforme al calendario de vencimientos registrado ante la CNBV.
También contempla un ahorro por la operación de la banca de desarrollo y los fondos de fomento por -0.1% del PIB.







