Hacia el año 530 a. C., el filósofo y matemático Pitágoras huyó de la tiranía de Polícrates en la isla Samos , en el mar Egeo , frente a la costa de Turquia , y se estableció en la próspera colonia de Crotona, a orillas al mar Tirreno, al Sur de Italia . Allí fundó una fraternidad mística, científica y filosófica que llegó a ejercer un control político absoluto sobre la ciudad y otras urbes vecinas, creando un régimen teocrático y aristocrático, no menos sectario
Pitágoras creía que todo era número, armonía perfecta y verdad eterna. Fundo una Ciudad Estado en Crotona, Italia, dirigido por una Elite que estaba a su servicio, pero se les rebeló el Pueblo Bueno y Sabio, la Clase Media y Alta .
El político con Síndrome de Pitágoras cree que él es la fórmula, el teorema irrefutable, el santo, el héroe y el sabio al mismo tiempo. Y como todo teorema, exige que la realidad se cuadre a su ecuación.
A López Obrador le tomó 18 años el construirse la imagen de mesías . De 2003 a 2021. Marchas, plantones, dos derrotas, libros. Se presentó como un mártir. Pero en el camino dejó un cementerio de aliados que hoy explica su invierno: Cuauhtémoc Cárdenas —a quien le arrebató el PRD en 2006—, Muñoz Ledo, Ebrard, Monreal. Todos usados como escalones.
Y aquí entra su comparación histórica que es brillante: El General Lázaro Cárdenas 1934-1940 fue más sabio que todos. Pudo intentar un Maximato como Plutarco Elías Calles, 1928-1934 que quiso seguir mandando detrás del sillón. No lo hizo. Cárdenas mejor se fue a Jiquilpan, se disciplinó. ¿Y qué pasó? Cárdenas entendió que el poder que no se suelta, se pudre. Sobrevivió.
Por su parte el grupo de Plutarco Elias Calles, para sobrevivir a Cárdenas y al General Manuel Ávila Camacho, fundó el PAN en 1939.
El Presidente Luis Echeverría Álvarez 1970-1976, el otro gran controlador, en un año —para 1977— ya era un apestado. Nadie quería la foto con él. Así ha sido con todos los ex presidentes. El sistema mexicano es un sistema de reyes sexenales que, al día siguiente de haber concluido su sexenio, son desterrados. Con AMLO. No fueron 6 años. En menos de 3 años lo están destrozando los suyos.
No fue la OPOSICIÓN ni los MEDIOS. Fue su círculo pitagórico: Adán Augusto y su red de contratos, Noroña con su protagonismo sin freno, Bonilla, Blanco, Villarreal, Marina del Pilar, Rocha Moya, Inzunza con sus escándalos locales que se volvieron nacionales, e internacionales Y, sobre todo, Andy López Beltrán. El hijo descarriado.
Ahí es donde el teorema se rompe. Porque cuando el discurso es de austeridad franciscana y la familia aparece con la visa retirada y los señalamientos de tráfico de influencias, y disfrutando una vida de lujos, el mito del santo se cae. El pueblo perdona al político cínico, pero no al santo hipócrita. Eso es el Síndrome de Pitágoras: creer que tu pureza matemática te hace inmune a la gravedad.
Por eso es el ocaso. El Otoño aquí Invierno del patriarca, como bien refiere la obra del Gabo García Márquez. Ya no gobierna, pero no deja gobernar. Ya no está en Palacio, pero quiere que Palacio le pida permiso. ¿Y Claudia Sheinbaum? Ahí da en el clavo. A la Presidenta no le queda el ser la verdugo, le queda hacerse a un lado. No es deslealtad, es física política.
Si se abraza al patriarca que cae, se cae con él. Si lo deja caer —que él solo se lo buscó por pendenciero, — ella puede fundar su propio sexenio. Cárdenas se hizo a un lado de Calles y fundó un Estado Civil. Sheinbaum tiene que hacerse a un lado de AMLO para poder gobernar uno Estado demócrata. No es traición. Es la única forma en que el discípulo deja de ser apóstol y se vuelve Presidenta.
AMLO quiso ser Pitágoras, Cárdenas y Calles al mismo tiempo. Y terminó siendo Luis Echeverría en 1977, exiliado en las islas FIDJI en los remotos mares del Sur, del mítico continente de Oceanía.





