Eloy Garza
“El aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas”, decía el meteorólogo Edward Lorenz.
El impulso de la virtual candidatura de Luis Donaldo Colosio en Sonora —gritos de “¡gobernador, gobernador!” incluidos— puede provocar que Movimiento Ciudadano configure a Mariana Rodríguez como su carta natural para Nuevo León.
Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional, y Dante Delgado, fundador, atestiguaron en la plenaria nacional de MC el domingo pasado en Hermosillo y ayer en Guaymas una especie de plebiscito informal que mide simpatías, adhesiones espontáneas y el eco de las bases.
Las candidaturas ya no pasan por el tamiz histórico del tapado, como ocurrió con Colosio padre. Tampoco la aceptación popular de los candidateables pasan por los formatos tradicionales.
Cuando Colosio responde al cuestionamiento de si nació o no en Sinaloa con la frase coloquial “¡son mamadas, yo nací en Magdalena de Kino!”, evidencia que la nueva comunicación busca el contacto cercano, la conexión instantánea; la afinidad emotiva y no la argumentación analítica. No se dirige a la mente estructurada, sino a la mente scrolleadora.
¿Está bien o está mal ese lenguaje? Si le funciona a Colosio, está bien. Punto. Analicemos, no juzguemos.
Yo podría ofenderme con una respuesta tan explícita y acaso soez. Pero yo no soy el elector prototípico. Ese elector no busca siempre racionalidad ni cuidado de formas; busca reconocerse en la figura empática del sinaloense Luis Donaldo Colosio Riojas.
Analizar es una cosa y darle gusto a la gente es otra.
La clave está en por qué a unos les funciona el desenfado y a otros nadie se los consiente. A Colosio, al menos por ahora, le sienta como autenticidad. ¿Por qué? No sé. No lo tengo claro. El corazón del electorado tiene sus razones que el corazón del analista no conoce.
Todo lo anterior es preámbulo de una conjetura: los “peros” que analistas y columnistas le ponen a un candidato —está muy joven, no se expresa con propiedad, le falta oficio, etcétera— son, paradójicamente, las virtudes que pueden volverlo carta ganadora. El enfoque de esta estrategia de conexión popular es “el candidato se encabrona como yo, canta desentonado como yo, toma cheve como yo, mete la pata como yo”.
Las reglas que parecían eternas se volvieron obsoletas. Y no es fenómeno exclusivo de México.
El enroque, además, tiene lógica de partido. En Nuevo León, posiblemente Mariana Rodríguez, y en Sonora, el apellido Colosio, convierten el enroque en una apuesta competitiva.
Si Colosio se va a su tierra, Mariana acaso queda con la marca en redes y trabajo previo en su base naranja nuevoleonesa.
MC no destapa todavía. Colosio dice que esperará “los tiempos electorales”. Máynez observa. Dante calcula. Las bases gritan apellido. El resto es aritmética electoral.






