Un tribunal de Estados Unidos rechazó frenar de manera provisional la construcción de casi 100 kilómetros de barrera en territorio ancestral ubicado en la franja fronteriza de Arizona con Sonora
La construcción de un nuevo tramo de muro fronterizo en la región que divide Sonora y Arizona podrá avanzar después de que un tribunal federal de Estados Unidos rechazó la solicitud de la Nación Tohono O’odham para suspender provisionalmente el proyecto, que contempla alrededor de 62 millas, casi 100 kilómetros, de barrera frente a su reserva.
El conflicto tiene especial relevancia para Sonora porque el territorio ancestral de este pueblo indígena existía mucho antes de la delimitación internacional y actualmente mantiene comunidades, familias, sitios ceremoniales y rutas tradicionales a ambos lados de la frontera.
El fallo fue emitido el 14 de agosto por el juez federal Richard J. Leon, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia. La resolución no concluye la demanda presentada por la Nación Tohono O’odham; únicamente rechazó la medida cautelar con la cual pretendía impedir el inicio de los trabajos mientras se resuelve el fondo del litigio.
El proyecto aparece dentro del expediente judicial como “Tucson 5 Project” y contempla infraestructura fronteriza a lo largo del límite internacional. De acuerdo con información presentada ante el tribunal, los trabajos de construcción no comenzarían antes del 12 de octubre de 2026.
Un pueblo dividido entre Sonora y Arizona
La controversia tiene raíces históricas. Durante siglos, los O’odham habitaron una extensa región del desierto que actualmente comprende parte del norte de Sonora y sur de Arizona.
La actual frontera internacional dividió ese territorio ancestral después de la Compra de La Mesilla de 1854, cuando México transfirió a Estados Unidos una extensa superficie que actualmente forma parte de Arizona y Nuevo México.
Esa división política dejó comunidades O’odham de ambos lados de la línea internacional. Documentos incorporados al litigio señalan que actualmente existen 17 comunidades y alrededor de 2 mil integrantes de este pueblo en México, principalmente en Sonora.
Por esta razón, integrantes de la Nación sostienen que el muro no solamente representa una infraestructura de seguridad fronteriza, sino una barrera que podría dificultar todavía más sus desplazamientos familiares, ceremoniales y culturales entre México y Estados Unidos.
Advierten daños a sitios sagrados
La Nación Tohono O’odham argumenta que la construcción puede afectar sitios sagrados, recursos naturales, corredores de fauna y elementos de su patrimonio cultural.
Entre los lugares que históricamente han generado preocupación se encuentran Quitobaquito Springs, Monument Hill y Las Playas Intaglio, dentro del territorio tradicional O’odham en Arizona.
La preocupación aumentó después de que, en abril de 2026, maquinaria vinculada con trabajos fronterizos dañó parte de Las Playas Intaglio, un antiguo geoglifo con forma de pez ubicado al oeste de Ajo, Arizona, dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Cabeza Prieta.
El antecedente reforzó los argumentos de la Nación sobre la necesidad de que las autoridades federales consulten y notifiquen cualquier intervención que pueda alcanzar sitios considerados cultural o espiritualmente importantes.
La disputa tampoco significa que la Nación Tohono O’odham se oponga a toda medida de seguridad. Durante años ha permitido infraestructura y operaciones de vigilancia federal dentro de su territorio.
En la reserva existen caminos utilizados por agentes fronterizos, instalaciones de CBP y sistemas tecnológicos con cámaras, radares, sensores térmicos y equipos de visión nocturna. Además, desde 2004 se permitió una barrera destinada a impedir el cruce de vehículos.
La diferencia central radica en la construcción de un muro permanente, debido a las consecuencias que la Nación considera que tendría para su territorio y para las comunidades O’odham ubicadas en ambos países.
El juez Richard J. Leon consideró que la Nación no demostró, en esta etapa procesal, los requisitos necesarios para obtener una suspensión preliminar. También otorgó peso a los argumentos del gobierno estadounidense relacionados con seguridad fronteriza y aplicación de las leyes migratorias.
El tribunal tomó en consideración que las autoridades federales han planteado mantener los trabajos dentro de una franja fronteriza de aproximadamente 60 pies, poco más de 18 metros, conocida como Roosevelt Reservation.
Después del fallo, el presidente de la Nación Tohono O’odham, Verlon M. Jose, manifestó su desacuerdo y anunció que analizan las alternativas legales disponibles para continuar con la defensa de su territorio.
La vicepresidenta Carla L. Johnson también sostuvo que buscarán alternativas que permitan mantener la seguridad fronteriza sin perjudicar las tierras, sitios culturales y recursos naturales de su pueblo.
Así, aunque el gobierno estadounidense obtuvo una resolución favorable para continuar con el proyecto, el conflicto está lejos de concluir. Para las comunidades Tohono O’odham asentadas en Sonora y Arizona, el litigio representa una nueva etapa de una disputa histórica: la preservación de un territorio ancestral que quedó dividido por una frontera internacional trazada mucho después de que este pueblo habitaba la región.








