Redacción
HERMOSILLO, SONORA. — La crisis administrativa y la falta de capacidad operativa en el Hospital General “Dr. Fernando Ocaranza” del ISSSTE en Sonora han quedado una vez más al descubierto. A través de un desgarrador y contundente testimonio, Elizabeth, una de las miles de derechohabientes afectadas, denunció públicamente las irregularidades, simulaciones y la indolencia con la que las autoridades del nosocomio manejan los procedimientos médicos de alta prioridad.
Sin respuestas claras, sin cirugías programadas formalmente y entre suspensiones injustificadas, los pacientes enfrentan una estructura burocrática que parece priorizar el blindaje legal antes que la salud de la derechohabiencia.
Cirugías “fantasma” y simulaciones administrativas
El calvario de Elizabeth refleja un patrón reiterado en el nosocomio. Tras la cancelación de una primera intervención agendada para el pasado 6 de agosto (la tercera suspensión de mayo a la fecha en su tratamiento), las autoridades del hospital reprogramaron el cuarto procedimiento para el martes 18 de agosto a las 2:00 p.m. en las instalaciones del IMSS 15. Sin embargo, dicha cita consistió únicamente en una anotación informal a lápiz en la parte inferior de una hoja de ingreso previa.
Fuentes internas confirmaron que ni la cirugía cancelada el 6 de agosto ni la nueva reprogramación han sido registradas oficialmente. El ISSSTE no generó los documentos requeridos con los nombres ni el detalle de la intervención necesaria para que el IMSS preste sus quirófanos, dejando a la paciente completamente fuera de cualquier listado oficial.
“NUNCA he estado en esas listas… Esto me lleva a pensar que solo dan una fecha ‘X’ para cubrir el requisito del tiempo pactado para que no proceda mi amparo, o sea, para protegerse de mi demanda”, denunció la afectada.
Esta práctica sugiere una estrategia dilatoria encaminada a evadir recursos legales de amparo promovidos por los ciudadanos ante la falta de atención médica oportuna.
“Esto es una burla”: el clamor de los pacientes
La inoperancia de la dirección general del hospital, encabezada en el área médica por mandos como la Dra. Clark, ha generado indignación y desesperación entre las familias afectadas. Durante una confrontación con las autoridades, el esposo de Elizabeth calificó la situación directamente como “una ruindad, una burla y un desprecio a la dignidad de cada paciente”.
¡Ya basta! Empápense de valores, volteen a ver a todos sus pacientes y sus necesidades. Somos por quienes ustedes reciben un cheque mensualmente… tiéntense el corazón y hagan su trabajo”, exigió Elizabeth a la dirección del Hospital General Dr. Fernando Ocaranza.
Organización ciudadana frente a la omisión oficial
Ante la falta de soluciones institucionales y el desinterés de la administración del ISSSTE, los derechohabientes han comenzado a articular su propia exigencia de justicia, desmarcándose de oportunismos políticos.
“No necesitamos el apoyo de políticos que solo quieren levantarse el cuello. Todos los derechohabientes que estámos, que están en el mismo caso que yo podemos levantar la voz y exigir, sin miedos, porque ¿ya qué más podemos perder?”, aseveró la afectada, agradeciendo la solidaridad de la comunidad y el respaldo de los medios de comunicación para visibilizar su problemática.
Mientras la dirección del Hospital “Dr. Fernando Ocaranza” mantiene el silencio y la falta de gestión eficiente, decenas de pacientes continúan deambulando por los pasillos a la espera de una atención que, por derecho y descuento salarial, les corresponde, pero que administrativamente les es negada.






