Ramsés Pech advierte que LitioMx enfrenta riesgos estructurales por depender del presupuesto anual, no tener ingresos propios ni socios privados. El Plan 2026-2030 busca soberanía en 18 estados, destacando Sonora, pero la falta de financiamiento multianual compromete proyectos estratégicos.
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El reciente anuncio del Programa Institucional de Litio para México 2026-2030 (PIL), publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), ha delineado la ruta crítica del país para consolidar su soberanía energética a través del aprovechamiento del mineral.
Sin embargo, el ambicioso plan estatal se enfrenta a obstáculos financieros y de gestión que, según expertos, podrían comprometer su ejecución. Ramsés Pech, ingeniero químico y analista especializado en la industria energética y economía, advierte en entrevista para Mi Bolsillo que la empresa estatal Litio para México (LitioMx) enfrenta tres riesgos estructurales críticos: la falta de ingresos propios, la ausencia de socios privados en la cadena industrial y la inexistencia de un esquema de financiamiento multianual.
¿En qué consiste el Plan de Litio para México?
El PIL se articula en torno a seis objetivos estratégicos que buscan cubrir toda la cadena de valor, desde la extracción hasta la manufactura. Los puntos fundamentales son:
- Consolidar la exploración y gestión técnica de los recursos (eslabón “aguas arriba”).
- Impulsar el desarrollo tecnológico para la síntesis de materiales activos para baterías.
- Establecer una planta de pequeña escala industrial para producir paquetes de baterías nacionales.
- Desarrollar instrumentos de planeación para el almacenamiento estacionario de energía.
- Optimizar el desempeño ambiental y la circularidad de la cadena.
- Crear el marco normativo para el litio como área estratégica del Estado.
El éxito del programa, según el documento oficial, depende de la coordinación entre instituciones como la Secretaría de Energía (SENER) y el Servicio Geológico Mexicano (SGM).
Los 3 riesgos estructurales
Para Ramsés Pech, la estructura actual de LitioMx es frágil. El primer riesgo reside en la dependencia presupuestal absoluta. Según el programa publicado, LitioMx es un organismo descentralizado que “no cuenta con ingresos propios” y todas sus acciones dependen de los recursos aprobados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de cada año.
“La dependencia absoluta del PEF hace que proyectos estratégicos como la planta de baterías no tengan continuidad asegurada”, afirma Pech.
El analista explica que el desarrollo minero e industrial requiere ciclos de inversión de largo plazo que no se alinean con la volatilidad de los presupuestos anuales sujetos a prioridades políticas o recortes fiscales.
El segundo riesgo es la falta de socios privados. Pech señala que, aunque la ley reserva la explotación al Estado, no prohíbe la participación privada en etapas industriales.
No obstante, LitioMx opera actualmente sin alianzas que aporten capital y tecnología probada.
“Sin ingresos propios, sin socios privados y sin financiamiento multianual, LitioMx enfrenta un riesgo estructural: cada año puede perder la capacidad de avanzar”, sentencia el experto.
El tercer riesgo, vinculado a los anteriores, es la imposibilidad de sostener una industria competitiva. Pech advierte que, bajo el esquema actual, es “casi imposible” escalar la madurez tecnológica de México, la cual parte de un nivel nulo (TRL 0) para materiales activos.
Sin la transferencia tecnológica internacional que solo un socio industrial podría aportar, los proyectos corren el riesgo de volverse obsoletos antes de entrar en operación comercial.
Los yacimientos de litio en México
A pesar de la incertidumbre financiera, el potencial geológico del país es significativo. El SGM ha identificado manifestaciones de litio en 18 estados de la República, lo que representa más de la mitad del territorio nacional.
Estas entidades son: Sonora, Puebla, Oaxaca, Nuevo León, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.
El epicentro de la actividad se encuentra en Sonora, específicamente en lo que geólogos llaman el “Valle del Litio”, un corredor de 100 kilómetros que va desde Bacadéhuachi hasta Sahuaripa.
Allí se ubica el proyecto Sonora Lithium, que alberga depósitos de arcillas hectoríticas, un tipo de yacimiento complejo que requiere tecnologías de extracción aún no validadas a escala industrial global.
México posee recursos estimados en 1.7 millones de toneladas, lo que lo sitúa en el noveno o décimo lugar a nivel mundial en cuanto a reservas y recursos.
El panorama internacional: Competencia y reservas
México busca insertarse en un mercado global dominado por el denominado “Triángulo del Litio”, conformado por Chile, Argentina y Bolivia, que concentra más del 42.7% de los recursos mundiales.
A nivel de producción actual, los líderes son:
- Australia: Líder en extracción de roca dura con el 31.7% de la oferta global.
- China: Segundo productor y líder absoluto en refinación (70% del mercado) y fabricación de baterías.
- Chile y Argentina: Actores clave que explotan salmueras continentales, con Chile poseyendo el 25% de las reservas mundiales.
Mientras el Gobierno de México apuesta por una gestión estatal centralizada, Ramsés Pech advierte que, sin una reconfiguración que permita ingresos propios o inversión privada estratégica, LitioMx podría quedarse como una empresa de papel frente a los gigantes tecnológicos de Asia y Oceanía.
ENLACE: LitioMx sin dinero ni socios: Los 3 riesgos estructurales que amenazan la empresa estatal










