A 12 años del derrame de 40 mil metros cúbicos de solución acidulada de sulfato de cobre en el Río Sonora, habitantes de las comunidades afectadas aseguran que siguen sin tener agua segura ni atención médica suficiente. La remediación prometida por Grupo México sigue pendiente.
ANIMAL POLITICO
Doce años después del mayor desastre ambiental provocado por la minería en México, la emergencia no ha terminado: tras el derrame de 40 mil metros cúbicos de solución acidulada de sulfato de cobre en la cuenca del Río Sonora, las comunidades afectadas continúan utilizando agua que consideran contaminada, compran garrafones para reducir los riesgos y sostienen que la remediación prometida por Grupo México y los distintos gobiernos sigue siendo una deuda pendiente.
El derrame ocurrió el 6 de agosto de 2014 cuando Enrique Peña Nieto era presidente de México. Provocado por la falta de vigilancia de la empresa Buenavista del Cobre, subsidiaria de Grupo México, la solución acidulada de sulfato de cobre alcanzó primero el arroyo Tinajas —ubicado en el municipio de Cananea—, y siguió el río Bacanuchi hasta llegar al Río Sonora, que alimenta a la presa “El Molinito”.
La contaminación de la cuenca afectó 271.6 kilómetros lineales del cauce y a personas y animales que tuvieron contacto directo con el agua. Doce años después, las comunidades afectadas enferman y mueren principalmente de cáncer causado presumiblemente por los metales presentes en el cuerpo.
Pasaron las administraciones de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, y la de Claudia Sheinbaum Pardo transcurre con la misma demanda de fondo: saneamiento del agua y atención médica para las personas afectadas.
La falta de respuesta de las autoridades para que Grupo México y su subsidiaria atendieran la emergencia ambiental y de salud provocó que las comunidades integraran los Comités Cuenca Río Sonora.
En entrevista con Animal Político, Martha Aguirre, una de las integrantes de los comités, narró cómo ha sido vivir más de una década tomando agua que no están seguros de que sea potable y cómo Martha Patricia Velarde, Norberto Bustamante y Ramón Miranda, tres de sus compañeros de defensa del territorio y de sus comunidades, enfermaron y murieron a causa de cáncer.
En poco más de una década, ni la empresa Grupo México ni las autoridades de gobierno han atendido la salud de los habitantes, algo que los Comités de Cuenca Río Sonora consideran como lo más importante.
Doce años bebiendo agua con miedo
Martha Aguirre ha vivido toda su vida en Arizpe, Sonora. Desde niña, el Río Sonora ha sido parte de su vida: antes de la contaminación, recuerda, la gente lo ocupaba para bañarse o para regar sus cultivos. “Nosotros en tiempo de calor bajamos a bañarnos al río. Todos los chamacos de mi edad, a bañarnos en el río”, cuenta.
Sin embargo, todo cambió el 6 de agosto de 2014 cuando vieron al río enfermarse por la contaminación del derrame tóxico que provocó Grupo México. Desde ese día, quienes tienen posibilidades económicas han tenido que comprar garrafones de agua para beber, cocinar y bañarse.
“Es agua que purifican ahí mismo. Es de la misma agua, porque no es que digan que es una planta tratadora de metales pesados”. Martha se refiere a una de las plantas potabilizadoras que la empresa Buenavista del Cobre S.A. de C.V. prometió que instalaría para remediar el derrame. En su momento, Grupo México prometió 36 plantas potabilizadoras a través del Fideicomiso Río Sonora, pero, señalan los pobladores, no cumplió.
En 2024, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señaló en un comunicado que las acciones de remediación no fueron resueltas por Buenavista del Cobre S.A. de C.V.
“Al menos yo, el agua que uso proviene de Cananea, donde están igual o peor de contaminados que nosotros. No separan los metales pesados, está purificada nada más. Seguimos consumiendo el agua”, dijo Martha Aguirre en la entrevista.
Comprar garrafones es un gasto importante para la economía de las familias de la Cuenca Río Sonora ya que, hasta 2025, el precio por un garrafón de 20 litros tenía un costo de 20 pesos, “pero cuando fue lo de la contaminación nos lo llegaron a vender hasta en 100 pesos. Y, ahorita, disque se está volviendo a la normalidad, pero pues igual, con metales pesados, no podemos pagar más caro”.
Al día, Martha y su familia consumen mínimo un garrafón de agua. A la semana pueden comprar hasta siete garrafones, o más, que utilizan para “lavar verdura, hacer la comida, para beber, y si nos ponemos a pensar que hay familias con 10 integrantes, pues a lo mejor hasta dos, tres garrafones diarios se llevan”.
Prioridades sin solucionar: salud y agua
Martha Aguirre vive en la comisaría Tahuichopa, una comunidad de apenas 97 habitantes que se encuentra sobre la cuenca Bacanuchi del Río Sonora, en el municipio de Arizpe. Para la defensora del territorio, la salud es una de las prioridades que no han sido atendidas.
Hasta 2025, señaló Martha, han perdido a compañeros de lucha que presentaban enfermedades, como cáncer, algo que atribuyen a la presencia de metales pesados en el cuerpo. “Yo, en particular, tengo familia con cáncer. Está incrementando mucho los casos de cáncer, son cada vez más y más. Estoy segura de que la salud es la prioridad ahorita en la cuenca del río”, reiteró Martha Aguirre.
Se han registrado casos de cáncer en los huesos, en la próstata, en la matriz, cáncer en el pecho, y leucemia. De acuerdo con la defensora, no hay un tipo de cáncer que predomine, sino que “es todo parejo, pero pues cáncer al final, y todo relacionado con los metales”.
Otra de las prioridades es el saneamiento y las potabilizadoras de agua que requieren las comunidades. “Mientras el río no esté limpio, mientras nuestros pozos no estén limpios, nosotros vamos a seguir bañándonos con esa agua, a seguir usándola. Mientras no se solucione el problema del agua, no habrá recuperación para la salud”, aseguró Martha Aguirre.
Urge restaurar la cuenca del Río Sonora
Para tener agua potable que los habitantes puedan utilizar para beber, bañarse y cocinar es importante que haya una remediación. “Yo creo que allí ya abarca todo, porque si ellos [Grupo México] resarcen el daño que nos causaron, volvería todo a como estaba. No, no a como era, pero sí viviríamos con un poquito más de confianza [porque] el agua del río es muy importante; de ahí sale para la agricultura y la ganadería”, señala Martha.
La defensora explicó que el agua de los ríos les abastece para sus actividades diarias, pero también les da sustento con lo que siembran, riegan y cosechan. Es de lo que viven. “Entonces, si el agua está contaminada, el producto ya no es igual. Antes a la gente le salía más grande el ajo, que es lo que principalmente se siembra, ahora ya queda muy chiquito. No es el mismo rendimiento”, agregó.
ENLACE: Río Sonora: la deuda pendiente de Grupo México tras el derrame de 2014 | Animal Político






