Y el extraño caso de Covafam y sus patrocinadores desalmados
Arturo Soto Munguía / El Zancudo
La pregunta es obligada: ¿Qué es lo que motiva la reactivación política de los ex gobernadores Manlio Fabio Beltrones y Eduardo Bours, del PRI (aunque distanciados de ese partido) y Guillermo Padrés, del PAN?
La respuesta, no por obvia, deja de tener una variopinta multiplicidad de interpretaciones y lecturas, pero evidentemente todas tienen que ver con la coyuntura electoral 2027.
Estas reapariciones no dejan de resultar un tanto atípicas. Una vez cumplidos sus mandatos, los jefes del ejecutivo estatal solían mantenerse en un bajo perfil. No retirados de la política porque, como alguna vez dijo uno de ellos, en la política nadie se jubila, pero sí en un plano secundario, sin involucrarse demasiado en las tareas de gobernanza o las propias de sus partidos.
Beltrones, Bours y Padrés son personajes muy distintos pero tienen algo que los hermana: los tres fueron -y de alguna manera lo siguen siendo- personeros de un régimen que fue desplazado por la vía de los votos en 2018 y desde entonces, salvo esporádicos y localizados episodios no ha vuelto a ver la suya. El PRI y el PAN, juntos o separados están muy lejos de representar aquellos aires de hegemonía con que gobernaron durante mucho tiempo. En grandes regiones del país, son apenas polvo de aquellos lodos.
Eso no significa que no quieran recuperar su protagonismo en el ejercicio del poder y desde sus respectivas trincheras, tratan de hacer lo conducente para que eso ocurra.
Se encuentran, sin embargo, con serias dificultades.
La primera de ellas, que en este espacio hemos documentado con números fríos, es que los votantes en Sonora les voltearon la espalda. Mayoritariamente le dijeron “no” al proyecto que representan y reorientaron sus votos hacia Morena. Hay un dato incontrovertible: los votos que llevaron a AMLO a la presidencia y a Alfonso Durazo a la gubernatura no surgieron por generación espontánea, no correspondieron a nuevos votantes (significativamente), sino que simplemente cambiaron de sentido.
Hay una fecha clave para ilustrarlo: 2015. Ese año, Morena compitió por primera vez como partido y su candidato a la gubernatura, Javier Lamarque no llegó siquiera a los 30 mil votos. PRI y PAN como cabeza de sus respectivas alianzas se disputaron la gubernatura, que ganó Claudia Pavlovich, del PRI, con poco más de 500 mil votos. El candidato del PAN, Javier Gándara rebasó los 400 mil votos, pero le resultaron insuficientes. Y eso que el PAN era entonces el partido en el poder, con Guillermo Padrés como gobernador.
El punto es que tres años después vino la ola AMLO y de aquellos 900 mil votos que administraba el bipartidismo no quedó ni la mitad. En 2021, Alfonso Durazo obtuvo más de 500 mil votos, que es un número muy similar a los que perdieron el PRI y el PAN, ya aliados en esa elección.
En resumen, los casi 600 mil votos que obtuvo la fórmula de Morena al senado en 2024, provinieron mayoritariamente de votantes que antes apoyaban al PRI o al PAN y que decidieron cambiar masivamente el sentido de sus votos.
Por eso creo que en la actual precontienda de Morena, apelar a la virtud fundacional de ese partido (que, insisto, todavía en 2015 no llegó a 30 mil votos) es un mal cálculo, pero esa es otra historia de la que todavía falta escribir mucho, porque algunos de los aspirantes, particularmente Célida López ya dio con esa veta y sus mensajes van dirigidos ‘a la gente’, no a los ‘fundadores’. Pero reitero, esa es otra historia.
Ahora bien, ¿pueden los reactivados ex gobernadores hacer regresar a sus votantes para apoyar a sus candidatos? Sin duda, en alguna medida sí, pero me parece que no en un volumen suficiente para modificar sustancialmente la correlación de fuerzas en Sonora.
Manlio, Bours y Padrés siguen teniendo influencia en algunos sectores de sus partidos, pero son esos mismos sectores que han ‘detenido el cerco’ y que constituyen un 30 o 35% del padrón electoral, pero no se ve cómo rompan ese techo. Eso sin contar las diferencias políticas serias entre ellos.
Padrés le infligió una dolorosa derrota al candidato de Eduardo Bours, Alfonso Elías Serrano en 2009 y el PRI perdió la gubernatura por primera vez en la historia, capitalizando, ciertamente la tragedia en la Guardería ABC, pero sobre todo, la división que en el PRI provocó el descarrilamiento de Ernesto “El Borrego” Gándara, que aparecía como el precandidato mejor posicionado.
Beltrones se la aplicó también a “El Borrego” en 2015 y operó para que la candidata fuera Claudia Pavlovich, quien en alguna ocasión declaró que todo lo que ella es, se lo debía a Dios, a sus padres y a Manlio Fabio Beltrones. Hoy la relación entre ambos se encuentra rota. Manlio acusó a Claudia de haberse arrodillado ante AMLO y haber entregado el estado a Morena.
Bours no se la perdona a Padrés; Manlio no se la perdona a Claudia, los ‘borreguistas’ no se la perdonan a Manlio, y a Padrés, fuera de su círculo cercano y las pocas bases que le quedan, la mayoría de los sonorenses no le perdonan el festín de corruptelas que fue su gobierno.
Bours y Manlio no son amigos y, antes bien, tienen marcadas diferencias, aunque hoy coincidan en que el PRI no puede caminar mientras tenga en su dirigencia nacional a Alito Moreno, que es quien manda en la dirigencia estatal del tricolor, a donde por cierto ayer acudió Eduardo Bours para dialogar con la dirigente estatal, Guadalupe Soto y su estado mayor.
Seguiremos reportando.
II
Habrá actividad hoy en el Congreso del Estado, donde sesionará el pleno extraordinariamente después de más de dos meses de hacerlo en sedes alternas, por la toma de instalaciones que mantenían las integrantes de Covafam, una organización que administra estancias infantiles y cuyo abogado mantiene desde entonces un ayuno intermitente.
Las demandas de las manifestantes tienen que ver fundamentalmente con un pago de dos millones de pesos, pendiente dese 2023, pero que la Secretaría de Hacienda estatal no ha liberado pese a la existencia de la orden de un juez para hacerlo.
El asunto, sin embargo, se ha complicado. Primero porque las manifestantes han escalado sus demandas iniciales y exigen más recursos que solo pueden asignarse a estancias infantiles que cumplan con requerimientos de Protección Civil y de la Ley 5 de Junio, que replanteó el tema de la seguridad en guarderías, precisamente para la no repetición de tragedias como la de ABC.
Y el problema es que varias de las estancias agrupadas en Covafam operan sin programas de protección civil, sus administradores han impedido las inspecciones del DIF y de Coesprison, no acreditan seguros de responsabilidad civil. De hecho, Covafam quedó fuera de la convocatoria para la asignación de recursos, precisamente por mantener pendientes administrativos y fiscales por recursos entregados con anterioridad.
Covafam pide, además, que los recursos les sean entregados a ellos directamente, y ellos administrarlos discrecionalmente. Incluso, pretenden que la legislación se modifique para que los recursos públicos se les otorguen en una especie de caso de excepción.
El tema, lastimosamente, ya entró en el carril de la politización y comienzan a surgir versiones de que el movimiento de protesta está siendo auspiciado por personajes de la oposición.
Este jueves estaremos en el Congreso para reportar lo que sucede.
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