La nominación es importante; la consolidación de Morena en Sonora lo es aún más.
Estimado Javier: Los procesos políticos suelen revelar el carácter de quienes participan en ellos. Algunos concentran toda su energía en ganar una candidatura; otros comprenden que la verdadera tarea consiste en construir las condiciones para ganar el gobierno y, sobre todo, para conservar la confianza de la sociedad. Ese es tu mérito .
Hoy Morena vive uno de esos momentos. Mientras buena parte de los aspirantes orienta su esfuerzo a obtener una posición favorable en la encuesta interna, existe la oportunidad de colocar la discusión en un plano superior: el futuro de Morena en Sonora y la construcción de una mayoría política capaz de gobernar más allá de 2027.
Tu trayectoria te coloca en una posición distinta. Has conocido y dialogado con generaciones enteras de la política mexicana. Has convivido con líderes de diferentes corrientes ideológicas y estilos de gobierno: el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Zambrano, Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales , Eduardo Bours, Guillermo Padrés, Claudia Pavlovich, Andrés Manuel López Obrador, Alfonso Durazo y la presidenta Claudia Sheinbaum, entre muchos otros. Esa experiencia no constituye solamente un currículum; representa una perspectiva histórica que pocos poseen en la actual contienda.
Precisamente por ello, quizá el mayor servicio que puedes prestar al movimiento no sea únicamente competir por una nominación, sino contribuir a elevar el nivel del debate político.
Sería valioso que convocaras a todos los aspirantes a un gran conversatorio público, transmitido por Zoom y por las diferentes plataformas digitales, en un espacio institucional, respetuoso y cuidadosamente organizado. No sería un debate para confrontar personas, sino un simposio de ideas; una conversación ilustrada sobre el presente y el futuro de Morena en México y en Sonora.
La ciudadanía difícilmente espera ver a quienes aspiran a gobernar enfrascados en disputas internas. En cambio, sí espera escuchar cómo piensan enfrentar los grandes desafíos que hoy preocupan a los sonorenses.
Ese diálogo podría girar alrededor de una pregunta esencial:
¿Cómo consolidar la Cuarta Transformación en Sonora durante la próxima década? .
La respuesta exige reconocer que la encuesta interna es indispensable, pero no suficiente. La encuesta constituye el mecanismo mediante el cual Morena definirá a su candidatura.
Debe respetarse plenamente. Sin embargo, sería un error estratégico convertirla en el objetivo principal de toda la competencia política.
La encuesta es un medio. El verdadero fin consiste en ganar la elección constitucional y conservar para Morena la confianza mayoritaria de la sociedad sonorense.
Y esa confianza no se obtiene únicamente con estructura partidista. Se construye mediante una oferta política capaz de religar al movimiento con una sociedad civil que hoy es más plural, más informada y mucho más exigente.
Dicha oferta debería descansar sobre tres pilares inseparables.
Primero, preservar el legado social y político del presidente Andrés Manuel López Obrador, que transformó la relación entre el Estado y los sectores históricamente excluidos.
Segundo, incorporar la agenda de modernización, innovación, desarrollo científico y fortalecimiento institucional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y tercero, consolidar el proyecto de transformación que encabeza el gobernador Alfonso Durazo, adaptándolo a los nuevos desafíos económicos, sociales y regionales del estado.
Pero también resulta indispensable reconocer que la sociedad sonorense plantea hoy nuevas demandas que no pueden ignorarse.
Seguridad pública, disponibilidad de agua, crecimiento económico, empleos de calidad, educación, innovación tecnológica, desarrollo sustentable, fortalecimiento institucional y una participación ciudadana más activa forman parte de una nueva agenda pública que Morena debe asumir con inteligencia y visión de futuro.
La competencia entre los aspirantes no debería reducirse a demostrar quién moviliza más simpatizantes o quién aparece mejor posicionado en una encuesta.
La verdadera competencia consiste en demostrar quién posee la mayor capacidad para ampliar la base social de Morena, construir consensos y generar confianza entre quienes aún observan al movimiento con reservas.
En política, las victorias internas son importantes, pero las elecciones constitucionales se ganan convenciendo a miles de ciudadanos, no solamente a los militantes.
Por ello, sería deseable que, durante los próximos meses, el centro de gravedad del proceso dejara de ser la competencia entre aspirantes y se trasladara hacia la construcción colectiva de una propuesta para el futuro de Sonora.
La historia demuestra que los grandes liderazgos no se distinguen únicamente porque ganan elecciones; se distinguen porque elevan la calidad del debate público y ayudan a construir instituciones políticas más fuertes.
Quizá ese sea hoy el desafío más importante. Porque, al final, la encuesta podrá otorgar la candidatura. Pero solamente la sociedad civil otorgará la legitimidad, la mayoría electoral y la posibilidad real de que Morena conserve el gobierno de Sonora en 2027-2030.







