Astiazarán repitió la hazaña en 2024: consiguió la reelección e incrementó exponencialmente la votación obtenida tres años antes
Toño Astiazarán es, por excelencia, la figura opositora más atractiva y relevante de Sonora. El alcalde de Hermosillo dedicó buena parte de su gestión a sumar fuerzas y construir unidad para convertirse en un contendiente serio por la gubernatura en 2027. Su ascenso como principal referente de la oposición comenzó en 2021 cuando, gracias a la alianza PRI-PAN-PRD, logró aglutinar las fuerzas suficientes para derrotar a Morena en la capital del estado. Ese mismo año, Morena, con Alfonso Durazo al frente, arrasó en Sonora y relegó al otrora dominante PRI estatal a una posición de franca debilidad.
Astiazarán repitió la hazaña en 2024: consiguió la reelección e incrementó exponencialmente la votación obtenida tres años antes. De nuevo lo hizo con una alianza sólida. Sin embargo, rumbo a la próxima elección, las condiciones y las estrategias de los comités ejecutivos nacionales parecen jugarle en contra. Mientras buscaba sumar a Movimiento Ciudadano a su proyecto, Jorge Romero rompió con el PRI y la política de alianzas; Alejandro Moreno profundizó sus diferencias con Jorge Álvarez Máynez y con los naranjas, y el PRD perdió el registro nacional.
El presidente municipal, que mantiene una buena relación con todas las fuerzas de oposición, optó por, al menos hasta ahora, no decantarse por ninguna de ellas. En ciertos momentos de su mandato parecía que su candidatura por el estado se desmoronaba. Sin embargo, quienes lo conocen de cerca saben que el alcalde es obstinado y que, en lugar de achicarse, decidió mantener vivo su proyecto aliancista, aprovechando la ausencia de liderazgos opositores con capacidad de crecer electoralmente a nivel estatal para obligar a los partidos a sumarse a un proyecto que -en sus palabras- está por encima de las ideologías y de los partidos. Le apostó a su marca personal para que los partidos, arrinconados, acepten sus términos y condiciones.
El edil ha estirado la cuerda. No participó en el proceso interno del PAN, tampoco lo ha hecho con su alma mater, el PRI y, a pesar de sus coqueteos con Movimiento Ciudadano, no se ha decantado por ninguno.
El 20 de junio organizó un evento a través de Sonora con Todo, la asociación civil que funge como su brazo electoral y vehículo para impulsar su candidatura sin caer en las grillas partidistas. Su discurso se centró en dos ejes: “yo sí voy” y “súmate”. Inclusivo, invitó a todos a acompañarlo en su candidatura. Los dirigentes de los partidos de oposición asistieron, aunque lo hicieron en calidad de ciudadanos que decidieron respaldar al alcalde en su aventura.
Los dirigentes enfrentan un dilema: ¿cómo sumarse al único perfil atractivo si sus dirigencias nacionales no les permiten una alianza?
Movimiento Ciudadano entendió que la posibilidad de que Astiazarán los represente en la elección es nula. Por eso tanteó las aguas lanzando el nombre del senador Luis Donaldo Colosio. La estructura electoral de ese partido es débil en el estado, por lo que les urge un candidato carismático que les permita levantar sus números. Convencer a Colosio no es tan fácil, porque sabe que no ganaría y, si su proyecto es posicionarse como posible presidenciable, cargar con esa derrota desinflaría su imagen.
Por otra parte, el PAN y el PRI están en problemas. Sin alianza no cuentan con perfiles capaces de competir; están a la merced de lo que haga el presidente municipal y de que, milagrosamente, en la Ciudad de México opten por hacer una excepción.
Astiazarán enfrenta otro dilema con los partidos: buena parte de su estructura y de sus operadores provienen de ellos. Formó su equipo con priistas y panistas. ¿Estarían dispuestos a seguir al alcalde abandonando a sus partidos? ¿Su equipo se llevaría las estructuras electorales de las fuerzas políticas que le dieron la oportunidad de ganar?
Por lo pronto, todos están expectantes. Es, sin lugar a dudas, un perfil competitivo para contender por el estado, pero necesita que las excepciones ocurran y le permitan construir una alianza.
Mientras se sabe si son peras o son manzanas, el alcalde encontró un vehículo ciudadano para seguir trabajando y convertirse, así, en lo que todo buen político debe ser: el elemento inevitable.
Arriesgada propuesta.
Sus posibles contrincantes también están alborotados. Ya se registraron en el proceso interno de Morena en el World Trade Center, pero no se hagan bolas: será Lorenia o Lamarque. Y creo que, por temas discursivos, al alcalde de la capital le conviene Lamarque. Mis paisanos no me dejarán mentir: ¿prefieren que Sonora se parezca a Hermosillo o a Cajeme?
POR JUAN CARLOS PUEBLA PAVLOVICH
COLABORADOR
@JUANPU21







