El centrocampista, de 17 años y siete meses, visto como un prodigio en su país, es el futbolista más joven de la Copa del Mundo
Diego Mancera
Gilberto Mora parece un malabarista del balón. Lo sube, contra la gravedad, por sus pies, rodillas, al hombro izquierdo y luego a la frente. Ahí hace que su cráneo sea uno mismo con la pelota. Se resbala por unos segundos debajo de la nariz y ahí el adolescente besa el esférico una, dos, tres veces. El momento dura menos de 10 segundos. Esos trucos los hace cada vez que puede en los entrenamientos de la selección mexicana. Ya los hacía desde que estaba en los equipos juveniles de los Xolos de Tijuana, donde tuvo un ascenso meteórico. Su debut en Primera División fue a los 15 años y nadie, ni las lesiones, le han detenido desde entonces.
Mora (Tuxtla Gutiérrez, 17 años) será el futbolista más joven de la Copa del Mundo, incluso más que la promesa española Lamine Yamal, de 18. El extremo de la comparativa de edades es el portero escocés Craig Gordon de 43 años, seguido de Cristiano Ronaldo de 41. En el equipo de México, además, el líder del vestuario es Guillermo Ochoa, de 40, quien le dobla la edad al juvenil mexicano y también en viajes a las Copas del Mundo con seis ediciones, tres de ellas como titular.
El niño Gilberto Mora fue una sensación en la academia de los Xolos de Tijuana. A muy corta edad impresionaba a los entrenadores del primer equipo, como a Miguel Piojo Herrera o a Juan Carlos Osorio, estratega que le debutó en agosto de 2024. Todos coincidían en que pese a su novatez, podía leer muy bien los partidos, las jugadas, hacer movimientos con la cadera para encontrar espacios. Un futbolista adelantado a sus tiempos. En su debut dio asistencia de gol y a la siguiente semana ya había anotado. Lo hizo en un entorno complicado, en un club como Tijuana donde abundan los futbolistas sudamericanos de cierta experiencia.

“Vi en Gilberto lo que ahora es: un talento natural. Sus condiciones son los controles-giro, donde en un solo movimiento puede girar y controlar. Se me hacía similar a Iniesta”, contó su exentrenador Osorio en octubre pasado en una entrevista con Jorge Ramos. Poco tardó en ser considerado por Javier Aguirre, que en 2024, tenía demasiadas dudas de la generación que le tocaba dirigir. Probó con llamar a muchos jóvenes y pidió a la Federación Mexicana de Fútbol tener un par de amistosos incómodos, rivales poco usuales. Le consiguieron juegos contra Inter de Porto Alegre (victoria 2-0) y River Plate (derrota 2-0). En ambos juegos sumó 22 minutos y pudo estrenarse con el equipo absoluto.
“Es valiente, atrevido, es vertical, es diferente. Es motivo de alegría”, valoró Aguirre a mediados de mayo. Le llevó como sorpresa a la Copa Oro de 2025 y fue parte del equipo campeón. Así se quedó con un récord inédito en el mundo: ser el jugador más joven de cualquier nacionalidad en conquistar un torneo internacional absoluto a los 16 años y 265 días.
La Liga MX le consideró como uno de los mejores jugadores y le llevaron a jugar un partido de figuras contra la Liga de Estados Unidos. De poco, Morita, como le dicen de cariño, se ganó un lugar. Jugó el Mundial sub 20 con 16 años y el mundo de visores le notaron. Firmó con la agencia de representación de Rafaela Pimenta, misma que guía los negocios del noruego Erling Haaland. Todo iba a su favor hasta que apareció la pubalgia.
Esta lesión en la pelvis es ocasional en los futbolistas y les ocurre debido a la fuerte carga física. Mora se preparaba para la primera reunión con la selección mexicana en enero y tuvo que volver a casa a tratarse. Su regreso ocurrió en abril. En todo ese tiempo debió permanecer en reposo, ir a terapia en Estados Unidos y soportar el miedo a quedarse fuera del Mundial, como les pasó a otros compatriotas suyos como Marcel Ruiz o Luis Ángel Malagón.
En el fútbol mexicano ocurrió un fenómeno inédito: el entorno de clubes y entrenadores cerraron filas para que Mora pudiese llegar a punto. Su entrenador en Xolos, Sebastián Loco Abreu, se ha rendido en halagos: “A esos tipos de jugadores lo único que tenés que hacer es decirles: ‘Lo que usted sienta, hágalo”. Mora es uno de los revulsivos que tiene Aguirre para la Copa del Mundo. Su desparpajo será de mucha ayuda para abrir caminos contra Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia.

Mora empieza poco a poco a mudar su cara ingenua para tornarse en la de un adolescente que está centrado en una meta: jugar y jugar. “Siempre trato de disfrutar, de dar lo mejor de mí. La motivación la tengo todos los días, con mi familia, con mis compañeros. Estoy contento de estar aquí, de mostrar mi fútbol”, dijo tras un amistoso contra Ghana. A dos días de la inauguración del Mundial, firmó una extensión de contrato con su club por tres años, se estableció una cláusula de venta al extranjero y le cedieron la camiseta número 10.
Los 17 años son una edad dorada para los futbolistas mexicanos. A esa edad, el país ha sido con la sub-17 campeón del mundo dos veces, en 2005 y 2011, y subcampeón en 2013 y 2019. Hay algo en esa inocencia, ímpetu y talento que los ha hecho jugar sin complejos, sin ataduras para pelearle a cualquiera. “Tiene una madurez táctica fundamental”, valora Abreu. “Tiene un futuro muy especial por delante”, agrega su representante.
De jugar un minuto en la Copa del Mundo de este verano, Mora será el mexicano más joven en este torneo, aunque no el de toda la historia, ese es Norman Whiteside, de Irlanda del Norte, que jugó a los 17 años y 40 días en España 1982 (para este jueves, Mora tendrá 17 años con 240 días). Si un día México bautizó a una joven promesa como el Niño de Oro y después maduró en Hugo Sánchez, hoy el país vuelve a soñar con un genio del balón.
Enlace: https://elpais.com/mexico/2026-06-11/gilberto-mora-el-nino-del-mundial-que-hace-sonar-a-mexico.html








