La selección asiática de futbol encuentra refugio en la frontera mexicana para un mundial atravesado por las tensiones geopolíticas entre Teherán y Washington
Verónica M. Garrido
Don Roberto, como le gusta que le llamen, vende camisetas de la selección mexicana en la línea, la interminable fila de autos que aguarda para cruzar hacia Estados Unidos desde Tijuana, Baja California. Asegura que “hay mucha emoción” entre la gente por el inicio del Mundial en unos días, a pesar de que a esta ciudad no llegaron los partidos, las obras ni los millones de fanáticos. Sí llegó una selección, la iraní, para instalarse en el estadio de Xolos. Camila Nicolle, de 12 años y aficionada al fútbol, se plantó la madrugada del domingo en el aeropuerto a esperar durante horas a que los jugadores de Irán firmaran su álbum de estampitas. La niña sabe que llegaron allí por el conflicto con Estados Unidos, aunque lo que le importa hoy es la oportunidad de conocer a un equipo mundialista.
La llegada de Irán a Tijuana es una de las historias más insólitas de esta Copa, marcada por las tensiones internacionales. Hace cuatro meses, Estados Unidos bombardeó por sorpresa territorio iraní en una operación militar bautizada Furia Épica, lo que empezó una ofensiva que continúa hasta la fecha. Una vez iniciada la guerra, el presidente Donald Trump dijo que la selección de Irán, que tenía previsto instalar su campamento base en Tucson, Arizona, era “libre” de asistir, aunque “no podía garantizar su seguridad”. Luego sugirió que Italia, equipo no clasificado, debía tomar el lugar de Irán en el torneo. La federación persa se enfadó y pidió a la FIFA trasladar sus juegos a México o Canadá, los otros dos anfitriones. La presidenta Claudia Sheinbaum se dijo dispuesta, aunque con boletos comprados, vuelos y una logística planeada por años, la FIFA terminó por desechar esa posibilidad. El organismo presidido por Gianni Infantino sí le tomó la palabra a Sheinbaum sobre la estadía en México. De esta forma ha llegado Irán al país: Duermen y entrenan en Tijuana. Viajan a Estados Unidos por la mañana los días de partido. Regresan por la noche. Así funciona el rígido permiso de estancia que Estados Unidos ha otorgado a 55 de los 70 miembros de la delegación asiática.

Tijuana, con el paso fronterizo más transitado del mundo, está más que acostumbrada a la diversidad de culturas. Una ciudad con una importante presencia migrante, que tiene en la médula la hospitalidad y la mentalidad de puertas abiertas. Sheinbaum dijo que “no hay problema” sobre recibir a Irán, una actitud a la que se han sumado las autoridades locales, como la gobernadora estatal Marina del Pilar Ávila y los directivos de Xolos. El Estadio Caliente ha recibido al equipo con el mensaje: “Bienvenidos a Tijuana, guepardos iraníes”. La llegada del equipo, incluso, ha levantado el espíritu mundialista: “Ya somos parte del Mundial”, dice Camila emocionada.

Bob, de 49 años, pertenece al reducido porcentaje de estadounidenses interesados en el futbol. Pasea este sábado por el centro de Tijuana con una camiseta de Argentina, mientras opina sobre el conflicto deportivo y geopolítico. “Ningún deportista debería temer por competir en cualquier parte del mundo. Los atletas son externos a la guerra”, dice. En la misma línea está Mario Castelo, mexicano de 35 años, quien destaca la importancia de recibir al equipo en un contexto de duras políticas migratorias contra los latinoamericanos: “No debería ningún país decir ‘tú puedes entrar y tú no’, y menos cuando está el deporte de por medio. Todos los equipos deberían participar normalmente”, comenta. Coincide también José Luis Gonzáñes, local de 64 años: “Son bienvenidos. A México son bienvenidos todos. No toda la gente es mala”, asegura.

La selección aterrizó en México a las 5.05 horas vistiendo sacos azules sobre camisetas blancas. Afuera, además de Camila, les esperaba un grupo de unos 20 seguidores iraníes y locales, que les dieron la bienvenida vistiendo el jersey y ondeando las banderas del país. No bajaron, pero el autobús se detuvo unos minutos para saludar desde las ventanas a los aficionados. Luego fueron escoltados por un fuerte operativo de seguridad hasta el Hotel Marriot, ubicado apenas a unos metros del Estadio Caliente, donde tienen acceso al 100% de las instalaciones para entrenar en su concentración de las próximas semanas. Utilizarán la cancha de pasto natural en los entrenamientos.

La federación, el embajador y los propios deportistas han expresado su molestia con el papel de Estados Unidos como anfitrión del torneo. “El Mundial es un evento global que pertenece a todas las naciones y depende de la igualdad y la no discriminación”, dijo el embajador Abolfazl Pasandideh. El defensor Ehsan Hajsafi dijo al aterrizar en México estar “muy feliz de que el equipo finalmente haya llegado”, aunque también señaló “una queja” sobre la FIFA: ¿Por qué tardó tanto? Hasta donde entiendo, las visas se emitieron solo para los jugadores y unos pocos miembros del cuerpo técnico”.
Los problemas de Irán van más allá de las visas. La guerra alteró en general la preparación deportiva del equipo: la liga local fue suspendida desde finales de febrero, por lo que 17 futbolistas llegan al Mundial tras pasar más de tres meses sin disputar un partido oficial. Además, muchas selecciones rechazaron enfrentarlos en amistosos y durante semanas pareció imposible encontrar rivales para completar la preparación. Finalmente, consiguió disputar dos encuentros frente a Gambia y Mali, con dos victorias: 3-1 y 2-0. Ahora conviven con la peculiaridad de ser la única selección del Mundial que cruza una frontera internacional cada vez que juega. Desde Tijuana viajará en vuelos de apenas 55 minutos hacia Los Ángeles para enfrentarse a Nueva Zelanda y Bélgica, antes de desplazarse a Seattle para medirse con Egipto.
Enlace: https://elpais.com/mexico/2026-06-08/tijuana-el-refugio-de-iran-tras-el-rechazo-de-trump.html











