CIUDAD DE MÉXICO — La economía de México registró una contracción del 0.6% durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el periodo previo, en un entorno marcado por el incremento de la deuda pública y una desaceleración en la generación de empleo formal, según datos técnicos recopilados en el sector financiero.
Para abril de 2026, la tasa de inflación interanual se ubicó en un 4.5%, superando las estimaciones del Presupuesto de Egresos de la Federación para este ejercicio. Los precios en el rubro de alimentos aumentaron un 5.35%, mientras que los productos agropecuarios registraron un alza del 8%, en un periodo donde el salario mínimo subió un 12%.
En el mercado laboral, el empleo formal sumó 330,935 nuevas plazas registradas entre abril de 2025 y abril de 2026. La cifra contrasta con una incorporación anual estimada de un millón de jóvenes a la fuerza de trabajo. Actualmente, la tasa de informalidad laboral y desempleo abierto concentra al 56% de la población en edad de trabajar.
Por sectores, la industria manufacturera reportó la pérdida de 102,000 puestos de trabajo en el mismo lapso interanual, con un impacto directo en las plantas maquiladoras y de exportación. Analistas atribuyen la baja a la incertidumbre comercial respecto al TMEC, las políticas arancelarias de Estados Unidos y una menor disponibilidad de capital para inversión pública.
Hasta marzo de 2026, el saldo de la deuda pública se situó en 18.8 billones de pesos, frente a los 10.5 billones registrados en 2018. En lo que va del año, el endeudamiento neto se incrementó en 223,527 millones de pesos, mientras que las obligaciones por concepto de pago de intereses ascendieron a 305,404 millones de pesos en el mismo lapso.
Por su parte, la inversión pública acumuló un total de 179,554 millones de pesos durante el primer trimestre de 2026, lo que representa una disminución del 0.6% en comparación con el año anterior. Agencias calificadoras como S&P Global Ratings han manifestado revisiones sobre los niveles de déficit, el ritmo de crecimiento económico y el volumen de la deuda soberana.
Ante este escenario, diversas propuestas fiscales y económicas en el debate público apuntan a la necesidad de implementar una auditoría y reestructuración de los compromisos de la deuda, una suspensión temporal en el pago de intereses financieros y una reforma fiscal progresiva orientada a modificar las cargas impositivas sobre los ingresos más altos.
Fuente: Promotora por la Suspensión del Pago de la Deuda Pública











