El pasado viernes 29 de mayo, la administración universitaria ordenó la cancelación de los cursos de verano. Esta decisión se suma a otras decisiones que han afectado a las y los estudiantes y a la planta académica.
Entendemos que esta cancelación afecta a estudiantes que tenían planeado avanzar en sus estudios durante el verano, y a docentes que habían dispuesto su tiempo para impartir esos cursos.
Compartimos esa preocupación. Pero la responsabilidad de ese daño recae sobre quienes tomaron la decisión de cancelar, no sobre quienes ejercen su derecho a luchar por condiciones laborales dignas.
El STAUS llama a la comunidad universitaria a leer esta decisión en su contexto completo. El pasado 27 de mayo, como resultado de la marcha y el plantón en el Palacio de Gobierno, las autoridades universitarias se sentaron a dialogar con el sindicato en una reunión convocada por el Gobierno del Estado. En esa reunión, la institución se comprometió a enviar una propuesta. La cancelación de los cursos de verano ocurrió durante la tarde del 29 de mayo; la propuesta llegó esa misma noche, horas después. Las autoridades decidieron cancelar primero y negociar después.
La huelga es el ejercicio legítimo de un derecho constitucional de las y los trabajadores académicos.
La cancelación de los cursos de verano, en cambio, es un acto administrativo deliberado.
La huelga no se ha prolongado por voluntad del sindicato: se ha prolongado por la falta de disposición de las autoridades para negociar con seriedad. Desde el inicio del conflicto, el STAUS ha estado en cada mesa de diálogo, ha presentado sus demandas con claridad y ha buscado acuerdos concretos. La administración universitaria, en cambio, ha mostrado muy poca disposición a negociar, ha cerrado unilateralmente las mesas de negociación, ha tardado días en responder compromisos adquiridos, y ahora opta por cancelar actividades académicas en lugar de resolver el conflicto que está en sus manos resolver. Cada día que esta huelga continúa es un día en que las autoridades universitarias han elegido no llegar a un acuerdo justo.
A nuestras compañeras y compañeros agremiados: no cedan ante esta presión. La cancelación de los cursos de verano es una muestra más de que las autoridades prefieren generar daño colateral antes que sentarse a negociar de verdad. La firmeza del sindicato es la única respuesta posible ante
esa actitud.








