Por Alejandro Matty Ortega
Hoy el cielo amaneció con una profunda “Herida de amor”,
como si Dios escuchara en silencio
una eterna “Melodía desencadenada”
brotando desde las cantinas vacías de México.
Tu partida nos deja “Sin tu amor”,
con el eco triste de aquella súplica:
“Dame un beso y dime adiós”,
mientras la nostalgia se sienta a beber con los recuerdos.
Porque para muchos fuiste “Eres mi mundo”,
la voz que acompañó derrotas,
serenatas y madrugadas,
cuando el alma repetía:
“Sufro tu ausencia”.
Y hoy entendemos por qué el destino
escribe canciones tan crueles
como “Porqué nos dijimos adiós”,
dejándonos solos, diciendo al viento:
“Me haces falta, te necesito”.
Sobre la mesa quedan
“Lágrimas por un recuerdo”,
viejos discos girando despacio
como si quisieran detener el tiempo
‘Antes de que te vayas”.
Pero tú ya navegas en un inmenso “Mar de amor”,
cantando entre estrellas
“La canción de los dos”
para quienes partieron antes que nosotros.
Tal vez ahora suene una eterna “Línea telefónica”
entre el cielo y la tierra,
y una mujer llamada “Amanda”
te escuche cantar nuevamente.
Mientras tanto, aquí abajo,
el pueblo romántico intenta consolarse diciendo:
“No llores amigo”,
aunque el corazón siga llamando:
“Oh niña”.
Y aunque la muerte respondió
“Si te vas”,
nadie podrá arrancarnos
el hermoso “Delirio”
de haberte escuchado vivir en cada canción.
Porque tu voz nos enseñó a decir
“Te amo necesariamente”
aún cuando el amor dolía.
Y hoy, frente al último aplauso,
México entero levanta su copa y sus recuerdos
para pedirte una vez más:
“Abrázame, decídete”…
Quédate para siempre
en la memoria de quienes aprendimos a amar
escuchando a Grupo Yndio que nació junto conmigo en 1972.
Que los ángeles iluminen tu camino a Dios…
Descansa en paz, Hilde Lara.
In memoriam de Hildefonso Lara, vocalista del Grupo Yndio.







