Durango, Dgo. El conflicto laboral en la mina de Tayoltita, propiedad de la empresa First Majestic, cumplió este lunes cinco días consecutivos sin que hasta el momento exista una solución entre trabajadores sindicalizados y directivos de la compañía. Aunque durante el fin de semana se realizó un primer acercamiento entre representantes sindicales y la empresa, las negociaciones concluyeron sin acuerdos, lo que mantiene detenidas las operaciones en este importante complejo minero ubicado en el municipio de San Dimas.
Integrantes de las secciones 21 y 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), señalaron que el paro continuará mientras no existan respuestas concretas a sus demandas, principalmente relacionadas con el reparto de utilidades y el cumplimiento de acuerdos laborales previamente pactados.
Sin embargo, detrás de la protesta también persiste el malestar por temas de seguridad dentro de la mina. Trabajadores recordaron que en abril pasado un minero perdió la vida tras una explosión en la bocamina, hecho que —aseguran— pudo evitarse con mejores protocolos y condiciones de protección para el personal.
A partir de ese accidente, explicaron, aumentó la presión sindical hacia la empresa para exigir mayores medidas de seguridad, un servicio médico eficiente, el cese de presuntos hostigamientos laborales y el cumplimiento de prestaciones.
Mientras el conflicto continúa sin avances, entre los propios trabajadores comienza a crecer la incertidumbre. Algunos sindicalizados expresaron temor de que la empresa pueda iniciar despidos, debido a que legalmente no se trata de una huelga formal, sino de un paro de labores.
“La preocupación es que esto se salga de control y termine afectando a todos, tanto sindicalizados como personal externo”, comentaron trabajadores consultados.
Las afectaciones ya alcanzan a cientos de familias que dependen indirectamente de la actividad minera. Contratistas que prestan servicios a First Majestic afirmaron que desde el primer día del paro dejaron de percibir ingresos, debido a la suspensión de actividades.
Según señalaron, más de 600 trabajadores contratistas dependen de las operaciones de la mina para sostener a sus familias. “Los sindicalizados siguen recibiendo salario y prestaciones médicas, pero quienes trabajamos como contratistas no estamos percibiendo ingresos y tampoco contamos con atención médica”, expresaron algunos afectados.
Indicaron que muchas familias enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos como alimentación, medicamentos, renta y colegiaturas. Aunque reconocieron el derecho de los sindicalizados a exigir mejores condiciones laborales, hicieron un llamado para buscar mecanismos de presión que no afecten por completo las operaciones y a terceros que dependen económicamente de la mina.








