“Están tan acostumbrados a mentirse a sí mismos que la verdad les parece una amenaza.”
Cuando la mendacidad se agarra de la mano del descuidero, hace un cóctel para esconder sus propósitos, y con verdades a medias esconde sus abusos y apropiaciones indebidas.
Este es el caso de Huatabampo en una colonia que varias familias humildísimas son usadas por líderes de marras escondiendo sus indebidos apoderamientos; y en Huatabampo varias funcionarias que se han dedicado al hurto de inmuebles.
Son varias, pero resalta sobre todo Elizabeth Díaz Romero, funcionaria del Museo Álvaro Obregón; eso lo sabe todo Huatabampo, las autoridades municipales y estatales, una persona que ya tomó como oficio apoderarse de inmuebles bajo un ropaje de justicia social.
Esto ha sido notorio en la colonia de Coves, y esta mujer tiene acaparado un sector de esta colonia donde obligó a las familias a construir para que el estado se le dificultara la organización del asentamiento humano; eso sí, ella no construyó, además que les estafó con miles de pesos con supuesto amparos y con supuestas prescripciones, cuando el más novato de los abogados sabe que en bien público son improcedentes. En este sector 180 familias han perdido, hasta hoy, la posibilidad de tener un patrimonio, pero no solo eso; hay 400 lotes sin asignar, entonces uno se pregunta ¿Cómo es posible una invasión urbana de cien familias frente a un terreno de 400 lotes baldíos? Cuyo dominio lo tiene el estado, en este caso la Comisión de Vivienda del Estado de Sonora (COVES).
A consecuencia de esto se han suscitado varias invasiones urbanas en el municipio, pero resulta que la última movió el escenario y la diputada Claudia Bours activó sus influencias para el presunto propietario le fuera devuelto el predio, que él mismo reconoce que su “padre lo vendió seis” y que no lo escrituró y como él no es tan moral, en cuanto muera; su padre; él se va a apoderar de este terreno para venderlo.
El número de esta escritura es 18867, y dentro de la cartografía hay casi media hectárea a nombre de Club Campestre, por lo cual hay muchas cosas obscuras; el punto es que si se invadió ese predio fue porque COVES no ha sido capaz de resolver un predio que debe beneficiar a 580 familias y inexplicablemente se movieron a toda velocidad para el predio sea desocupado mientras el predio invadido por Elizabeth Díaz, que es la causa de lo causado, no movió un dedo COVES, es decir la causa sigue igual.
El abuso de la necesidad de las familias a llevado a lo inmoral, al decirles a la gente que quieres despojarla de su vivienda y que están amenazadas, para así sentirse indispensable cuando en realidad son mentiras para esconder su ambición de roba terrenos,
El problema de la operación en los conflictos de vivienda en el estado de Sonora es evidente la falta de operación; en Urbi de Cajeme se fracasó, en Bahía Kino por más que se advirtió las invasiones irresponsables siguieron hasta llegar al límite ¿Qué va a pasar con cientos de familias que metieron a invadir en el humedal?
Ahora lo más fácil es repartir culpas, sacándole la vuelta al origen del conflicto.
Y así está el desorden en el estado; crear una ruta clara para resolver y administrar estos conflictos, implica paciencia, seriedad, análisis y un plan de acción; el poder que da el poder no siempre te da la razón por más poder que te dé; los hechos se juzgan por los resultados.




