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Los Mochis, Sinaloa. Un retazo de tela color verde, encontrado tras horas de búsqueda bajo el sol y la tierra seca en un lugar abandonado, sin ninguna persona a la vista, en la Laguna de Oxidación de Juan José Ríos, reavivó la esperanza de Ceci Flores, madre buscadora y líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, quien se encuentra en la búsqueda de su hijo Alejandro Guadalupe Islas Flores, y que presuntamente fue privado de su libertad el 30 de octubre del 2015, siendo diez años de su desaparición.
El fragmento, localizado durante los trabajos de búsqueda por parte de las madres buscadoras y la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa, y apoyándose con una retroexcavadora para que removiera la tierra, realizando zanjas paralelas y dejara al descubierto la prenda, para Flores, el hallazgo representó el primer indicio en años dentro de ese lugar. “Es la primera vez que encuentro, por lo menos, un trapo que pueda pensar que pueda ser de la camisa de mi hijo”, expresó, casi con la voz entrecortada y la esperanza de que en ese lugar pudiera hallar a su hijo.
Ceci Flores mencionó que Alejandro fue visto por última vez cuando se dirigía a su trabajo desde Juan José Ríos hacia Los Mochis, pero que presuntamente fueron abordados por personas, quienes lo privaron de su libertad.
“Iba con otras personas, llegó un comando armado y se los llevó a todos. Desde ese momento empecé la búsqueda y no he parado”, relató.
Durante una década, la búsqueda ha significado un desgaste físico y emocional para la madre de Alejandro, así como una desconexión de aquellas personas que consideraba sus seres queridos, familiares y amigos, quienes relata ella que le dieron la espalda, quedándose sola con la búsqueda de sus hijos.
“Es una situación que no se le desea a ninguna madre… el dolor no se puede explicar, solo se siente”, dijo. A pesar de ello, aseguró no haber perdido la esperanza de encontrarlo.
Su dolor se ha multiplicado con el paso del tiempo, debido a que su otro hijo, Marco Antonio, desapareció cuatro años después que su hermano, el 4 de mayo del 2019, en Bahía de Kino, cuando presuntamente fue privado de su libertad y localizado recientemente el 24 de marzo de 2026 en Hermosillo, Sonora, en un predio donde únicamente se hallaron restos óseos.
A pesar de las pérdidas y el paso del tiempo, la madre buscadora mantiene firme su determinación. El retazo verde, asegura, es hoy un símbolo que la impulsa a seguir buscando en la zona y que la mantiene con la esperanza de que pueda ser de su Alejandro, a quien desde hace más de 10 años no ha vuelto a ver.
“Vamos a seguir en ese lugar… esperar que sí sea algo que nos relacione con Alejandro”, concluyó.











