Familias de desaparecidos dirigieron una carta al Comité en busca de ayuda
INFOBAE
La visita del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, la próxima semana marca una fase de escrutinio internacional sobre México por la crisis de personas desaparecidas.
El hecho se da en un contexto de hallazgos recientes de restos óseos en las afueras de la Ciudad de México y tensiones abiertas entre el gobierno federal y organismos de Naciones Unidas por la dimensión del problema y la respuesta oficial.
La llegada de Türk tendrá lugar a sólo unos días del hallazgo de cientos de restos óseos en las inmediaciones de la capital por colectivos de familias que buscan a sus desaparecidos. La fiscalía local informa que por el momento esos restos corresponden al menos a tres personas.
El número de personas desaparecidas en México ya supera los 133 mil casos y la crisis forense sin precedente mantiene en morgues y fosas comunes más de 70 mil cuerpos sin identificar, de acuerdo con el último informe del Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada (CED).
Crisis por personas desaparecidas exige acciones reales
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que se reunirá con Türk la próxima semana, además de que el Alto Comisionado también sostendrá encuentros con funcionarios de la Cancillería y la Secretaría de Gobernación.
La mandataria anticipó que el gobierno mexicano informará a la ONU sobre las acciones implementadas para apoyar a las víctimas y atender el delito de desaparición.
A inicios de abril, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED) presentó un reporte en el que solicitó que la Asamblea General de Naciones Unidas analice el caso México y sopese medidas de prevención, investigación, sanción y erradicación de las desapariciones forzadas.
La solicitud del comité representa una decisión inédita para el país y desató críticas del gobierno federal. Sheinbaum cuestionó el informe y argumentó que el análisis de la ONU ignora acciones recientes de su administración.
La presidenta insiste en que el estudio del comité toma como base casos de cuatro estados registrados entre 2009 y 2017, y sostiene que sus resultados “los extrapolan hasta 2025”.
En particular, Sheinbaum rechazó la afirmación del CED de que en México podrían configurarse las desapariciones forzadas como “crímenes de lesa humanidad”. Según la presidenta, ese tipo penal requiere la existencia de “ataques sistemáticos contra la población civil” cometidos por el Estado, y ella niega que se cumpla ese supuesto.
Recientes hallazgos óseos demuestran la magnitud del problema
La crisis no sólo tiene carácter social y judicial, sino también forense. El mismo informe del CED destaca la “crisis forense sin precedentes” que enfrenta México por la acumulación de cuerpos no identificados, cifra que supera los 70 mil.
Los hallazgos recientes visibilizan el conflicto cotidiano en varias regiones. El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco informó esta semana el hallazgo de “molares, placas y diversos indicios óseos” en una fosa séptica del Rancho Izaguirre, en las afueras de Guadalajara.
El sitio fue intervenido en 2023 por la FGR tras la denuncia del grupo sobre la existencia de restos óseos calcinados y decenas de prendas de vestir. Activistas que participan en estas búsquedas expresan que las pesquisas oficiales sobre el Rancho Izaguirre avanzan con lentitud, aunque ese lugar estaría identificado como centro de entrenamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Las visitas de altos comisionados de la ONU no son nuevas en el país. Türk será al menos el tercero desde el año 2000, después de Louise Arbour en 2007 y Zeid Ra’ad Al Hussein en 2015.
El fenómeno de los desaparecidos en México hunde sus raíces en el último tercio del siglo XX, pero las cifras empeoran de manera abrupta desde 2006, cuando el Estado mexicano inicia su estrategia frontal contra el crimen organizado. Desde entonces, los conteos no han dejado de crecer.










