El Consejo Nacional de la Tortilla insiste en un incremento de entre 2 y 4 pesos a partir del 15 de abril.
EXCELSIOR
“No hay ninguna razón para el aumento del precio de la tortilla”. Con esta afirmación categórica, la presidenta Claudia Sheinbaum fijó la postura del Gobierno federal frente a los anuncios del sector sobre un posible encarecimiento del alimento básico en México.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que los precios del maíz se encuentran en niveles históricamente bajos, lo que, a su juicio, elimina cualquier justificación económica para trasladar aumentos al consumidor final. “Los granos de maíz están en el nivel más bajo, yo creo que de la historia”, subrayó.
El posicionamiento surge tras los señalamientos del Consejo Nacional de la Tortilla, que ha advertido sobre un incremento inminente en el precio del kilo de tortilla.
Activan diálogo con productores de maíz
Ante el escenario, Sheinbaum informó que instruyó al titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, a establecer comunicación directa con productores de maíz, con quienes el Gobierno mantiene acuerdos sobre precios.
“Se pidió que hablara con los productores de maíz con los que tenemos acuerdo para el precio del grano, porque no hay ninguna razón para que suba el precio de la tortilla ni de otros productos”, reiteró la presidenta.
El mensaje apunta a contener presiones inflacionarias en uno de los productos más sensibles para el consumo nacional, clave en la dieta diaria de millones de mexicanos.
Consejo Nacional de la Tortilla insiste en un aumento
Desde el lado empresarial, la postura es distinta. El presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, Homero López, defendió la necesidad de ajustar precios, aunque matizó que el incremento no se explica únicamente por el costo de la harina.
“El incremento en la harina de maíz y otros insumos es un factor relevante; sin embargo, no es el único ni el más determinante”, explicó en un mensaje difundido en redes sociales.
López sostuvo que la competencia desleal es el principal problema estructural del sector, al generar distorsiones en el mercado que afectan a los productores que operan dentro de la legalidad.
“Reiteramos la importancia de fortalecer la legalidad, la regulación y las condiciones equitativas”, añadió, en un llamado a equilibrar el entorno comercial.
Impacto de la harina en el precio final
Uno de los puntos centrales del debate es el impacto real del costo de la harina en el precio final de la tortilla. Según López, aunque recientemente se registró un ajuste tras varios años sin cambios, su efecto es limitado.
“Representa menos de 50 centavos, aproximadamente 25 centavos para ser exactos”, explicó, descartando que este factor por sí solo justifique el incremento propuesto.
Este argumento introduce un elemento clave en la discusión: la estructura de costos del sector va más allá de los insumos básicos, incluyendo transporte, energía, renta y condiciones de mercado.
Aumentos previstos de hasta 4 pesos por kilo
Pese a la postura del Ejecutivo, el Consejo Nacional de la Tortilla mantiene su previsión de incrementos. Según sus estimaciones más recientes, el precio del kilo de tortilla podría subir entre 2 y 4 pesos a partir del 15 de abril.
“Hace tres años no había aumentado el precio de la tortilla”, recordó López en entrevista radiofónica, al tiempo que señaló que el sector arrastra un déficit aproximado del 16% en el precio del producto.
El dirigente precisó que el aumento no será uniforme en todo el país, ya que cada productor ajustará sus precios en función de condiciones locales como costos operativos y dinámica de mercado.
La tortilla no es solo un producto más en la canasta básica mexicana; es un bien estratégico con implicaciones sociales, económicas y políticas. Cualquier variación en su precio tiene impacto directo en la inflación percibida y en el poder adquisitivo de los hogares.
El choque entre el Gobierno federal y el sector tortillero refleja una tensión más amplia: el equilibrio entre control de precios, sostenibilidad empresarial y estabilidad del mercado.
Mientras el Ejecutivo busca contener aumentos para proteger al consumidor, los productores argumentan la necesidad de ajustes para garantizar la viabilidad del negocio.
ENLACE: No hay ninguna razón para aumentar el precio a la tortilla, afirma Sheinbaum










